Adrián Robles: Construir Una Vida En El Rock De Costa Rica

De Black Wine a The Regent Noir, pasando por Butter Muff, Animal Grunge y una nueva búsqueda solista, Adrián Robles ha convertido cada cambio de proyecto en una oportunidad para descubrir otra manera de hacer rock.

Foto de Adrián Robles: Construir Una Vida En El Rock De Costa Rica

La Música

Hay un momento en la trayectoria de muchos músicos en el que tocar deja de ser solamente una experiencia y comienza a parecerse a una decisión. Para Adrián Robles, cantante y guitarrista de Cartago, Costa Rica, ese momento llegó con Black Wine. Había salido del colegio y todavía era joven cuando entró a sustituir al cantante de la agrupación. Hasta entonces podía imaginarse dentro de la música; a partir de ahí comenzó realmente a formar parte de ella. Black Wine le permitió observar desde dentro la escena que se desarrollaba en su ciudad y, al mismo tiempo, ampliar su perspectiva hacia lo que ocurría en la música costarricense.

Los conciertos comenzaron a construir algo que ningún plan podía entregarle de antemano: una personalidad como músico. Compartir fechas con bandas que atravesaban procesos similares y con otras mucho más experimentadas significaba observar, escuchar y aprender. Pero también apareció una pregunta inevitable:

¿esto iba a convertirse realmente en una parte importante de su vida o terminaría siendo solamente una etapa de experimentación?

Adrián decidió continuar. Con los años entendería que Black Wine había sido precisamente eso: la semilla.

La Banda

Después de aproximadamente dos años y medio, Black Wine terminó por diferencias internas. De aquel cierre surgió otro comienzo. Adrián y otro integrante fundaron Butter Muff, un proyecto con mucha actividad en vivo que comenzó a llevarlo hacia escenarios de mayor relevancia. Si Black Wine había abierto la puerta, Butter Muff fue el lugar donde comenzó a descubrir qué podía hacer una vez dentro.

“Butter Muff tiene un significado grande porque es mi escuela real en la música”, explica. Allí dejó de ocupar exclusivamente el papel de cantante: también tocó guitarra y comenzó a consolidarse como compositor. Pero buena parte del aprendizaje sucedió fuera de las canciones. Tocar constantemente lo obligó a enfrentarse a públicos, colegas, responsables de espacios, escenarios pequeños, escenarios grandes y situaciones que no podían anticiparse durante un ensayo.

Adrián resume aquella experiencia con una idea particularmente reveladora: la música puede convertirse en el mejor aliado para no estar cómodo. En un ensayo existen variables que pueden controlarse; frente al público, esa seguridad desaparece. Hay que reaccionar ante imprevistos, soportar presión, aprender cuándo ser flexible y cuándo defender el propio trabajo. También hay que tocar cuando las condiciones no son ideales. Esa experiencia terminaría formando el carácter con el que años después afrontaría otros proyectos.

Crear Una Banda Justo Cuando El Mundo Se Detuvo

Tras el final de Butter Muff llegaron intentos de nuevas agrupaciones, colaboraciones y un periodo sin una banda estable. Entre finales de 2019 y principios de 2020 apareció finalmente The Regent Noir, pero su historia comenzó de una manera poco convencional. El plan inicial ni siquiera estaba centrado en tocar en vivo: Adrián quería comenzar grabando material para publicarlo en plataformas. Entonces llegó la pandemia.

La primera canción estaba entrando en proceso de grabación cuando prácticamente todo se detuvo.

“Nadie sabía a ciencia cierta cómo proceder en absolutamente nada”, recuerda.

La banda nació, paradójicamente, marcada por la imposibilidad de funcionar como normalmente funciona una banda. Meses de restricciones e incertidumbre instalaron una dinámica pausada que terminaría acompañando aquella primera etapa. Adrián incluso lo cuenta con humor: al tratarse además de un proyecto creado entre amigos, esa tranquilidad podía alimentarse con facilidad.

