Scroner: Desde Valle De Chalco

Desde Valle de Chalco, Estado de México, Scroner construye una identidad que une la energía del Tech House con la esencia de su barrio, convencido de que crecer como artista no significa olvidar de dónde se viene.

Foto de Scroner: Desde Valle De Chalco

En El Barrio

En una escena electrónica donde las tendencias pueden marcar rápidamente el sonido, la imagen y hasta la personalidad de un DJ, Scroner ha elegido un camino diferente: no separar al artista de la persona. Originario de Valle de Chalco, Estado de México, el DJ y productor mexicano ha construido su identidad alrededor de aquello que conoce, de las calles que lo vieron crecer y de una personalidad que busca mantenerse cercana incluso mientras persigue nuevas oportunidades dentro de la escena.

Su relación con la música electrónica, particularmente con el Tech House, también está marcada por ese contraste. Scroner reconoce que el género no es precisamente el sonido que más se escucha en las calles de su lugar de origen, pero justamente ahí encuentra una parte importante de su identidad artística.

“No fue como planeada, creo que es lo que soy y desde un inicio quise mostrarlo así”, explica.

Para él, representar su procedencia no significa quedarse detenido en el pasado, sino llevarla consigo mientras busca conquistar nuevos espacios, especialmente en Ciudad de México.

La referencia a Valle de Chalco tampoco es casual. El municipio ha visto surgir artistas que han conseguido llamar la atención dentro de la música urbana, entre ellos Malilla, y Scroner reconoce que esa oleada de talento ha alimentado el deseo de muchos jóvenes de buscar una oportunidad. En su caso, esa motivación se traduce en una propuesta que pretende distinguirse de la escena capitalina sin renunciar a sus raíces. Su vestimenta, su estética y la manera en que se presenta forman parte de ese discurso: “Me gusta destacar entre DJs de la CDMX y que vean con mi apariencia y vestimenta precisamente eso: que soy una persona que no deja su lugar de nacimiento”.

El Arte De Comenzar Y Terminar Un Set

Para Scroner, un buen set no comienza simplemente cuando entra el primer beat. Existe una intención detrás de la primera canción y también detrás de la última. Su objetivo es que, con el paso del tiempo, el público pueda reconocer su identidad desde los primeros segundos de una sesión.

Antes de tocar, incluso observa fotografías del lugar donde se presentará e imagina qué tipo de música podría funcionar con ese espacio. “Me gusta empezar con alguna canción que refleje el lugar”, explica. La idea es que desde el principio exista una declaración: “ya voy a empezar a tocar y voy a tocar así”. En esa relación entre sonido y espacio aparece una parte esencial de su filosofía: la percepción musical también está condicionada por aquello que los ojos reciben.

El final recibe la misma atención. Scroner busca cerrar sus sets con una canción que transmita claramente que el viaje ha terminado, pero que al mismo tiempo deje al público esperando más. ¿Puede una selección musical convertirse en una firma? Para él, la respuesta está en construir esa identidad poco a poco, hasta que algún día basten unos segundos para saber quién está detrás de la cabina.

Producir Desde La Curiosidad

La faceta de productor abre otro capítulo en su propuesta. Cuando trabaja en su propio proyecto de Tech House, Scroner encuentra inspiración principalmente en los sonidos que despiertan una respuesta emocional en él: elementos tribales, bombos marcados, congas y diferentes texturas rítmicas que le producen determinadas sensaciones.

“Oír ese tipo de sonidos me emociona y es lo que quisiera reflejar”, explica.

Su aproximación no parte únicamente de una fórmula técnica, sino de la búsqueda de una sensación concreta. La música que escucha, los sonidos que descubre y las vibraciones que le provocan terminan funcionando como materia prima para su propio lenguaje.

Pero su proceso creativo cambia cuando trabaja para otros artistas, especialmente intérpretes de reguetón o músicos independientes que están comenzando a desarrollar sus primeras canciones. En esos casos también participa desde la escritura y las ideas líricas. Cuando aparecen historias de relaciones rotas o experiencias sentimentales, reconoce que sus propias vivencias pueden aparecer indirectamente en las propuestas que aporta. Es ahí donde su historia personal encuentra otra vía de expresión.

