SØNNUS: Del Piano En Silencio A Construir Un Tech House Para Grandes Escenarios

Antes de las tornamesas, estuvo el piano. SØNNUS encontró en la música una forma de expresar lo que no podía decir con palabras y, años después, convirtió esa necesidad en un proyecto artístico.

Foto de SØNNUS: Del Piano En Silencio A Construir Un Tech House Para Grandes Escenarios

Antes De La Cabina, Estaba El Piano

Mucho antes de que existiera SØNNUS, antes del Tech House, de las tornamesas y de imaginar escenarios con miles de personas, la música ya ocupaba un lugar esencial en su vida. Creció en una casa llena de instrumentos que, paradójicamente, casi nadie tocaba. Tendría unos seis años cuando comenzó a acercarse a ellos por curiosidad: primero apareció la guitarra de su padre, después el canto y finalmente un viejo teclado Casio que había estado en casa de sus abuelos. Con el piano ocurrió algo diferente. Allí descubrió que podía transformar emociones difíciles de explicar en sonidos. En una familia numerosa, dentro de una casa donde siempre había movimiento y ruido, sentarse frente al teclado terminó convirtiéndose en una especie de espacio propio. No necesitaba entender exactamente qué sentía para poder tocarlo.

Su formación durante aquellos años fue esencialmente autodidacta. No pasó por una academia y, durante mucho tiempo, tampoco tomó clases; incluso reconoce que nunca aprendió a leer una partitura. Su vínculo con la creación funcionaba al revés de la enseñanza tradicional: primero aparecía una emoción y después encontraba una forma de convertirla en música. Más adelante descubrió GarageBand y, sin saber realmente producir, consiguió terminar una canción completa. No importa demasiado cómo sonaría aquella producción escuchada desde el presente. Lo decisivo fue otra cosa: por primera vez pudo oír algo que hasta entonces solamente existía dentro de su cabeza.

“Esto lo hice yo”, recuerda

Como la sensación que encendió una obsesión por crear que todavía no tenía nombre, pero que años después terminaría formando parte de SØNNUS.

El Día En Que Descubrió El Otro Lado De La Música

El encuentro con las tornamesas llegó de una manera casi accidental. En una fiesta con amigos, uno de ellos —que estaba trabajando como DJ— sabía que SØNNUS tocaba piano y lo invitó a subir a la cabina para mostrarle cómo funcionaba todo. Desde ahí observó algo que cambiaría su relación con la música: una sola persona podía modificar la energía de todo un lugar. Una canción hacía cantar al público, otra lo devolvía a la pista y una bajada podía cambiar por completo la atmósfera. Después llegó su primer cambio entre canciones. Técnicamente, admite entre risas, fue “un desastre”. Pero había elegido personalmente el siguiente track y, cuando vio a la gente comenzar a bailar, descubrió una sensación nueva: ya no estaba únicamente recibiendo emociones de la música, también podía provocarlas.

Ese cambio resulta fundamental para entender su proyecto actual. Durante años había estado, como él mismo describe, “del lado de la persona que siente”. El piano le había permitido expresarse; la cabina le mostró la posibilidad de generar una experiencia para alguien más. ¿Qué ocurre cuando una canción elegida por un desconocido termina asociándose para siempre con una noche, una amistad o una determinada etapa de la vida? Esa pregunta atraviesa buena parte de su visión artística. SØNNUS no habla solamente de hacer bailar: habla de construir recuerdos. La intención detrás de su música nace precisamente de esa transición entre utilizar el sonido como refugio personal y comenzar a utilizarlo como puente hacia otras personas.