Pero The Regent Noir continuó. Y el objetivo comenzó a diferenciarse de sus experiencias anteriores. Ya no se trataba únicamente de subir a tocar y pasarla bien, sino de formalizar un sonido, convertirlo en canciones y llevarlo hacia escenarios cada vez más profesionales. En esa evolución aparecen influencias fundamentales para Adrián como Deftones, Foo Fighters y The Smashing Pumpkins: bandas que, más allá de una referencia estilística, le enseñaron que determinadas sensaciones pueden ser mucho más poderosas cuando resulta difícil explicarlas con palabras.

Tres Canciones Y Tres Historias Diferentes

En 2023, The Regent Noir publicó finalmente su EP homónimo. Para Adrián, terminarlo representó un alivio después de una etapa extremadamente pausada. El material incluía canciones como “Walking Through Flames”, “Reckless Liar” y “Do You Know My Name?”, piezas que no nacieron necesariamente como confesiones autobiográficas, sino a partir de historias, comportamientos y situaciones que podían encontrarse alrededor.

“Do You Know My Name?” funciona como una especie de oda con lectura política sobre alguien atraído por el poder y la dominación, aunque sin plantearlo de manera explícita. “Reckless Liar”, en cambio, posee una relación diferente con su propia historia creativa: Adrián la había escrito varios años antes de The Regent Noir y decidió recuperarla para el proyecto. Su relato gira alrededor de aquellas personas en quienes se deposita confianza y que terminan respondiendo con una mentira.

Y después está “Walking Through Flames”. La canción está dirigida a quienes atraviesan momentos difíciles, particularmente a personas que deben convivir con ansiedad, depresión o la sensación de ser juzgadas y desplazadas socialmente. En 2024, el tema consiguió además uno de los reconocimientos más importantes del proyecto al ser nominado a Mejor Canción de Rock Progresivo en los premios ACAM. El EP, cuya masterización estuvo a cargo de Andrés Mayo, terminaba así llevando una banda nacida en circunstancias extraordinariamente lentas hacia una nueva etapa.

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Si Una Persona Lo Siente, El Trabajo Está Hecho

¿Cómo se mide entonces la conexión de una banda? Para Adrián no necesariamente en números. Cuando habla de Deftones, Foo Fighters o The Smashing Pumpkins, recuerda artistas descubiertos durante años formativos y canciones capaces de provocarle sensaciones que todavía le resulta difícil traducir verbalmente. Eso mismo intenta trasladar a The Regent Noir.

“Que a alguien le llegue un mensaje y que lo sienta al punto que sea difícil de expresar verbalmente”, explica.

Después reduce toda la ambición artística a una medida sorprendentemente sencilla: “Si a una sola persona le llega a pasar eso, ya el trabajo está hecho”. En esa declaración existe una clave para entender su relación con el escenario. El objetivo no consiste únicamente en ejecutar correctamente una canción; importa que algo suceda del otro lado.

Volver A Los Noventa

Paralelamente, Adrián forma parte de Animal Grunge junto a Derian Granados y Pedro Suñol, este último una figura que reconoce como importante dentro de su formación musical. El proyecto recupera música de los años noventa, particularmente del grunge, y le permite volver sobre artistas y canciones que acompañaron sus años formativos.

Para Adrián, interpretarlas no funciona únicamente como ejercicio de nostalgia. Existe un vínculo personal con esos repertorios, sus mensajes y la manera en que fueron construidos. Animal Grunge puede presentarse en formato de banda o acústico, ampliando además las posibilidades con las que puede acercarse a públicos y espacios diferentes.

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Nine Inch Nails, Fobia Y El Próximo Experimento

Mientras The Regent Noir avanza y Animal Grunge mantiene otro costado de su relación con el rock, Adrián comenzó a sentir durante los últimos meses una necesidad diferente: seguir creando y diversificarse. De ahí nace un proyecto solista todavía en desarrollo, construido alrededor de una búsqueda que mira hacia sonidos más electrónicos sin abandonar aquello que considera irrenunciable: la base del rock.

Dos referencias ayudan a comprender hacia dónde podría dirigirse. Por un lado está Nine Inch Nails y su aproximación industrial; por otro, Fobia, la banda mexicana que Adrián señala como su favorita dentro del rock en español. De Fobia le interesa especialmente ese equilibrio entre melodías electrónicas y una identidad que continúa siendo inequívocamente rockera.

“No quiero que se malentienda que sería algo completamente electrónico, sino que sea un rock adaptado”, aclara.