Los Nervios

Detrás de la seguridad que puede transmitir una presentación existe también una parte mucho más humana. Scroner confiesa que los nervios siguen apareciendo antes de cada show, independientemente de la cantidad de personas que haya frente a él. La emoción, la prisa por comenzar y la expectativa pueden incluso hacerle olvidar algunas cosas antes de salir a tocar.

Por eso ha desarrollado un pequeño ritual que, aunque él mismo cuenta entre risas, representa una de las claves de su preparación: dejar todo listo desde la noche anterior o desde la mañana previa al evento. Pero la preparación no termina en el equipo o en la música. Para Scroner, compartir ese momento con las personas que quiere también forma parte de la experiencia. “Me gusta invitar a mis amigos, compañeros y gente que estimo mucho a desconectarse un poco de su rutina y que me acompañen a ese pequeño mundo en el cual yo toco”, cuenta. La cabina, entonces, no es únicamente un espacio de trabajo; también es un lugar para celebrar con quienes han acompañado el proceso.

Foto de Scroner: Desde Valle De Chalco

Calpulalpan, Tlaxcala

Hay presentaciones que duran unas horas y otras que permanecen durante años. Para Scroner, una de las noches más importantes de su trayectoria ocurrió cuando recibió una invitación para tocar en Calpulalpan, Tlaxcala, a aproximadamente una hora y media de su casa. Un grupo de jóvenes que buscaba organizar un show en una cafetería se puso en contacto con él y la oportunidad terminó convirtiéndose en mucho más que una presentación.

El viaje comenzó acompañado por sus amigos más cercanos, repartidos en dos automóviles. Pero el camino puso a prueba al grupo cuando, prácticamente al llegar, uno de los vehículos sufrió una ponchadura de llanta. La situación pudo haber terminado de otra manera debido a la velocidad a la que circulaban, pero sus amigos insistieron en que Scroner continuara hacia el evento para no perder la oportunidad.

“Me decían que siguiera y que fuera a tocar, que estas oportunidades no se dan dos veces”, recuerda.

Llegó justo a tiempo, conoció a los jóvenes que lo habían contratado y terminó descubriendo una conexión que trascendió aquella noche. Incluso recuerda la interacción con el artista Don Maldición como parte de una jornada particularmente especial. Más allá de la cantidad de personas presentes, Scroner se quedó con la sensación de haber encontrado aquello que quería perseguir: viajar con sus amigos, descubrir nuevos lugares, tocar, conocer gente y aprender de todo lo que sucede en el camino. “Esa noche hizo que yo dijera: esto es lo que quiero”, afirma.

El Sueño Que Comenzó Sin Computadora

Quizá uno de los aspectos más reveladores de su historia está lejos de las luces y de la cabina. Scroner recuerda que desde niño quería hacer música, pero las condiciones económicas hicieron que comenzar no fuera sencillo. Durante aquella etapa ni siquiera tenía una computadora para desarrollar sus ideas.

Por eso, producir actualmente tiene para él un significado que va más allá de construir un track. “El hacer música siempre me llena de emoción porque recuerdo que es lo que siempre quise de niño y ahora lo puedo hacer”, comparte. Esa perspectiva también explica su apertura hacia distintos géneros. Aunque hoy su proyecto está fuertemente vinculado con el Tech House, reconoce que en algún momento imaginó hacer letras, especialmente relacionadas con el rap y el trap, espacios en los que siente que podría volcar todavía más experiencias acumuladas a lo largo de su vida.

Si alguien pudiera acompañarlo durante una sesión de estudio, probablemente descubriría una característica que define buena parte de su personalidad: Scroner no es cerrado a las opiniones. Le interesa que otras personas puedan participar desde el primer kick y aportar su propia percepción.

Su filosofía parte de una idea sencilla pero poderosa: cada persona interpreta la música de una manera diferente y, por lo tanto, cada opinión puede aportar algo que el creador todavía no había imaginado. “Cada cabeza es un mundo y cada mundo de ellos puede ser mejor que el tuyo”, reflexiona.

Esa mentalidad se extiende a los diferentes terrenos en los que trabaja. Ya sea grabando un set, produciendo Tech House, desarrollando una canción de reguetón o explorando sonidos de trap, busca que quienes participan no solamente escuchen el resultado, sino que sientan el proceso y formen parte de la experiencia.

