Rodox: “Los Momentos Merecen Ser Vividos De Una Forma Imposible De Olvidar”

Con apenas 19 años, Rodolfo Butilier Vásquez, conocido artísticamente como Rodox, ya construyó una trayectoria que comenzó a los 13, pasó por la producción urbana y desembocó en una identidad electrónica marcada por la versatilidad, la energía y una obsesión: convertir cada canción y cada escenario en una experiencia inolvidable.

Foto de Rodox: “Los Momentos Merecen Ser Vividos De Una Forma Imposible De Olvidar”

Vivir Cada Momento

Quizás la mejor manera de entender a Rodox sea a través de una frase que él mismo eligió como una especie de declaración personal: “Los momentos merecen ser vividos de una forma imposible de olvidar”. Está presente en su manera de producir, en la energía que lleva al escenario y en la forma en que interpreta su propia trayectoria. También aparece cuando recuerda aquellos primeros años, cuando todavía producía desde una habitación y soñaba con escenarios que parecían lejanos; cuando piensa en el abrazo de su padre después de aquella presentación inesperada en la FIA; cuando escucha una de sus canciones en un festival de talla mundial; o cuando vuelve a casa después de un show y, después de horas de luces, sonido y público, se encuentra finalmente con el silencio.

Ese contraste también forma parte del artista. Después de la adrenalina llega una mezcla de felicidad, orgullo, satisfacción y una extraña sensación de vacío. Frente al espejo, Rodox se pregunta si realmente todo aquello ocurrió. Horas antes había tenido miles de personas frente a él; ahora solo queda silencio. Y quizás sea justamente en ese silencio donde entiende por qué sigue haciendo música. Porque detrás de cada festival, cada colaboración y cada lanzamiento existe todavía aquel adolescente que decidió no rendirse, incluso cuando nadie escuchaba sus primeras canciones. 

“La única persona con la que te debes comparar es con el tú de ayer”, dice.

 A los 19 años, Rodox todavía tiene una larga lista de sueños pendientes. Pero hay algo que ya consiguió: convertir una idea que nació en una habitación en una identidad capaz de llenar escenarios, provocar emociones y mirar hacia un futuro donde la versatilidad, la disciplina y la autenticidad siguen siendo sus principales herramientas.

De La Habitación Al Escenario

Hay artistas que descubren la música con el tiempo y otros que parecen llevarla consigo desde antes de saber exactamente qué quieren hacer con ella. Rodox pertenece a ese segundo grupo. Rodolfo Butilier Vásquez es un productor, compositor y DJ peruano de 19 años cuya historia comenzó mucho antes de los grandes escenarios. Su vínculo con la música nació desde pequeño, en un entorno familiar donde los instrumentos formaban parte de su vida y donde aprendió a acercarse a sonidos tan diversos como el cajón, la quena, la batería y la guitarra. A los 13 años comenzó a producir música, inicialmente dentro de los géneros urbanos, pero aquella primera etapa sería apenas el comienzo de una búsqueda mucho más amplia. Con el tiempo se inclinó hacia la electrónica y comenzó a explorar Bass House, Electro House, Big Room, Progressive House, Dubstep, Hybrid Trap y Techno, construyendo una identidad que no parece necesitar una sola etiqueta para definirse.

Esa amplitud sonora no es, para Rodox, una estrategia para seguir tendencias. Es precisamente lo contrario. “Mi estilo no se define por un solo género, sino por la energía y el sentimiento que quiero transmitir; para mí no hay reglas”, explica. En una escena donde muchas veces se aconseja a los artistas encontrar rápidamente un nicho y permanecer dentro de él, Rodox entiende la versatilidad como una forma de libertad. Su propuesta busca que un set pueda pasar de un Electro House explosivo a un Progressive House melancólico, o incluso saltar de los 128 BPM a los 150 BPM sin perder la conexión con el público. ¿Por qué elegir un solo camino cuando la música permite construir uno propio? Para él, la respuesta está en provocar emociones diferentes y hacer que cada presentación tenga su propia narrativa.

Rodolfo Y Rodox: Dos Caras De Una Misma Historia

Una de las particularidades más llamativas de su identidad está en la diferencia entre el joven que existe fuera del escenario y el personaje que aparece cuando comienza la música. Rodolfo se describe como una persona tranquila, algo tímida y reservada. Rodox, en cambio, es energía pura. “Cuando me subo a los escenarios y me convierto en Rodox, soy totalmente distinto”, cuenta. La transformación también tiene un componente visual: la gorra blanca hacia atrás y los lentes se convirtieron en parte de su imagen hasta el punto de funcionar como una marca personal. Hay una anécdota de 2024 que resume perfectamente esa identidad. Mientras ayudaba a repartir flyers para un festival, unos jóvenes recibieron uno donde aparecía su nombre como artista support y reaccionaron diciendo: “¡Miren, tocará Rodox!”. Lo curioso era que el propio Rodox estaba frente a ellos, pero sin gorra ni lentes. No lo reconocieron. Para él, aquel momento fue tan gracioso como significativo: su personaje ya comenzaba a ser reconocible por sí mismo.

