Stephan Reyes: Los Retos De Un Baterista Costarricense

Reconocido dentro del gremio musical costarricense, Stephan Reyes construye su camino entre escenarios, ensayos y proyectos como Inert3 y Bomberos Blues Band, con una meta clara: que su identidad como músico llegue mucho más allá del círculo profesional.

Foto de Stephan Reyes: Los Retos De Un Baterista Costarricense

Aunque Costa Rica cuenta con músicos y proyectos de gran talento y con un público que brinda apoyo a la escena, Stephan considera que existe un desafío importante: adaptarse a la velocidad con la que avanzan las redes sociales y las nuevas formas de comunicación. Ya no basta únicamente con hacer buena música. También es necesario aprender a contarla, compartirla y encontrar un lenguaje capaz de conectar con personas que quizás todavía no forman parte del circuito musical.

“Ya no basta con hacer buena música, también hay que aprender a comunicarla y conectar con las personas”, sostiene.

 Para un músico como Reyes, cuyo nombre ya circula dentro del ambiente profesional, ese desafío adquiere una dimensión particular: ¿cómo lograr que el trabajo realizado durante años llegue también a quienes nunca han estado en un ensayo, una jam o una conversación entre músicos? La respuesta, según su propia reflexión, está en encontrar una manera auténtica de expresarse y conseguir que otras personas se identifiquen con el mensaje.

Costa Rica

Stephan Reyes ya es un nombre reconocido dentro del gremio musical costarricense, pero ahora busca que su historia llegue mucho más lejos. Detrás de la batería hay pasión, aprendizaje y una identidad en constante construcción. Su primera presentación, a los 16 años, terminó con una canción que tuvo que reiniciarse por sus errores. Lejos de rendirse, convirtió aquel momento incómodo en una de las lecciones más importantes de su carrera.

Hay músicos cuya presencia resulta familiar para quienes habitan una escena, aunque su nombre todavía no haya cruzado las fronteras de ese mismo circuito. Stephan Reyes parece encontrarse precisamente en ese punto de su trayectoria. Dentro del gremio musical de Costa Rica, su trabajo como baterista ya le ha permitido compartir espacios, proyectos y escenarios con otros músicos; sin embargo, fuera de ese universo todavía existe un público que no conoce quién es la persona detrás de los platillos, el groove y la energía que sostiene cada presentación. Hoy, su objetivo también pasa por abrir esa puerta y mostrar una dimensión más amplia de su identidad. “Me gustaría que la gente descubra que detrás de la batería soy una persona que disfruta mucho aprender, escuchar y crecer, que me interesa transmitir algo positivo con lo que hago”, explica.

Su recorrido, tal como se refleja en sus experiencias y en los proyectos de los que forma parte, está profundamente conectado con el live performance, la música alternativa y la construcción colectiva que ocurre tanto arriba como abajo del escenario. Propuestas como Inert3 y Bomberos Blues Band muestran su capacidad para desplazarse entre diferentes universos sonoros y, al mismo tiempo, revelan una idea que parece atravesar su manera de entender la música: un baterista no solo ejecuta un instrumento, también escucha, interpreta y aprende a ocupar un lugar dentro de un lenguaje compartido. ¿Cómo se construye una identidad propia cuando el trabajo consiste, muchas veces, en hacer que otros también puedan brillar?

Para Reyes, participar en proyectos diferentes ha significado mucho más que ampliar su experiencia musical. La versatilidad le ha servido para conocerse mejor. “He aprendido a escuchar, pero no me refiero solamente a la música”, señala. Esa escucha, según explica, también tiene que ver con reconocer con humildad las áreas que necesitan mejorar y, al mismo tiempo, aprender a aceptar las propias fortalezas. Una reflexión sencilla, pero fundamental para cualquier músico que pasa gran parte de su vida expuesto a opiniones, comparaciones y exigencias.

Esa búsqueda comenzó a mostrar señales concretas cuando todavía estaba construyendo su camino. Uno de los recuerdos que conserva como un momento importante ocurrió durante una jam, mientras interpretaba “Plush” de Stone Temple Pilots. En la parte final de la canción decidió hacer algo diferente, y la reacción de los músicos que lo acompañaban fue especialmente positiva. Entre ellos estaba Jorge Araya, actual líder de Inert3, quien incluso le pidió su número de teléfono para contactarlo en caso de necesitarlo en algún proyecto. “Ahí entendí que yo podría hacer algo propio de la batería y quizá había una identidad que podía seguir construyendo”, recuerda. No fue necesariamente un gran escenario ni un momento diseñado para marcar una carrera, pero sí una experiencia que le permitió descubrir que también podía aportar una voz personal desde el instrumento.

