Kndela: Del Techno Al Perreo Y Los Hijos Del Bajo
De La Escena Electrónica Al Perreo De Club, Kndela Ha Convertido La Evolución De Su Sonido En Una Forma De Expresión Propia. Hoy Divide Su Tiempo Entre La Cabina, El Booking Y La Construcción De Comunidad Con Hijos Del Bajo.
¿Cuándo conviene subir la intensidad?
Ser DJ también la llevó detrás de la cabina. Como Booker de Hijos Del Bajo, descubrió todo lo que existe detrás de un show: estrategia, negociación, organización y, sobre todo, desarrollo de talento.Para Kndela, el perreo también significa libertad. Su objetivo es crear espacios donde la gente pueda soltarse, bailar sin juicios y sentirse parte de un momento colectivo donde la música sea protagonista. Aprender a ser DJ también significó aprender a escuchar algo que no aparece en ninguna pantalla: al público. La técnica puede proporcionar las herramientas, pero una pista llena obliga a tomar decisiones en tiempo real. ¿Qué necesita la gente en ese momento? ¿Cuándo conviene subir la intensidad? ¿Cuándo es mejor contenerla?
Su respuesta está lejos de una fórmula rígida. “Aprendí observando y escuchando a la gente”, cuenta. Las noches más caóticas e inesperadas terminaron convirtiéndose en algunas de sus mejores lecciones, precisamente porque la obligaron a confiar en su intuición. En su manera de entender la cabina, la conexión con el público está por encima del ego.
Esa mirada también explica la importancia que tiene el ambiente en su propuesta. El perreo, más allá de su dimensión musical, es un espacio físico y emocional donde el cuerpo adquiere protagonismo. Para Kndela, crear una buena noche implica que las personas puedan expresarse sin sentirse observadas o juzgadas.
“Cuando alguien se suelta y se expresa libremente en la pista, la música realmente cumple su función: conectar, liberar y hacer que todos se sientan parte del momento”, afirma.
Evolución
Hay carreras que avanzan en línea recta y otras que encuentran su identidad precisamente en el movimiento. La historia de Kndela pertenece a la segunda categoría. Su recorrido comenzó dentro de la escena techno, un espacio que marcó profundamente su manera de entender la música y de construir una sesión, pero con el tiempo encontró en el perreo y el reggaetón un lenguaje más cercano a su personalidad.
La transición, sin embargo, nunca fue entendida por ella como una ruptura con su pasado. “Más que cambiar de sonido, evolucioné como artista”, explica. El techno, asegura, fue una etapa fundamental, pero el movimiento urbano terminó ofreciéndole una forma de expresión que sentía más propia. En esa transformación hay una idea que atraviesa toda su trayectoria: cambiar de sonido no necesariamente significa empezar de cero. A veces significa llevar lo aprendido hacia un lugar diferente.
Ese pasado electrónico todavía está presente en su propuesta actual. Aunque sus sets se mueven hoy alrededor del perreo y el reggaetón, Kndela conserva una preocupación muy concreta por la construcción de la sesión, el manejo de la energía y la continuidad narrativa. “Sigo pensando como alguien que busca contar una historia con la música y mantener una conexión constante con la pista”, señala. Es una filosofía que ayuda a explicar por qué su propuesta no se limita a seleccionar canciones: busca construir una experiencia.
Bochka
Antes de consolidar su proyecto alrededor del perreo, Kndela ya había participado activamente en una escena distinta. Dentro de su recorrido en el techno estuvo vinculada al proyecto de Bochka, desde donde, según relata, fueron parte de quienes impulsaron y difundieron ese subgénero en la escena de Ciudad de México.
Ese capítulo adquirió especial relevancia cuando el proyecto llegó a otros espacios y públicos. Entre las experiencias que recuerda como decisivas aparece una presentación en Querétaro junto a Dionger Chávez, una fecha que describe como “un antes y un después”. La respuesta del público la llevó a replantearse la manera de construir una noche desde la cabina y terminó reforzando una de las principales características de su trabajo: la capacidad de adaptar su narrativa musical al lugar y a las personas que tiene enfrente.
Hoy su recorrido incluye presentaciones en Ciudad de México, Estado de México, Querétaro, Xalapa, Orizaba, Tampico y Tijuana, una diversidad geográfica que también representa una diversidad de públicos. Cada plaza tiene sus códigos, sus tiempos y su propia manera de vivir la noche. Para una DJ, conocer esas diferencias puede ser tan importante como dominar una mezcla.
El Otro Lado De La Industria
Pero Kndela no construye su carrera únicamente desde la cabina. Actualmente también se desempeña como Booker De Hijos Del Bajo, donde participa en la coordinación de bookings y desarrollo de talento en Estado de México, Ciudad de México y otras plazas del país. Esa doble perspectiva —artista y profesional de la industria— le ha permitido conocer una dimensión que desde el escenario suele permanecer invisible.
“Ser booker me enseñó todo lo que implica sostener un proyecto: organización, negociación, estrategia y manejo de equipo”, explica.
La experiencia modificó incluso su manera de valorar cada presentación. Detrás de un show existen conversaciones, logística, acuerdos, planificación y una estructura que el público rara vez ve.
La diferencia también aparece cuando acompaña a otros artistas. Kndela asegura que su esencia no cambia entre la cabina y el trabajo detrás del escenario: “Arriba del escenario y en la vida real soy la misma persona”. Lo que aparece con mayor fuerza en su faceta de booker es su lado de apoyo, organización y compromiso, elementos que hoy forman parte de una visión más amplia de su carrera.
