Velzx: Detrás De LADO B
Lanzado el 28 de junio, LADO B reúne cuatro piezas que recorren la nostalgia, la despedida, la conexión y la energía de la noche. Para Velzx, el EP representa una obra profundamente personal: un cuerpo digital al que dio vida antes de entregarlo al mundo.
De Un Álbum A Un Lado B
Hay proyectos que nacen después de meses de planificación y otros que encuentran su forma mientras el artista simplemente se deja llevar. LADO B, el nuevo EP de Velzx, pertenece a la segunda categoría. Lo que comenzó con la intención de convertirse en un álbum terminó encontrando una identidad distinta, más concreta y, sobre todo, más personal.
La idea inicial era ambiciosa. Después de siete años como DJ y productor, Velzx quería construir un álbum que estuviera a la altura de su propia visión, pero llevar una producción de esa magnitud implicaba recursos que en ese momento no estaban a su alcance. La decisión fue entonces transformar el concepto, reducirlo a cuatro canciones y permitir que esas piezas hablaran por sí mismas.
“La primera idea era hacer un álbum realmente”, explica.
Sin embargo, la imposibilidad de llevar aquella primera visión a la escala deseada terminó abriendo otra puerta. Así apareció LADO B, un proyecto que no pretende ser simplemente una colección de canciones, sino una historia que debe recorrerse de principio a fin.
El título funciona precisamente desde esa perspectiva. El “lado B” representa aquello que no siempre está a la vista: la parte emocional de una historia, aquello que permanece cuando una conexión deja de ser compartida. Para Velzx, es “esa parte del sentimiento de no poder ser el lado en conjunto”, ya sea una pareja, un equipo o cualquier vínculo donde dos partes alguna vez estuvieron conectadas.
¿Qué ocurre cuando esa conexión desaparece, pero el sentimiento permanece?
Esa es una de las preguntas que atraviesan el EP.
Información
Cuatro Canciones
Aunque cada track posee una identidad propia, Velzx concibió las cuatro canciones como capítulos de una misma experiencia. 7 PM, Última Noche, Breaking y CircuiTry funcionan como escenas consecutivas dentro de una narrativa marcada por el paso del tiempo, la despedida, la introspección y la energía colectiva de la noche.
El recorrido comienza con “7 PM”, una hora que para el productor tiene un significado particular. Es el momento en que la luz empieza a desaparecer, cuando el día se escapa lentamente y la noche comienza a ocupar su lugar.
“La tierra se va escapando del sol, poco a poco se va apagando hasta llegar la noche. Es el inicio de la despedida”, describe.
Después aparece “Última Noche”, donde esa despedida deja de ser una posibilidad y se convierte en algo inevitable. La canción representa el momento en que sabes que aquello que estás viviendo está llegando a su límite. Los sintetizadores, en la propia descripción de Velzx, “lloran y se despiden”, mientras la experiencia sonora se acerca a un punto emocional más frío y extremo.
Con “Breaking”, el relato cambia de dirección. El track incorpora sampleos de la serie Breaking Bad y construye su identidad a partir de la interacción entre leads, pads y texturas. La intención es directa: generar movimiento.
“No puedes dejar de moverte”, resume el productor.
Finalmente, “CircuiTry” lleva la historia hacia una dimensión más física y colectiva. La energía deja de ser únicamente interna y comienza a circular entre quienes comparten la noche. Es la sensación de conexión con otras personas, con los cuerpos, con los corazones que vibran al mismo tiempo.
“No quieres perder la conexión con la gente. Puedes seguir hasta que ya no puedas”, explica Velzx.
De esta manera, las cuatro canciones construyen un recorrido que va desde la primera señal de despedida hasta el último instante de conexión. LADO B no busca contar una historia lineal tradicional; busca hacer que el oyente atraviese una sensación.
Visual
La portada del EP introduce un universo visual completamente particular: una criatura alada aparece dentro de un escenario de colores pastel y perspectivas cercanas a lo surrealista. A primera vista, podría parecer la representación de un personaje creado específicamente para acompañar la música.
Pero detrás de esa figura existe otra historia.
