OYUKI.: LA LLAVE DE UNA VIDA ENTREGADA A LA MÚSICA

Desde Ciudad de México, OYUKI. ha construido durante más de siete años una identidad propia detrás de las tornamesas, entre sonidos underground y mainstream, producción de eventos y una nueva etapa dedicada a crear su propia música.

Foto de OYUKI.: LA LLAVE DE UNA VIDA ENTREGADA A LA MÚSICA

Una Llave Que Siempre Estuvo Ahí

Antes de los clubes, los festivales y los booths, mucho antes de que OYUKI. imaginara que la música podía convertirse en una profesión, ya existía una conexión profunda con ella. De niña quería tocar la batería, pero ante la ausencia de un instrumento encontró una solución tan sencilla como reveladora: convirtió botes de café y ollas en una batería improvisada para acompañar las canciones que escuchaba. También se sentaba frente a un piano y sacaba melodías de oído, sin haber estudiado formalmente lectura musical ni teoría.

Con el tiempo, aquella curiosidad encontró nuevas formas de expresión. OYUKI. estuvo al frente de Sabotage Magazine, una revista dedicada a la música que mantuvo durante cinco años, y posteriormente se involucró durante aproximadamente una década en la producción de eventos. El DJing apareció después, casi como un juego: una pequeña tornamesa fue suficiente para despertar una obsesión que terminaría transformándose en carrera.

“Music is the Key”

Una frase que había acompañado su vida desde mucho antes de ser DJ, adquirió entonces un significado distinto. De hecho, alrededor de los 23 años se tatuó una llave en el brazo con esa misma frase. Años después, aquella imagen parece casi una declaración anticipada de lo que vendría.

Hobby

La historia de OYUKI. tiene un elemento particularmente significativo: durante mucho tiempo, convertirse en DJ no formó parte de un plan profesional. Era algo que hacía porque disfrutaba profundamente la música. Pero la curiosidad se convirtió en disciplina, y la disciplina terminó convirtiéndose en una profesión.

Su formación ha sido esencialmente autodidacta, un recorrido de más de siete años en el DJing marcado por la práctica, la investigación y una búsqueda constante de identidad. En ese camino también apareció una de las dificultades más humanas de cualquier artista: la comparación. La falta de una formación musical tradicional llegó a hacerle cuestionar si estaba suficientemente preparada frente a DJs con mayor preparación técnica.

Uno de los episodios que mejor explica esa lucha ocurrió durante una presentación en un club importante de Ciudad de México. Desde el comienzo, OYUKI. sintió que estaba desconectada de la pista y cometió algunos errores técnicos. El público prácticamente no los percibió —al terminar, incluso recibió comentarios positivos sobre el set—, pero ella sabía que no había sido su mejor noche. En un curioso momento de sincronía, terminó poniendo una canción llamada “Disconnected”. “Literalmente eso es lo que me está pasando”, pensó.

La experiencia terminó dejando una enseñanza que trascendió cualquier técnica. Para OYUKI., la energía mental con la que un DJ llega al booth puede modificar profundamente lo que sucede durante una presentación. Los nervios no desaparecieron, pero cambiaron de significado. Hoy intenta convertirlos en concentración y, sobre todo, recordar que no necesita demostrar que es otra artista. Tiene que confiar en lo que sabe hacer y en la manera en que conecta con la pista.

¿Hasta dónde puede llevar un DJ a un público sin perderlo en el camino?

Para OYUKI., la respuesta no está escrita de antemano. Sus sets se construyen a partir de una conversación permanente con la pista.

Su propuesta se mueve entre underground y mainstream, pero esa amplitud no significa ausencia de dirección. Hay una búsqueda deliberada detrás de cada selección: nuevas producciones, artistas que todavía no ha escuchado tocar a otros DJs, sellos por descubrir y, especialmente, remixes underground capaces de transformar canciones conocidas en algo inesperado.

Ese instante de reconocimiento es uno de sus recursos favoritos: que alguien identifique una canción y, al mismo tiempo, se pregunte “¿qué versión es ésta?”. A partir de ahí comienza el diálogo. OYUKI. observa cómo responde la gente, cómo cambia su energía y cuándo es necesario bajar la intensidad para después reconstruirla hasta alcanzar otro punto de euforia.

Por eso los sets largos ocupan un lugar especial dentro de su filosofía. En tres o cuatro horas, explica, existe la posibilidad de contar una historia que difícilmente puede desarrollarse en una sesión de una o dos horas. Es un ejercicio de confianza mutua: el DJ aprende a leer la pista y el público permite que lo lleven hacia lugares que quizá no esperaba visitar.

Dentro de esa narrativa, hay un lugar que OYUKI. disfruta especialmente: las últimas horas de una noche. Puede disfrutar un warm-up y entiende perfectamente la responsabilidad que implica, pero reconoce que es durante los últimos slots cuando siente mayor libertad musical.