Equipo
Esa visión explica otro aspecto importante de su presente: el valor que concede al trabajo colectivo. Kndela suele viajar con un crew de tres personas y entiende esa dinámica no como un complemento, sino como parte de la identidad que está construyendo.
“Nunca he visto mi carrera como algo que dependa solo de mi nombre, sino del trabajo en equipo”, sostiene.
Detrás de esa estructura hay amistad, confianza y personas que han decidido apostar por el mismo proyecto. En consecuencia, cada logro deja de ser exclusivamente individual y se convierte en algo compartido.
La idea resulta especialmente significativa en una industria donde el nombre del artista suele ocupar todo el espacio. Para Kndela, en cambio, la comunidad también forma parte del proyecto artístico. Su objetivo no parece reducirse a tener una mayor presencia en la cabina, sino a construir relaciones y oportunidades que puedan permanecer incluso cuando termina una noche.
Hijos Del Bajo: La Escena Se Convierte En Comunidad
Esa filosofía encuentra una extensión natural en Los Hijos Del Bajo, proyecto y comunidad mexicana que reúne música, cultura urbana y entretenimiento bajo una identidad propia. Su actividad combina contenido en redes sociales, encuentros, promoción, booking y conexión entre artistas, público, promotores y venues.
El proyecto ha desarrollado una estética marcada por la cultura callejera, la energía colectiva y la vida nocturna, pero su alcance va más allá de organizar eventos. Para Kndela, el punto de inflexión llegó cuando artistas, público y colaboradores comenzaron a sentirse parte de algo más grande. “Hijos del Bajo dejó de ser solo una serie de eventos y se convirtió en un proyecto con identidad propia, donde todos estábamos construyendo la misma visión”, explica.
La estructura detrás del proyecto también es colectiva. Entre las personas y cuentas vinculadas aparecen Diego Bertolini, fundador de Hijos del Bajo; Brandon Anica, señalado como MNGT (Management); @8trece_coacalco, relacionado con el proyecto; y @k_ndeladj, como parte del equipo y de las cuentas asociadas. Además, el proyecto cuenta con un equipo de booking y una comunidad que se ha formado alrededor de su actividad.
Otra Forma De Entender La Competencia
Trabajar en distintas ciudades también les ha permitido detectar una realidad difícil de ignorar: la noche mexicana no funciona bajo una sola fórmula. Cada territorio tiene sus propios públicos, espacios, promotores y dinámicas. Para Los Hijos Del Bajo, comprender esas diferencias se ha convertido en parte del trabajo de desarrollo de talento.
“Hemos aprendido que cada ciudad tiene una forma distinta de vivir la noche y que no existe una sola fórmula para construir una carrera”, explica Kndela.
Desde su perspectiva, el talento necesita tres elementos fundamentales: estructura, oportunidades y un equipo que realmente crea en el proyecto.
Esa postura también lleva a una reflexión sobre la competencia dentro de la escena urbana. Si pudieran cambiar una sola cosa de la industria nocturna mexicana, elegirían precisamente esa lógica competitiva que muchas veces enfrenta a proyectos que podrían crecer simultáneamente. “Creemos que hay espacio para que más proyectos crezcan al mismo tiempo”, afirma. Su respuesta no se queda en el discurso: el proyecto busca trabajar con artistas, promotores y venues desde relaciones a largo plazo, con la intención de construir una escena más conectada y profesional.
¿Qué queda entonces por conquistar?
La respuesta de Kndela apunta menos hacia una meta individual que hacia una transformación colectiva. Su aspiración a cinco años no se limita a sumar escenarios o reconocimiento. Quiere mirar atrás y encontrar artistas que crecieron, proyectos que se consolidaron y una comunidad que realmente se apoyó.
“Me gustaría saber que no solo construí una carrera para Kndela, sino que también abrí camino para otros y ayudé a fortalecer una escena con identidad propia”, dice.
En esa frase aparece quizá la mejor síntesis de su momento actual. Kndela DJ, Booker y artista de perreo representa hoy una carrera que no ha borrado sus etapas anteriores, sino que las ha convertido en herramientas para entender mejor el presente. Del techno al reggaetón, de la cabina al booking y del proyecto individual a la comunidad, su trayectoria habla de evolución, pero también de permanencia: la misma pasión por la música, la misma disciplina y la misma entrega, ahora expresadas desde otro sonido.
La pista sigue siendo el punto de encuentro. Lo que ha cambiado es todo lo que Kndela quiere construir alrededor de ella.
Del techno al perreo: Kndela convirtió su evolución musical en una nueva identidad artística, llevando a cada pista una mezcla de energía, intuición y una conexión directa con el público.
De CDMX a Tijuana, Querétaro y otras ciudades, Kndela ha construido una trayectoria marcada por noches decisivas. Una de ellas, junto a Dionger Chávez, cambió su manera de entender la pista.
Ser DJ también la llevó detrás de la cabina. Como Booker de Hijos Del Bajo, descubrió todo lo que existe detrás de un show: estrategia, negociación, organización y, sobre todo, desarrollo de talento.
Para Kndela, el perreo también significa libertad. Su objetivo es crear espacios donde la gente pueda soltarse, bailar sin juicios y sentirse parte de un momento colectivo donde la música sea protagonista.
Hoy, su apuesta va más allá de su propio nombre: quiere fortalecer una escena con identidad, impulsar artistas y construir comunidad. Su siguiente capítulo se escribe entre la cabina, el booking y Los Hijos Del Bajo.