Incluso el origen de ese nombre artístico tiene una historia que conecta al Rodox actual con el niño que alguna vez soñó con convertirse en creador de contenido. Cuando tenía aproximadamente siete u ocho años quería ser un youtuber de gameplays, tutoriales y videoblogs y comenzó a jugar con sus nombres y apellidos hasta crear diferentes posibilidades. Primero apareció “Butix” y después “Rodox”. Años más tarde, cuando empezó a producir música, buscó otros nombres artísticos, pero ninguno terminó de convencerlo. Sus amigos ya lo conocían como Rodox y finalmente decidió conservarlo. Hoy, aquel nombre representa mucho más que una identidad artística: “Me hace recordar que, desde muy niño, siempre he sido creativo con un montón de ideas, proyectos y metas”, reflexiona. Es, en cierto modo, la prueba de que algunas versiones infantiles de nosotros mismos no desaparecen; simplemente esperan el momento adecuado para convertirse en realidad.

El Primer Gran Salto

La trayectoria de Rodox está llena de momentos que probablemente no aparezcan en una biografía tradicional, pero que explican mejor que cualquier cifra cómo se construyó su confianza. Uno de los más importantes ocurrió cuando tenía 15 años, durante la FIA Arequipa. Había sido convocado como DJ para acompañar un torneo de batallas de freestyle. Su participación estaba pensada para ese segmento, pero las circunstancias terminaron abriendo una puerta inesperada. Los DJs de electrónica todavía no habían llegado y el animador le preguntó si podía quedarse a tocar mientras se preparaba el festival. Rodox aceptó inmediatamente. Entonces llegó un momento que todavía recuerda con claridad: el animador anunció su nombre, las luces se apagaron, el sistema de sonido subió de intensidad, apareció el humo y comenzó el espectáculo.

Aquella presentación fue mucho más que un set improvisado. Fue la primera vez que Rodox comprendió que podía estar frente a un público masivo y sostener el escenario con su propia energía. 

“Ver que la gente saltaba con mi set y que decían mi nombre fue muy especial”, recuerda.

Al terminar, alrededor de siete personas se acercaron para pedirle fotografías. Era la primera vez que le ocurría. Pero existe una imagen todavía más importante: al bajar del escenario, corrió directamente a abrazar a su padre, quien lo felicitó con orgullo. Ese instante, lejos de las luces y los parlantes, terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más valiosos de aquella etapa. Lo que había parecido difícil comenzó a sentirse posible.

Foto de Rodox: “Los Momentos Merecen Ser Vividos De Una Forma Imposible De Olvidar”

Cuando El Público Se Convierte En Parte Del Show

Con el paso de los años llegaron escenarios de mayor dimensión y festivales como SMASH COLOURS, YA TOCA FEST, AMNESIA INDOOR GARDEN, FIA, FLOW FEST AQP, GOD RAVER, HARDMONIX y POWERSTOMP, además de oportunidades para compartir cartel con artistas nacionales e internacionales como Peter Blue, Martin Trevy, Sopik, Stormerz, Magnuz, Forero, Vivanco, Anhedonia, Lestrange, Ammo Avenue, Tolinchilove, DJ Peligro, Aviux, Sebastian Mateo, Jeaneiffel, 200DB y Kayfex. Entre todos esos escenarios, la primera edición de Smash Colours Festival ocupa un lugar especial. Fue su primera presentación nocturna en un gran festival dedicado completamente a la electrónica y también la primera vez que tuvo que enfrentarse a una multitud enorme con un micrófono en la mano.

Los nervios aparecieron antes de comenzar. Nunca había hablado ni animado frente a tanta gente. Pero decidió respirar, recordar que algún día tendría que hacerlo y soltarse. Desde entonces, su relación con el escenario se volvió mucho más física. Rodox no quiere limitarse a presionar play o permanecer detrás de una consola: baila, salta, anima y convierte su propia energía en parte de la presentación. “Yo me loqueo porque disfruto la música y disfruto ver cómo contagio mi energía al público”, afirma. Para él, un buen show no termina cuando termina la canción; se completa cuando consigue que la audiencia salte, baile, cante o incluso se emocione. La electrónica, en su visión, no es solamente algo que se escucha: es algo que se vive.