Cuarenta Personas Y El Comienzo De SØNNUS

En 2022 comenzó formalmente su camino como DJ, aunque el proyecto todavía estaba lejos de presentarse como una identidad perfectamente calculada. Después de mudarse de ciudad ya tenía su propia tornamesa y pasaba horas practicando solo en su cuarto. Algunas veces invitaba a amigos al departamento para mostrarles lo que estaba aprendiendo. Entonces ocurrió una de esas escenas pequeñas que, con el tiempo, adquieren otra dimensión: sus amigos lo invitaron a una casa sin contarle demasiado y, cuando llegó, se encontró con una fiesta de aproximadamente 40 personas. Ya no estaba tocando para cinco conocidos. Por primera vez tenía una pista delante y debía descubrir qué hacer con ella.

Después comenzaron a aparecer más fiestas y también algo parecido al reconocimiento. Primero era “el DJ de tal fiesta”; después, “el DJ que siempre trae sombrero”. No hubo una reunión en la que diseñara deliberadamente cada componente de un personaje artístico. La identidad apareció a partir de pequeñas decisiones: las horas practicando, los amigos que lo empujaron a salir de su habitación, su manera de moverse durante los sets y ese sombrero que terminó convirtiéndose en una de sus imágenes más reconocibles. Mirándolo ahora, considera que ahí comenzó realmente SØNNUS. Y esa historia explica también por qué el proyecto conserva una dimensión colectiva: antes de que él mismo estuviera completamente seguro de compartirlo, hubo personas cercanas que le hicieron sentir que valía la pena hacerlo.

Chihuahua, Un Sombrero Y Una Identidad Propia

El sombrero no nació como estrategia visual. SØNNUS es originario de Chihuahua y creció utilizándolo; cuando comenzó a preguntarse qué elementos podían representar de forma auténtica su procedencia, encontró allí una respuesta evidente. Para él simboliza carácter y rebeldía, pero también funciona como una conexión directa con el lugar del que viene. La operación estética es sencilla y, precisamente por eso, efectiva: tomar una silueta profundamente asociada a otro imaginario y colocarla entre luces, clubes, festivales y música electrónica. Con el tiempo, ponerse el sombrero pasó a funcionar casi como un interruptor.

“Sigo siendo yo cuando me lo pongo, pero hay una parte de mi personalidad que se amplifica”, explica.

Su ambición es que eventualmente no sea visto como “un DJ con sombrero”, sino que esa silueta permita reconocer inmediatamente quién está por entrar a la cabina.

Musicalmente, el proyecto se mueve entre Tech House, Minimal y Bass House, con groove, bajos presentes y una construcción pensada desde la tensión más que desde la saturación permanente. SØNNUS rechaza la idea de llegar a una pista y utilizar desde el comienzo el recurso más explosivo disponible. Prefiere observar, entender qué está ocurriendo y descubrir hasta dónde puede llevar al público. Los primeros quince minutos de un set, desde su perspectiva, deberían dejar una sensación específica: algo está por pasar. Construir, sorprender, retroceder cuando hace falta y atacar cuando la conexión ya existe. Su objetivo no es que un promotor piense únicamente que seleccionó buenas canciones, sino que entienda que existe una narrativa detrás de ellas. Si consigue hacer bailar, provocar una sorpresa y dejar curiosidad por lo siguiente, considera que cumplió su propósito.

Foto de SØNNUS: Del Piano En Silencio A Construir Un Tech House Para Grandes Escenarios

Tocar Para Cien Como Si Fueran Cincuenta Mil

Esa visión también explica qué significa para él la palabra Mainstage. SØNNUS no la reduce al tamaño de un escenario. Para él, el verdadero escenario principal aparece cuando una pista está dispuesta a olvidarse del exterior y entregarse al momento. Por eso intenta tocar con la misma mentalidad frente a 100 personas que con la que algún día quisiera hacerlo frente a 50.000. No implica lanzar drops gigantes durante todo el set, sino tratar cada presentación como si fuera decisiva. Después de todo, entre esas cien personas puede encontrarse alguien que lo escucha por primera vez.

“El tamaño del escenario puede hacer más grande el espectáculo, pero la actitud del artista es la que hace grande el momento”, sostiene.