La criatura corresponde a la identidad de Innocent Sound Records, la disquera que hizo posible el lanzamiento. Velzx destaca especialmente el trabajo de Izraell y Ostos, a quienes describe como “unas joyas de personas y artistas” y como responsables de un proyecto discográfico que, desde su perspectiva, tiene mucho potencial.
La colaboración llegó en un momento oportuno. Mientras Velzx buscaba una manera de sacar al mundo algunas de las canciones que había mantenido guardadas, ellos le propusieron lanzar un EP.
Y esa propuesta terminó convirtiéndose en LADO B.
El concepto visual también cumple una función emocional. Los tonos rosa, verde, azul y morado, tratados desde una estética pastel, buscan transmitir nostalgia. No se trata únicamente de acompañar gráficamente las canciones, sino de construir una atmósfera que pueda convivir con ellas.
Para Velzx, los visuales son una parte fundamental de una obra musical. “Realmente pasa de ser solo un audio y tener algo visual que pueda encajar en el momento preciso”, señala. En su visión, la experiencia musical tiene una dimensión casi ritual: escuchar música no es simplemente reproducir un archivo, sino crear un momento.
Siete Años
Detrás de LADO B existe una trayectoria de siete años como DJ y productor, pero también una enorme cantidad de música que nunca llegó a publicarse.
Como ocurre con muchos artistas, Velzx ha acumulado pistas, demos y proyectos incompletos durante su recorrido. La diferencia está en entender que no todo lo creado necesariamente debe llegar al público.
Las cuatro canciones seleccionadas representan una etapa concreta de ese camino y, sobre todo, una historia que Velzx sentía conectada.
Su relación con la música también parte de una identificación profunda con el oficio de DJ.
“Realmente me encanta ser DJ, estoy aquí para esto”, afirma.
Y existe incluso cierta dificultad para explicar la profesión fuera de los lugares comunes.
“Esto es un trabajo, realmente poder decir, cuando te preguntan: ¿en qué trabajas? Y dices: hago bailar gente”, comenta.
La frase puede parecer sencilla, pero resume una parte importante de su identidad artística. Ser productor y DJ significa moverse entre dos mundos: el trabajo minucioso y solitario del estudio y la experiencia colectiva de la pista de baile.
LADO B nace justamente en ese punto de encuentro.
Dejar De Sonar Como Los Demás
House, Progressive Dance y grooves urbanos conviven dentro del lenguaje musical de Velzx. Sin embargo, el productor reconoce que llegar a una identidad propia implicó dejar atrás la obsesión por parecerse a sus referentes.
Como muchos músicos, comenzó escuchando artistas y buscando aproximarse a determinadas sonoridades. Con el tiempo entendió que esa búsqueda podía convertirse en una limitación.
“Todos siempre tenemos nuestros referentes, queremos sonar lo más posible”, explica. Pero el proceso de encontrar una voz propia apareció cuando dejó de intentar producir desde esa comparación.
Para Velzx, existe un momento particularmente importante en la creación: cuando el productor deja de pensar en hacer un “supertrack” y simplemente comienza a producir por diversión.
Es ahí donde, según su propia filosofía, las reglas empiezan a romperse.
“Puedes como productor producir cualquier tema sin la intención de hacer un supertrack, ‘solo diversión’. Empiezas a romper la regla de cómo quieres sonar. Dale sonido a tus emociones, ahí podrás plasmar tu obra.”
La frase funciona casi como una declaración artística de LADO B. Las canciones no fueron concebidas únicamente para demostrar una técnica de producción, sino para convertir emociones y recuerdos en sonido.
¿Qué debería quedar después de escuchar un EP?
Para Velzx, la respuesta no está necesariamente en recordar cada melodía, sino en asociar la música con una experiencia.
“Hagan historias, hagan recuerdos”, propone.
Las cuatro canciones de LADO B son, desde su perspectiva, recuerdos plasmados en una pista. Cada sonido está conectado con el siguiente hasta crear una realidad propia. Por eso el EP necesita ser escuchado como un recorrido completo y no únicamente como cuatro tracks independientes.