Cuatro Canciones, Cuatro Capítulos

Si su trayectoria pudiera convertirse en un libro, algunas de sus producciones funcionarían como capítulos fundamentales. “Electro Session #1”, realizada junto a su amigo de infancia Estefano —quien entonces utilizaba el nombre artístico Fanixx y actualmente se presenta como fanonofaso— representa una etapa de experimentación e ilusión. Ambos la trabajaron cuando tenían apenas 16 años. Para Rodox, aquella producción nació del deseo de probar qué ocurría al combinar diferentes ritmos y géneros.

“Él era el único que entendía mis locuras”, recuerda sobre su compañero de creación.

“Diode” representa otro momento. Allí buscó un sonido más pesado y una construcción basada en una dualidad entre ángel y diablo: una introducción de acordes nostálgicos y tranquilos que termina explotando en un drop diseñado para provocar una reacción física. La primera vez que la tocó en Smash Colours, el público respondió con headbang y pogos. Aquella escena le confirmó algo que buscaba desde el estudio: que sus producciones podían trascender los audífonos y convertirse en una experiencia corporal. “Nexus”, su primera colaboración con Deadkroos, nació del objetivo de fusionar Bass House y Big Room y de hacer que ambos nombres fueran descubiertos más allá de Arequipa. Y luego está “Destination”, una producción especialmente significativa porque llegó a sonar en Ultra Music Festival Perú gracias a Edd Blaze. En aquella edición estuvieron nombres como Martin Garrix, Afrojack, Axwell, Oliver Heldens, Isoxo y Nightmre. Escuchar una canción propia en un festival de esa magnitud, en un escenario donde habían tocado algunos de los nombres más importantes de la electrónica mundial, fue para Rodox una confirmación difícil de explicar con palabras.

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El Estudio También Es Un Escenario

Detrás de la energía de los festivales existe un proceso mucho más silencioso. Rodox estudia Ingeniería Comercial mientras desarrolla su carrera musical, una combinación que le ha exigido disciplina y capacidad para administrar su tiempo. Él mismo reconoce que uno de sus desafíos más fuertes ha sido el agotamiento físico y mental de sostener ambas responsabilidades. “Aprendí que la disciplina es más importante que la motivación”, sostiene. También atravesó momentos personales difíciles en los que la música funcionó como refugio. Producir, concentrarse en nuevas canciones, recibir comentarios y sentir el apoyo de quienes escuchaban su trabajo le ayudó a recuperar fuerzas. “La música se convirtió en un refugio para mí y en el motor para seguir adelante”, expresa.

Su método creativo comienza con algo que puede ocurrir prácticamente en cualquier lugar. Si una melodía aparece durante una clase universitaria, toma el celular, escribe la idea o graba un audio. También utiliza el beatbox, una herramienta que practica desde pequeño y que le permite imaginar percusiones y ritmos sin necesidad de estar frente a una computadora. Después llega FL Studio, donde transforma aquella primera chispa en una producción. En el estudio suele comenzar con los leads, después incorpora kick y bajo y, a partir de allí, determina cómo podría funcionar el drop. Pero existe un ritual que le permite imaginar la canción fuera del estudio: exporta un demo a su USB y lo reproduce en su sala con parlantes grandes. El volumen alto convierte aquel espacio cotidiano en una especie de festival imaginario. Si el bajo funciona como espera, la reacción es inmediata: bailar, saltar y volver a producir.

Perú

La identidad de Rodox tampoco puede separarse de Perú. Su relación con el país está marcada por una idea de esfuerzo. Considera que el carácter trabajador, resiliente y luchador del peruano influyó directamente en su manera de entender la carrera artística. Crecer tocando instrumentos peruanos como el cajón y la quena, además de batería y guitarra, amplió desde temprano su relación con diferentes formas de expresión musical. También reconoce una influencia familiar: parte de su vínculo con la música proviene de la familia de su padre. El resultado es una visión en la que la electrónica no aparece aislada, sino como una continuación de una relación con la música que comenzó mucho antes de convertirse en productor.

Al mismo tiempo, Rodox habla con franqueza sobre las dificultades de desarrollar sonidos alejados del circuito más dominante. Considera que en Perú la electrónica todavía compite con géneros fuertemente instalados en el mercado, mientras que dentro de la propia escena electrónica Techno y House concentran gran parte de los espacios. Para un artista orientado al EDM, Electro House, Progressive House, Bass House o Dubstep, encontrar escenarios masivos puede ser más complicado. En lugar de esperar a que aparezcan oportunidades, decidió buscarlas por cuenta propia. Su mensaje para otros productores jóvenes es directo: aprovechar internet, construir una marca propia y conectar con audiencias internacionales. “No intenten encajar en lo que está de moda aquí. Construyan su propia marca y usen el internet y las redes sociales para conectar con el mundo”, aconseja.