Para los promotores, probablemente allí se encuentre una de las definiciones más concretas de lo que SØNNUS quiere ofrecer. Si pudiera elegir una primera oportunidad dentro de un cartel nuevo, no pediría el horario principal ni el escenario más grande. Pediría una pista con buen sonido, un público dispuesto a bailar y alrededor de una hora y media para construir un recorrido completo. Quiere tener el tiempo suficiente para empezar frente a personas que no conocen su nombre, leerlas, cambiar de dirección, generar tensión y llevarlas desde el “no sé quién es él” hasta el “no puedo volver a perderme a SØNNUS”. La frase con la que resume esa ambición tiene más fuerza precisamente porque evita presentarse como alguien que ya llegó: no pide que confíen en que hoy puede cerrar un festival; pide el espacio para demostrar por qué algún día podría hacerlo.

Una Generación Que Necesita Algo Propio

Su mirada hacia la escena mexicana también evita reducir el desafío a la falta de talento. Al contrario: considera que México tiene DJs y productores capaces de competir musicalmente a nivel internacional. El problema, desde su perspectiva, está en pensar los proyectos con suficiente amplitud desde el comienzo. Conseguir la siguiente fecha o crecer dentro de una ciudad ya no basta. Producir música propia, desarrollar una identidad, cuidar la imagen y comprender cómo presentarse fuera del país son partes de una misma construcción. También reclama mayor colaboración entre artistas y menos toxicidad dentro de la escena. Su experiencia participando en proyectos orientados a impulsar nuevos talentos le mostró tanto la cantidad de propuestas existentes como el potencial que tendría una comunidad menos obsesionada con competir entre sí.

Mientras tanto, producir se ha convertido en la herramienta con la que quiere completar aquello que un DJ set compuesto por música ajena no puede contar por entero. Cada canción propia puede contener un sentimiento, una experiencia, una obsesión o una etapa de su vida. La meta es llegar a un punto en el que alguien escuche una producción sin mirar el nombre y piense inmediatamente: “Esto es SØNNUS”. Sin embargo, cuando le preguntan qué parte de ese universo todavía no conocemos, su respuesta es reveladora: “Creo que casi todo”. A los 21 años, SØNNUS no presenta su juventud como una credencial suficiente, sino como el margen que todavía tiene para transformarse. Quiere escenarios grandes, música recorriendo el mundo y una evolución profunda como productor y artista, pero también quiere poder mirar hacia atrás sin descubrir que el recorrido borró a la persona que lo inició. Quizá por eso su pregunta —“¿Just… How?”— funciona mejor como promesa que como respuesta: si algún día alguien se pregunta cómo llegó hasta allí, quiere que la explicación esté en todo lo construido durante el camino, mientras detrás del proyecto siga siendo reconocible aquel joven obsesionado con hacer música y descubrir hasta dónde podía llevarla.

Foto de SØNNUS: Del Piano En Silencio A Construir Un Tech House Para Grandes Escenarios

Antes de las tornamesas, estuvo el piano. SØNNUS encontró en la música una forma de expresar lo que no podía decir con palabras y, años después, convirtió esa necesidad en un proyecto artístico.

Una fiesta de unas 40 personas terminó marcando un antes y un después. Lo que comenzó tocando para amigos empezó a transformarse en SØNNUS: una identidad construida entre música, energía y escenario.

Originario de Chihuahua, convirtió el sombrero en una extensión de su personalidad. No busca ser “el DJ con sombrero”, sino lograr que algún día una sola silueta entre las luces anuncie quién está por tocar.

Tech House, Minimal y Bass House forman la base de un sonido que no quiere limitarse a hacer bailar. SØNNUS busca tensión, sorpresa y momentos capaces de quedarse en la memoria mucho después del último drop.

A los 21 años, piensa su proyecto para escenarios grandes sin olvidar dónde comenzó. Su meta es clara: producir música reconocible, recorrer el mundo y demostrar hasta dónde puede llegar la nueva generación electrónica mexicana.

Foto de SØNNUS: Del Piano En Silencio A Construir Un Tech House Para Grandes Escenarios