El Error

Sin embargo, antes de encontrar esa confianza hubo momentos incómodos. Stephan recuerda especialmente su primera presentación, a los 16 años, cuando tocaba en una iglesia. El repertorio ya había avanzado hasta aproximadamente la mitad cuando llegó una canción que comenzó a fallar repetidamente. La situación terminó obligando a reiniciar el tema. “Fallé tantas veces que tuvimos que reiniciarla”, cuenta entre risas, aunque reconoce que en ese instante las miradas de todos se dirigieron hacia él y la experiencia fue difícil.

Lejos de permitir que aquel episodio se transformara en una barrera, decidió convertirlo en una enseñanza.

“Eso no me detuvo y tampoco dejé que me frustrara; más bien busqué que eso no me volviera a pasar”, afirma.

 Con el tiempo, esa historia también se convirtió en una forma de aconsejar a otros músicos que sienten miedo de equivocarse. La conclusión que extrajo de aquel escenario inicial sigue acompañándolo: fallar es parte del crecimiento. En una profesión donde la exposición puede hacer que cada error parezca definitivo, Reyes encontró una respuesta distinta: utilizar la incomodidad como combustible para mejorar.

Foto de Stephan Reyes: Los Retos De Un Baterista Costarricense

La Honestidad

La batería es un instrumento físico. Se golpea, se siente, se mueve con el cuerpo. Pero para Stephan, una buena presentación no depende únicamente de la precisión técnica ni de la intensidad de una interpretación. El elemento central está en la capacidad de transmitir algo real. “El público siempre llega con una expectativa a las presentaciones, pero también llega vulnerable a escuchar y sentir la música”, reflexiona.

Desde esa perspectiva, el objetivo de una banda debería ser construir una experiencia honesta. Cuando los músicos consiguen transmitir esa honestidad a través de sus instrumentos, sostiene Reyes, aparece una reacción del público y comienza a generarse una conexión auténtica. Es una visión que también explica su manera de entender el protagonismo dentro de un grupo. Para él, ocupar un lugar importante no significa necesariamente convertirse en el centro permanente de atención. “Creo que uno encuentra espacio en el protagonismo cuando uno deja que otros puedan brillar”, asegura. Mantener el groove, marcar correctamente las salidas de las canciones y cuidar las dinámicas puede parecer un trabajo menos visible, pero es precisamente ahí donde una banda puede encontrar su mejor versión.

Lo Que Ocurre Cuando Se Apagan Las Luces

Detrás de cada presentación existe otra parte del trabajo que el público rara vez observa: los ensayos, las conversaciones, la convivencia y el proceso de construir confianza entre quienes comparten escenario. Para Stephan, esos momentos tienen prácticamente el mismo valor que tocar frente a una audiencia.

“En las buenas relaciones y en el entendimiento entre músicos es donde salen las mejores presentaciones”, afirma.

Su perfil está marcado precisamente por esa convivencia entre escenarios y espacios cotidianos: compañeros de banda, ensayos y momentos detrás de escena que ayudan a entender que una presentación no comienza cuando se encienden las luces. Y cuando termina el show, guarda las baquetas y vuelve a casa, tampoco aparece una versión completamente diferente del músico. “No hay mucha diferencia”, responde con humor. “Tal vez sí soy más callado”. Esa naturalidad parece ser una de las claves de su identidad: no construir un personaje para el escenario, sino trasladar a la música la misma pasión y honestidad que intenta mantener fuera de él.

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Aprender A Confiar En Uno Mismo

Si existe una batalla que Reyes reconoce como especialmente compleja, no tiene que ver exclusivamente con la técnica. “Creo que lo más difícil es aprender a confiar en mí mismo”, admite. Como muchos artistas, ha experimentado la constante comparación con otros músicos, la escucha permanente de opiniones y la pregunta inevitable sobre si realmente está haciendo las cosas bien.