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Un Like Que También Fue Una Señal

Representar a Perú, para Rodox, también significa demostrar que el talento nacido fuera de los grandes centros de la industria puede alcanzar reconocimiento internacional. Uno de los episodios que recuerda con especial orgullo ocurrió cuando publicó en TikTok un video promocionando “Diode” bajo la pregunta: “¿Alguna vez escuchaste Dubstep hecho en Perú?”. Al día siguiente encontró una notificación inesperada: Omar Varela había dado “me gusta” y comentado el video, y posteriormente comenzó a seguirlo tanto en TikTok como en Instagram. Para Rodox, el gesto tuvo un peso enorme por tratarse de un productor argentino con reconocimiento internacional y colaboraciones con artistas como Bad Bunny, Duki, Cazzu, Khea, Wos, Katteyes y Kenia OS. Más allá del número de seguidores, aquella interacción representó una validación simbólica: alguien desde otra parte de la escena había escuchado lo que estaba haciendo desde Perú.

Esa experiencia refuerza una de sus convicciones centrales: no hacer música simplemente porque un género está funcionando. Rodox observa que actualmente resulta sencillo identificar qué sonido está explotando, reproducir sus características y tratar de aprovechar la tendencia. Pero si un género no representa lo que siente, prefiere no hacerlo. 

“No quiero convertirme en alguien que solo sigue tendencias”, afirma.

Su objetivo es que cada producción conserve una intención emocional, incluso cuando esa intención implique cambiar radicalmente de género, tempo o atmósfera. Quiere que el público pueda pasar de saltar descontroladamente con un Electro House a cantar una vocal melancólica de Progressive House, porque justamente en ese contraste encuentra parte de su identidad.

Futuro

A los 19 años, Rodox considera que todo lo vivido hasta ahora es apenas el comienzo. Entre sus principales objetivos aparecen firmar con sellos discográficos de renombre, consolidar una identidad cada vez más reconocible dentro de la escena festivalera y, especialmente, llegar algún día a Ultra Music Festival como artista. Pero existe un proyecto todavía más ambicioso: crear su propia productora de eventos y su propio festival de música electrónica, un espacio que reúna diferentes subgéneros y permita que cada DJ pueda desarrollar plenamente su propuesta. Su idea contempla sonidos como Electro House, Bass House, Progressive House, Dubstep, Big Room y otros estilos, evitando limitar la experiencia a una única corriente.

Su visión a cinco años tampoco se mide exclusivamente en grandes escenarios. Rodox quiere consolidarse como referente de la escena electrónica peruana, construir una comunidad que valore su música por su esencia y convertir sus propios eventos en una realidad. Su ambición, además, tiene una dimensión colectiva: contribuir a elevar el estándar de la escena electrónica de su país y demostrar que existe espacio para propuestas diferentes. Si alguien escuchara su música dentro de diez años, le gustaría que encontrara algo más que drops, melodías y cambios de BPM:

“Más que un productor, fui alguien que buscaba crear un viaje de sentimientos y emociones”.

Esa frase resume buena parte de su filosofía. Su música no busca encajar; busca conectar.

Foto de Rodox: “Los Momentos Merecen Ser Vividos De Una Forma Imposible De Olvidar”

Con apenas 19 años, Rodox ya pisó grandes festivales de Perú y compartió escenario con artistas nacionales e internacionales. Pero detrás de esa energía existe una historia que comenzó frente a una computadora.

De producir música urbana a explorar Bass House, Dubstep, Electro House, Big Room y Progressive House: Rodox decidió no encasillarse. Su identidad está en la libertad de experimentar y convertir cada set en una experiencia impredecible.

A los 15 años llegó uno de sus momentos más inesperados: terminó tocando electrónica en la FIA Arequipa porque los DJs principales aún no habían llegado. Luces, humo, miles de personas… y un escenario que cambió su historia.

“Diode”, “Nexus”, “Destination” y “Electro Session #1” cuentan capítulos diferentes de su evolución. Una de sus canciones incluso sonó en Ultra Music Festival Perú, mientras otra recibió el apoyo de Omar Varela.

Su próximo gran sueño va mucho más allá de tocar en festivales: Rodox quiere crear su propia productora y festival en Perú, reuniendo distintos subgéneros de electrónica. Su filosofía es clara: vivir cada momento de forma imposible de olvidar.