Rodrigo Marines: “El Objetivo De La Canción Es Solo Existir”

Tras conquistar uno de los certámenes de composición más relevantes de Ciudad de México, Rodrigo Marines reafirma una propuesta artística donde la sensibilidad, la poesía y el amor consciente se convierten en una declaración estética y vital.

Foto de Rodrigo Marines: “El Objetivo De La Canción Es Solo Existir”

“Me interesaba tomar el tiempo de observar, de cuestionar y de contemplar”

En un panorama musical donde la inmediatez suele imponerse sobre la introspección, Rodrigo Marines construye su obra desde un lugar poco habitual: la pausa. La observación como acto creativo. Desde la infancia, el cantautor desarrolló un universo interno complejo, marcado por la contemplación y una necesidad constante de entender el mundo que lo rodea.

Me interesaba tomar el tiempo de observar, de cuestionar y de contemplar”, comparte. Esa sensibilidad encontró pronto un canal en la poesía y la guitarra, dos lenguajes que, con el paso de los años, se fusionaron en una propuesta que hoy transita entre el pop, la trova, el rock y la canción de autor.

Lejos de lo grandilocuente, su obra pone el foco en lo esencial: los pequeños detalles, esos que —como él mismo señala— “nos sensibilizan y nos conectan con lo que realmente vale la pena”. ¿No es acaso en lo mínimo donde se esconden las verdades más profundas?

Amor Tierno Y Bonito

Hablar de amor en la música no es nuevo. Sin embargo, en el caso de Marines, el enfoque se aleja de los lugares comunes. Su apuesta gira en torno a lo que él define como “amor tierno y bonito”, una postura que, más que romántica, resulta casi contracultural.

En una industria donde predominan narrativas de ruptura, exceso o caos emocional, su discurso emerge como una forma de resistencia. “Transformar el entorno desde el amor nos lleva a ser más felices y a comunicarnos de formas más amables”, afirma.

Esta visión no surge desde la ingenuidad, sino desde la experiencia. El propio artista reconoce que su camino ha estado atravesado por episodios de ansiedad y ruido interno. Es precisamente en ese contraste donde encuentra su motor creativo: convertir la turbulencia en canción, lo caótico en algo habitable.

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“Augurio De Buen Amor”:

El punto de inflexión más reciente en su carrera llega en 2026, cuando su obra “Augurio de buen amor” obtiene lugar en el concurso de composición “La canción del buen amor” en Ciudad de México.

Más que un reconocimiento, la pieza funciona como un manifiesto artístico. La canción propone una mirada distinta: el amor como una fuerza que acompaña, transforma y hace bien. Una idea sencilla, pero profundamente necesaria.

El origen de la canción, sin embargo, no responde a un evento puntual, sino a una sensación: “ese momento en el que todo parece estar en su lugar… como un airecito que te acaricia y te hace pensar que todo está bien”. Esa imagen, casi intangible, se traduce en una composición que conecta desde la honestidad.

El impacto fue inmediato. La obra no solo fue premiada, sino que logró resonar en distintos públicos, consolidando a Marines como una voz singular dentro de la nueva canción de autor.

Del Escenario Íntimo A La Pantalla

El 4 de marzo de 2026, en el Teatro del Pueblo de Ciudad de México, Marines llevó “Augurio de buen amor” a un formato despojado: guitarra, voz y loops. La presentación fue grabada para televisión y transmitida por el canal Capital 21, ampliando su alcance hacia nuevas audiencias.

Lejos de la presión escénica, el artista describe ese momento con una claridad reveladora: “Ya no sentí nada en juego, solo quise disfrutar la experiencia”.

Esa naturalidad define también su relación actual con la canción. Después de su recorrido, Marines vuelve a interpretarla en la intimidad de su hogar con la misma esencia, pero con una certeza distinta: saber que ha logrado tocar otras vidas.

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Afinaciones alternativas en...

Uno de los elementos más distintivos de su propuesta radica en el uso de afinaciones alternativas en la guitarra. No se trata de un recurso técnico gratuito, sino de una búsqueda estética consciente.

Me permiten generar atmósferas más congruentes con las emociones que intento transmitir”, explica. En ese sentido, el sonido se convierte en una extensión directa de la emoción, en una vibración que dialoga con lo interno.

Su proceso creativo, lejos de ser lineal, oscila entre intuición y concepto. A veces nace de una emoción urgente; otras, de una palabra o idea que pide ser desarrollada. La constante, sin embargo, es clara: la necesidad de comunicar desde lo auténtico.

El presente de Rodrigo Marines

El presente de Rodrigo Marines no es casualidad. Su camino incluye hitos relevantes que han fortalecido su identidad artística:

  • Becado en la novena generación del taller de composición de la Sociedad de Autores y Compositores de México.
  • Ganador de “La canción del buen amor” (2026).
  • Segundo lugar en el X certamen internacional “La brújula del canto” (2025).
  • Más de 30 distinciones internacionales en poesía y literatura.

Lejos de traducirse en presión, estos logros funcionan como impulso. “Prefiero verlo como parte del camino. La meta siempre es la canción”, sostiene.

En un contexto donde la visibilidad mediática también se convierte en criterio de evaluación, el artista entiende la importancia de expandir su alcance sin comprometer su esencia. Autenticidad y estrategia, lejos de ser opuestos, se convierten en herramientas complementarias.

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“Canción a medida”

Más allá de los premios, hay momentos que redefinen el sentido de una carrera. Para Marines, uno de ellos llegó a través de su proyecto “Canción a medida”, donde compone piezas personalizadas.

Una historia en particular permanece: dos hermanos con autismo que, pese a sus sensibilidades, encontraron en su música un punto de conexión. Cantaban, subían el volumen, se apropiaban del sonido.

Eso cambió mi perspectiva y me reconectó con la razón por la que hago canciones”, confiesa.

Es en ese tipo de experiencias donde su discurso cobra sentido. Porque si una canción puede reconfortar, inspirar o transformar una percepción, entonces —como él mismo plantea— ya está cambiando el mundo.

Vivir Es Amor

Actualmente, Rodrigo Marines se encuentra en una nueva etapa creativa. El próximo material —aún en desarrollo— promete expandir su universo sonoro hacia terrenos más digitales, experimentales y rítmicos, sin abandonar la profundidad emocional que lo caracteriza.

Entre sus búsquedas destacan:

  • Explorar el mundo externo, equilibrándolo con su introspección habitual.
  • Incorporar nuevas texturas sonoras y producción más contemporánea.
  • Mantener el eje en la honestidad emocional.

Paradójicamente, este crecimiento viene acompañado de una doble sensación: mayor exigencia técnica y, al mismo tiempo, más libertad creativa. “El objetivo de la canción es solo existir”, resume.

Cuando se le pregunta qué le diría a su versión de hace unos años, la respuesta es directa: “Cree, enfócate, siente y no dudes en ser lo que eres”. Una frase que sintetiza no solo su recorrido, sino también su filosofía artística.

Aún hay territorios que no ha explorado —sus zonas más oscuras, sus opiniones más crudas—, pero lejos de apresurarse, Marines entiende la creación como un proceso orgánico.

Y cuando todo se apaga —escenario, redes, reconocimiento—, queda lo esencial: la necesidad de sentir y de crear.

Si su obra completa pudiera resumirse en una sola línea, no habría artificios ni metáforas complejas. Solo una verdad contundente, casi susurrada:

“Vivir es amor.”

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