Con el tiempo, su aprendizaje ha consistido en encontrar un equilibrio. Escuchar las críticas y reconocer las áreas de mejora es necesario, pero también lo es aceptar aquello que uno hace bien. Esa idea conecta directamente con lo que ha aprendido al participar en proyectos distintos: la humildad no significa negar las propias capacidades. Reconocer una fortaleza también puede ser una forma de seguir creciendo. En esa tensión entre exigencia y confianza parece haberse construido una parte esencial de su identidad artística.

El Niño Que Soñaba Con Ser Baterista

Si hoy pudiera sentarse frente al Stephan que recién comenzaba a tocar, la conversación tendría un punto de partida claro: el agradecimiento. “Le agradecería por soñar siempre con ser baterista”, dice. Convertir aquel deseo inicial en una realidad ha sido, en sus palabras, “una experiencia increíble”, aunque el camino no haya sido lineal. También le advertiría que el proceso puede ser difícil y, en ocasiones, confuso.

Pero su mensaje para aquella versión más joven sería igualmente una invitación a perseverar.

“La recompensa viene al perseverar en lo que uno desea”, afirma.

Esa frase resume buena parte de una trayectoria que no parece construirse alrededor de una búsqueda inmediata de reconocimiento masivo, sino de la continuidad: seguir aprendiendo, tocar, equivocarse, mejorar, escuchar y volver al escenario. Un camino donde cada experiencia —incluso aquella canción que tuvo que reiniciarse a los 16 años— puede convertirse en parte de la historia.

Identidad 

Hoy, Stephan Reyes busca que su nombre viaje más allá del círculo profesional que ya reconoce su trabajo. No se trata solamente de acumular seguidores o de aumentar la visibilidad, sino de permitir que más personas conozcan el recorrido y la persona detrás del músico. Sus proyectos actuales, entre ellos Inert3 y Bomberos Blues Band, forman parte de una etapa que continúa desarrollándose desde la diversidad sonora, el trabajo colectivo y la experiencia del directo.

Si dentro de algunos años alguien escribe “Stephan Reyes” en internet y encuentra el recorrido completo de su carrera, él tiene bastante claro cómo le gustaría que esa historia fuera recordada: “Me gustaría que dijera que fui un baterista que nunca dejó de aprender y que siempre buscó las cosas con pasión y honestidad, que busqué aportar algo positivo en los proyectos de los que formé parte y que fui alguien que perseveró para poder convertir en realidad ese sueño que tenía desde pequeño”. Quizás ahí se encuentre la mejor definición de su presente: un baterista que ya ha encontrado un lugar dentro de la escena costarricense, pero que todavía siente que tiene mucho por aprender, compartir y construir.

Porque, después de todo, la identidad de un músico nunca queda completamente terminada. Se sigue escribiendo en cada ensayo, en cada error, en cada conversación y en cada escenario. Y en el caso de Stephan Reyes, el próximo capítulo todavía está en movimiento, marcado por un ritmo que parece sostener una idea constante: seguir adelante con pasión, honestidad y la convicción de que nunca se deja de aprender

Foto de Stephan Reyes: Los Retos De Un Baterista Costarricense

Stephan Reyes ya es un nombre reconocido dentro del gremio musical costarricense, pero ahora busca que su historia llegue mucho más lejos. Detrás de la batería hay pasión, aprendizaje y una identidad en constante construcción.

Su primera presentación, a los 16 años, terminó con una canción que tuvo que reiniciarse por sus errores. Lejos de rendirse, convirtió aquel momento incómodo en una de las lecciones más importantes de su carrera.

Entre proyectos como Inert3 y Bomberos Blues Band, Stephan ha encontrado algo más que versatilidad: aprendió a escuchar, reconocer sus fortalezas y construir una voz propia detrás de la batería.

Para Stephan, una gran presentación no depende solo de tocar bien. Todo cambia cuando la banda logra transmitir algo honesto y el público responde. Ahí aparece esa conexión que convierte la música en una experiencia compartida.

Su mayor desafío no ha sido únicamente perfeccionar su técnica, sino aprender a confiar en sí mismo. Hoy quiere ser recordado como un baterista que nunca dejó de aprender y que persiguió su sueño con pasión y honestidad.

Foto de Stephan Reyes: Los Retos De Un Baterista Costarricense