Preparar una pista no significa simplemente aumentar la energía desde el primer minuto. Un buen warm-up, desde su perspectiva, consiste en construir gradualmente el estado de ánimo, mantener al público conectado y entregarlo en el punto adecuado al artista que viene después. Es una tarea que exige criterio y generosidad: preparar sin opacar.

En cambio, cuando llega el momento de cerrar, aparecen otras posibilidades. Grooves underground, sonidos hipnóticos y elementos melódicos se convierten en herramientas para explorar la energía de una pista que ya ha atravesado varias etapas de la noche. Es entonces cuando puede cambiar de dirección, experimentar y mostrar una parte más personal de su lenguaje.

Su objetivo es sencillo de formular, aunque complejo de conseguir: que alguien vuelva a casa sin recordar necesariamente cada canción, pero sí la sensación.

“Que haya descubierto música que no conocía, que recuerde cómo se sintió y que se haya quedado con ganas de volver a escucharme.”

Una Noche Después De Todd Terje

Entre los momentos que han confirmado a OYUKI. que está siguiendo el camino correcto existe uno particularmente significativo: la oportunidad de realizar el closing act después de Todd Terje.

Para ella, cerrar después de un artista de esa talla representaba un desafío importante. Preparó cuidadosamente su música y llegó al escenario con los nervios propios de una situación que sabía que podía marcarla. Sin embargo, una vez frente al público, algo cambió.

La pista comenzó a responder. La gente bailaba, se entregaba a la música y reaccionaba ante las elecciones que había preparado. Desde el booth, OYUKI. pudo experimentar esa sensación que resulta difícil explicar desde fuera: descubrir que una selección musical puede mover simultáneamente a muchas personas.

“Esto es exactamente por lo que hago esto”, fue la certeza que apareció en ese momento.

Hay una dimensión emocional que atraviesa su relación con el público. Todavía existen ocasiones en las que, al mirar la pista desde el booth, la emoción llega hasta las lágrimas. Y después del set, cuando alguien se acerca para decirle que bailó, que disfrutó o que conectó con su música, encuentra una recompensa que para ella está por encima de cualquier otra consideración.

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La Productora Que También Está En El Booth

La trayectoria de OYUKI. no se limita a la cabina. Su experiencia como event producer le ha permitido conocer el otro lado de la industria y comprender la complejidad que existe detrás de un show que, desde el público, puede parecer sencillo.

Audio, iluminación, escenario, riders, seguridad, staff, horarios y coordinación forman parte de una maquinaria mucho más grande que el momento en que un artista conecta su USB y comienza a tocar. Haber trabajado durante años en producción modificó profundamente su manera de entender esa dinámica.

Cuando llega como DJ, sabe que detrás de ella existe un equipo que hizo posible ese momento. Y cuando trabaja como productora, comprende las necesidades del talento: contar con lo establecido en el rider, tener un espacio adecuado, agua, comida, sentirse atendido y poder concentrarse en ofrecer un buen espectáculo.

Esa experiencia cruzada también le ha dado empatía. No concibe que ser el talento implique que todo el mundo tenga que estar a sus órdenes. De hecho, reconoce que a veces la productora que lleva dentro aparece incluso mientras está contratada como DJ y termina conversando con técnicos o intentando ayudar cuando detecta algún problema. Más que dos trabajos separados, ambas facetas parecen haberse convertido en dos perspectivas complementarias de una misma industria.

Una “Brujita” De La Música

Si hay una palabra que resume la intención artística de OYUKI., quizá sea sensación. No busca que el público recuerde únicamente una canción; quiere que recuerde una experiencia que no puede repetirse exactamente de la misma manera.

Su concepción del DJ set tiene algo casi cinematográfico: euforia, profundidad, pausa y reconstrucción. Una canción puede hacer bailar, otra puede generar introspección y, en el momento adecuado, incluso provocar lágrimas. La selección musical se convierte así en una herramienta para mover emociones.

Sus amigos tienen un nombre para esa capacidad:

“brujita de la música”.

 A OYUKI. le gusta la expresión porque refleja su manera de entender lo que sucede en una pista. Hay algo intuitivo en leer la energía de un espacio y responder mediante música.

Y ahí aparece una idea fundamental de su propuesta: quizá el público no recuerde todas las canciones, pero si recuerda perfectamente cómo se sintió esa noche, entonces el trabajo estuvo bien hecho.

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Ciudad De México

Ciudad de México también forma parte de esa evolución. Para OYUKI., una de las mayores influencias de la capital mexicana es precisamente su diversidad musical. En una misma escena conviven propuestas underground y experimentales, House, Techno, Minimal, sonidos melódicos y una cantidad cada vez mayor de cruces entre géneros y subgéneros.

Esa variedad alimenta directamente su curiosidad. En diferentes momentos de su trayectoria ha explorado distintas influencias y actualmente presta especial atención a sonidos como Leftfield House, Downtempo, Dark Disco, Minimal Deep Tech, Melodic House & Techno e Indie Dance, entre otros.