La intención es que exista una conexión de principio a fin.
“LADO B es una propuesta, a seguir y escuchar una historia completa”, explica.
En ese sentido, el proyecto se aleja de la lógica de producir únicamente canciones individuales destinadas a funcionar por separado. Aquí existe una narrativa mayor: una experiencia que comienza, avanza, alcanza distintos estados emocionales y finalmente llega a un punto de cierre.
Una canción puede pasar semanas, meses o incluso años dentro del estudio. Puede modificarse, remezclarse, corregirse y volver a abrirse una y otra vez. Pero existe un momento en el que el productor debe decidir que terminó.
Para Velzx, esa decisión no es sencilla.
“Es algo importante, saber cuándo tu arte está terminado y cuándo no”, reflexiona.
La dificultad depende tanto de la exigencia personal como de la experiencia adquirida. Sin embargo, en su caso, existe algo todavía más complejo que terminar una canción: lanzarla.
Despedirse de un proyecto significa desprenderse de algo que ha adquirido una identidad propia.
Velzx describe sus canciones como algo más que archivos de audio. Cuando un proyecto recibe un nombre, comienza a adquirir una especie de vida propia. El productor lo ve nacer, lo termina, le da identidad, lo admira y finalmente desea que llegue al mundo.
Pero también aparece el miedo.
“Quieres que salga al mundo, pero a la vez le tienes miedo que el mundo lo trate mal.”
Esa vulnerabilidad es una de las ideas más profundas detrás de LADO B. Compartir arte significa permitir que algo íntimo sea interpretado por personas que no estuvieron presentes durante su creación.
“El precio de compartir arte es exponer tu vulnerabilidad como humano”, sostiene.
Una vez publicado, el proyecto deja de pertenecer exclusivamente a quien lo creó.
“Ahora le pertenece al mundo.”
Obra
Publicado el 28 de junio, LADO B ya se encuentra en manos del público. Pero para Velzx, el significado del EP va mucho más allá de su fecha de lanzamiento.
El proyecto representa un momento específico de su evolución como artista, pero también un momento de reconocimiento personal. No se trata únicamente de haber conseguido sacar cuatro canciones que estaban guardadas; se trata de haber encontrado una obra en la que puede reconocerse.
Si dentro de cinco años volviera a escuchar LADO B completo, hay algo que tiene claro: recordaría este proyecto como una etapa hermosa.
“Será mi obra con la que pude identificarme como persona, artista y humano”, afirma.
Y quizá esa sea la verdadera dimensión de este EP. No intenta solamente documentar una etapa musical; intenta conservar una emoción.
La nostalgia y la adrenalina conviven dentro de sus cuatro canciones. La despedida aparece junto a la necesidad de permanecer conectado. La noche comienza mientras el día desaparece. Una persona puede sentirse incompleta y, al mismo tiempo, encontrar en la pista de baile una conexión momentánea con otras personas.
Ese contraste es precisamente lo que hace que LADO B tenga sentido como concepto.
Hay algo inevitable en la música electrónica: una pista puede durar minutos, pero el recuerdo asociado a ella puede permanecer durante años.
Velzx parece construir LADO B desde esa idea. 7 PM, Última Noche, Breaking y CircuiTry no son solamente títulos; son momentos dentro de una experiencia mayor. Una historia sobre lo que se pierde, lo que permanece y lo que ocurre mientras intentamos sostener una conexión.
El proyecto también marca un punto importante dentro de sus siete años de recorrido. No porque represente necesariamente un punto final, sino porque le permitió convertir una serie de canciones guardadas en una obra con identidad propia.
“Lo podría escuchar siempre”, dice al imaginar su relación con el EP en el futuro.
Y quizá ahí se encuentre la mejor manera de entender LADO B: como una cápsula de tiempo. Una obra nacida de la nostalgia, construida con sonidos electrónicos y entregada al mundo con la conciencia de que, una vez publicada, deja de pertenecer solamente a su creador.
El lado B ya está afuera. Ahora comienza otra parte de la historia: la que escribe cada persona que decide darle play.