Foto de Scroner: Desde Valle De Chalco

Más Allá Del DJ: La Persona

La imagen pública de Scroner está construida alrededor de la noche, las cabinas y los eventos, pero él quiere que quienes lo siguen conozcan también al hombre que aparece cuando termina la música. Se describe como alguien sencillo de tratar, abierto a conocer nuevos lugares y personas, dispuesto a convivir y experimentar cosas nuevas.

Incluso existe una faceta que todavía siente que su audiencia no conoce completamente: la de quedarse después del show, convivir con sus amigos y simplemente disfrutar. 

“Me gustaría mucho que conocieran esa faceta de echar unos tragos conmigo cuando acabo de tocar”, comenta entre risas.

Esa cercanía también explica la forma en que utiliza sus redes sociales. No habla de una estrategia rígida ni de un calendario perfectamente calculado. Sus publicaciones muestran lo que vive: sus amigos, sus compañeros, lo que ocurre después de un show y los momentos que considera importantes. Para él, las redes son actualmente una especie de pequeña biografía, una ventana desde la cual el público puede descubrir quién es realmente.

Una Nueva Etapa

Después de experiencias en eventos, aprendizajes a través de cursos y el contacto con personas que han acompañado su desarrollo, Scroner siente que ha llegado el momento de abrir un nuevo capítulo. Su objetivo no es simplemente hacer más música o tocar en más lugares, sino encontrar una manera más precisa de expresar cómo siente la música y cómo quiere que otros la experimenten.

En producción prepara un giro tanto para su propio proyecto como para el trabajo destinado a artistas independientes. En el terreno del DJ, anticipa sets mejor grabados, con mejor audio y una selección más cuidada, además de la búsqueda de nuevos spots que también puedan representar visualmente sus raíces y su identidad.

Sus principales referentes dentro de la escena incluyen a Harvy Valencia y Cloonee, dos artistas que, según reconoce, han influido profundamente en su manera de tocar y percibir la música. La idea de compartir un B2B con cualquiera de ellos aparece como uno de sus grandes sueños y como una colaboración que, desde su perspectiva, tendría una química especial.

El futuro todavía está abierto, pero Scroner parece tener claro algo fundamental: no quiere llegar a ningún lugar dejando atrás a la persona que comenzó a soñar con hacer música cuando ni siquiera tenía una computadora. “Soy un chavo con tantas ganas de cumplir sus sueños, sus metas; una persona aferrada a lo que quiere, sin tener que cambiar su persona o la esencia”, afirma.

Y quizá ahí está la verdadera historia detrás del proyecto. Scroner no está intentando convertirse en alguien diferente para entrar en la escena: está intentando demostrar hasta dónde puede llegar siendo él mismo. Desde Valle de Chalco hacia nuevos escenarios, entre el Tech House, la música urbana, los amigos que lo acompañan en la carretera y las experiencias que todavía están por convertirse en canciones, comienza una etapa en la que el objetivo parece tan sencillo como ambicioso: ir por todo, disfrutar el proceso y, si el camino cambia de rumbo, quedarse al menos con la certeza de haberlo intentado.

“No me quedaré con las ganas de decir: lo hice y me gustó el proceso; o no lo logré, pero los momentos me los llevo conmigo y nadie me los quita.”

Foto de Scroner: Desde Valle De Chalco

Desde Valle de Chalco, Scroner está construyendo su propio camino en la escena electrónica. Su apuesta: llevar el Tech House a nuevos escenarios sin olvidar jamás las calles que lo vieron crecer.

Una noche en Calpulalpan, Tlaxcala, pudo haber sido solo otro show, pero terminó cambiando su perspectiva. Una llanta ponchada, dos autos llenos de amigos y una presentación que confirmó que esto era lo que quería.

Antes de cada set aparecen los nervios, pero también una preparación que comienza desde el día anterior. Scroner cuida cada detalle: desde la primera canción hasta el último track, buscando que su sonido pueda reconocerse desde el primer beat.

Su historia con la producción comenzó mucho antes de tener los recursos para hacer música. De niño soñaba con crear canciones y hoy convierte esa ilusión en Tech House, reguetón, trap y nuevas ideas junto a artistas independientes.

Ahora comienza una nueva etapa: mejores sets, nuevos spots, producción renovada y sueños cada vez más grandes. Con Harvy Valencia y Cloonee entre sus referentes, Scroner apunta a todo sin dejar atrás su esencia.

Foto de Scroner: Desde Valle De Chalco