La diferencia con The Regent Noir estará principalmente en la libertad. El formato solista podría permitirle experimentar con sonidos más extraños, inesperados y difíciles de incorporar dentro del concepto establecido de una banda. Por ahora existen conceptos, ideas y algún material que podría considerarse cercano a estar listo, aunque nada se presenta todavía como definitivo.

Antes Del Proyecto Solista Viene Un Disco

Hay, sin embargo, una prioridad antes de abrir completamente esa nueva etapa: el primer disco de The Regent Noir. Adrián está actualmente concentrado en ese lanzamiento y plantea desarrollar con mayor intensidad su propuesta individual una vez que tenga más espacio para hacerlo.

La existencia simultánea de todos estos proyectos permite entender su perfil actual desde otra perspectiva. Adrián no llega necesariamente a cada escenario con la misma propuesta. The Regent Noir permite mostrar una variedad de sonidos desde una banda con material propio; Animal Grunge ofrece un repertorio mucho más específico y puede adaptarse entre banda y acústico; mientras que sus presentaciones solistas, por ahora principalmente acústicas y esporádicas, combinan canciones que lo han influenciado con composiciones propias que siente la necesidad de interpretar.

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Tocar Para Cinco Personas

Si algo de esta trayectoria puede interesar particularmente a un promotor, quizá no sea únicamente la cantidad de proyectos disponibles, sino la experiencia acumulada pasando de uno a otro. Adrián se define como un artista auténtico y reconoce que ha aprendido a desprenderse progresivamente de una preocupación que puede condicionar cualquier presentación: pensar permanentemente en qué estará opinando el público mientras toca.

Ese desprendimiento, sostiene, le permite transmitir con mayor libertad sobre el escenario. También se considera un músico dispuesto a adaptarse a las necesidades del espacio en el que se presenta y capaz de trabajar con públicos diferentes, sin establecer barreras de edad, género o pensamiento. Su carta de presentación ante productores y promotores termina siendo menos grandilocuente y probablemente más útil: profesionalismo independientemente del tamaño de la fecha.

“Trato de dar una buena presentación profesional, no importa si es para cinco personas o para públicos amplios”.

Después de Black Wine, Butter Muff, los proyectos que no prosperaron, The Regent Noir, Animal Grunge y las primeras ideas de una etapa solista, quizá esa frase explique mejor que cualquier biografía dónde se encuentra Adrián Robles. No parece interesado en borrar sus etapas anteriores para presentar cada proyecto como un nuevo comienzo. Al contrario: cada una dejó algo que ahora forma parte de su manera de cantar, tocar, componer y enfrentarse a un escenario.

El próximo capítulo ya comienza a definirse. Primero llegará el primer álbum de The Regent Noir; después habrá espacio para explorar esa intersección entre rock y electrónica que Adrián lleva meses imaginando. Para quien quiera descubrir su música ahora, el punto de entrada puede cambiar —una canción propia, un show de The Regent Noir, un tributo con Animal Grunge o una presentación acústica—, pero detrás permanece el mismo músico que comenzó intentando averiguar si aquello sería solamente una etapa y terminó construyendo una vida alrededor de ello.

Foto de Adrián Robles: Construir Una Vida En El Rock De Costa Rica

Black Wine fue la primera semilla; Butter Muff, su verdadera escuela. Entre bandas que comenzaron y terminaron, Adrián Robles fue descubriendo qué clase de músico quería llegar a ser.

The Regent Noir nació prácticamente junto con la pandemia. Años después, su EP homónimo llevó a “Walking Through Flames” hasta una nominación en los Premios ACAM 2024.

Deftones, Foo Fighters y The Smashing Pumpkins marcaron su manera de entender el rock. Hoy busca que sus canciones provoquen algo difícil de explicar: “Si a una sola persona le llega, el trabajo está hecho”.

Mientras The Regent Noir prepara su primer álbum, Adrián comienza a imaginar otra etapa: un proyecto solista inspirado por Nine Inch Nails y Fobia, donde el rock convivirá con sonidos más electrónicos.

The Regent Noir, Animal Grunge o un formato acústico: Adrián puede llegar a escenarios de maneras diferentes, pero mantiene una misma filosofía: dar una presentación profesional frente a cinco personas o ante un gran público.