No busca encerrarse dentro de una sola etiqueta. La versatilidad que le ha exigido tocar frente a públicos y espacios diferentes se ha convertido, precisamente, en una de sus herramientas. El desafío está en poder cambiar de género, ritmo o subgénero sin perder aquello que identifica su propuesta.

“Que aunque cambie el ritmo, género o subgénero, haya algo que haga que alguien diga: ‘esto suena a OYUKI.’”

El Siguiente Paso

Ahora comienza una etapa especialmente importante. Después de años construyendo su identidad desde la selección musical, OYUKI. está trabajando en sus primeras producciones. El estudio representa un territorio nuevo: ya no se trata únicamente de encontrar y combinar música creada por otros, sino de construir un lenguaje propio desde cero.

La intención no es apresurarse a encajar en una categoría. Entre sus intereses aparecen House, Tech House, Acid House, sonidos funky, remixes de oldies, Indie Dance, Dark House y Melodic, además de otras posibilidades que puedan aparecer durante el proceso.

Lo que sí permanece constante es la búsqueda de un hilo conductor. OYUKI. quiere que sus futuras producciones puedan ser diferentes entre sí y, aun así, compartir una identidad reconocible. Que alguien pueda escuchar un track y pensar:

“esto suena a OYUKI.”

Para conseguirlo, está enfocada en aprender de la mejor manera posible y acercarse a productores y artistas que admira. También existe una aspiración concreta: que sus futuras producciones lleguen a disqueras, DJs y productores con los que comparte sensibilidad musical, y que ese proceso pueda abrir la puerta a colaboraciones.

No se trata solamente de publicar música. Es el siguiente capítulo de una búsqueda que comenzó mucho antes de que existiera un nombre artístico.

Para OYUKI., evolucionar no es una amenaza. Es una necesidad. La electrónica cambia constantemente, aparecen nuevos sonidos y las etiquetas se multiplican; pretender sonar exactamente igual durante toda una carrera sería, desde su perspectiva, contradictorio con la propia naturaleza del artista.

Lo que no quiere perder es su esencia. Evolucionar no significa perseguir cada tendencia ni convertirse en alguien completamente diferente. Significa aprender, incorporar nuevos elementos y convertirlos en parte de un lenguaje propio.

Su visión de futuro es ambiciosa, pero también profundamente personal. Se imagina completamente dedicada a su música, con sus producciones publicadas, escuchando sus tracks en los sets de otros DJs y viendo a personas bailar canciones que alguna vez comenzaron como ideas en su propio estudio.

También quiere llevar OYUKI. más allá de México, tocar en otros países y llegar a grandes festivales internacionales. Entre sus sueños aparece Burning Man, además de escenarios y públicos cada vez más grandes.

Pero quizá su definición más poderosa del éxito no tenga que ver con el tamaño de un escenario. Tiene que ver con poder mirar hacia atrás y pensar “qué bueno que me atreví”. Haber dejado buena parte de una carrera de aproximadamente diez años en producción de eventos para apostar por la música fue una decisión importante. La verdadera recompensa sería comprobar que esa apuesta tuvo sentido: que la música que durante años buscó, seleccionó y compartió desde una cabina terminó convirtiéndose también en música creada por ella y bailada por otras personas.

Y así, la llave tatuada en su brazo adquiere una lectura todavía más profunda. “Music is the Key!” no es solamente un lema. Es el hilo conductor de una historia que comenzó con ollas y botes de café, pasó por una revista musical, la producción de eventos, una pequeña tornamesa y más de siete años de aprendizaje autodidacta, hasta llegar al punto exacto en el que OYUKI. se encuentra hoy: frente a una nueva puerta, lista para descubrir qué ocurre cuando, además de seleccionar la música que quiere decir, comienza finalmente a crearla con su propia voz.

Foto de OYUKI.: LA LLAVE DE UNA VIDA ENTREGADA A LA MÚSICA

De tocar una batería hecha con botes de café y ollas a conquistar el booth: la historia de OYUKI. demuestra que algunas carreras comienzan mucho antes de que sepamos hacia dónde nos llevará la música.

“Music is the Key!” no es solamente una frase para OYUKI. Es un tatuaje, una filosofía y el hilo conductor de una vida marcada por la música, desde la infancia hasta convertirse en DJ y productora.

Después de cerrar una noche tras Todd Terje, OYUKI. vivió uno de esos momentos que confirman que todo ha valido la pena: mirar la pista, ver a la gente bailar y sentir que la música puede moverlo absolutamente todo.

Entre underground, mainstream, grooves hipnóticos y melodías envolventes, OYUKI. entiende cada set como una conversación sin palabras. Su objetivo no es que recuerdes todas las canciones, sino cómo te hizo sentir.

Ahora comienza un nuevo capítulo: OYUKI. trabaja en sus primeras producciones y busca construir un sonido propio que pueda llevarla desde Ciudad de México hacia nuevos escenarios, festivales internacionales y pistas alrededor del mundo.

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