Arellano: 16 Años De Música
Después de 16 años como DJ y 10 como productor, Arellano entra en una etapa de consolidación donde el Tech House, House y Techno convergen con una visión más ambiciosa: crecer sin perder la esencia underground que dio origen a su historia.
Dieciséis Años Después
Hay carreras que se construyen alrededor de un momento de explosión y otras que encuentran su verdadero significado en la permanencia. La historia de Arellano pertenece a la segunda categoría. Han pasado 16 años desde que comenzó como DJ y una década desde que decidió ampliar ese camino hacia la producción musical. Lo que inicialmente nació de la curiosidad y de una relación prácticamente instintiva con la música terminó convirtiéndose en un proyecto que hoy se mueve entre el Tech House, House y Techno, con una mirada mucho más precisa sobre su identidad y sobre el lugar al que quiere llegar.
“Empecé simplemente por amor a la música, con mucha curiosidad, sueños enormes y sin imaginar hasta dónde podía llevarme este camino”, recuerda.
El tiempo transformó su sonido, su relación con la industria y su propia forma de trabajar, pero existe un elemento que asegura haber conservado desde aquellos primeros días: las ganas. Las ganas de descubrir un track, de producir algo capaz de provocar una reacción y de observar desde la cabina ese instante preciso en que una pista completa entra en la misma frecuencia. ¿Qué queda del artista que comienza cuando han pasado casi dos décadas? En su caso, precisamente aquello que no puede aprenderse en un tutorial: la necesidad de seguir haciéndolo.
Identidad
Durante los primeros años, buena parte del proceso estuvo relacionado con aprender. Mezclar mejor, comprender el sonido, estudiar producción y observar a los artistas que admiraba formaban parte de una etapa inevitable de construcción. Pero hubo un cambio fundamental cuando Arellano dejó de preguntarse cómo debía sonar y comenzó a plantearse algo mucho más personal: “¿Qué quiero decir con mi música?”. No identifica una noche o un lanzamiento concreto como el nacimiento definitivo de su identidad. Prefiere hablar de una acumulación de experiencias. Con el tiempo empezó a escuchar sus propias producciones dentro de una pista y percibió en ellas algo reconocible. Ya no se trataba exclusivamente de que funcionaran: comenzaban a tener una personalidad. “Ahí entendí que estaba construyendo una identidad”, explica. Ese cambio de perspectiva resume buena parte de su evolución como productor. La referencia dejó de funcionar como un molde que debía reproducirse y pasó a convertirse simplemente en un punto de partida. El objetivo actual es mucho más exigente: que cada producción posea suficiente carácter como para que alguien pueda escucharla y pensar, sin necesidad de mirar los créditos, “esto suena a Arellano”.
El Underground
Antes de hablar de grandes escenarios, expansión internacional o festivales, la historia de Arellano debe entenderse desde los clubs y eventos underground donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria. Allí aprendió una de las lecciones que todavía define su manera de tocar: una pista de baile no funciona con fórmulas automáticas. “La música no necesita grandes escenarios para generar momentos enormes”, sostiene. Algunas de sus noches más memorables ocurrieron precisamente en espacios donde el público estaba presente por la música y donde la distancia entre la cabina y la pista prácticamente desaparecía. En esos contextos también entendió que un set puede tomar una dirección completamente diferente a la imaginada. Un track inesperado puede cambiar la energía de la noche; una reacción del público puede obligar a modificar el recorrido; una pista puede pedirle al DJ abandonar lo planeado. Esa experiencia convirtió la improvisación y la observación en herramientas centrales dentro de su manera de trabajar. Ser DJ, para Arellano, no consiste únicamente en seleccionar canciones: implica construir una historia mientras sucede.
Cada espacio, además, tiene una energía propia. Por eso rechaza la idea de llegar a todas las presentaciones con una estructura idéntica. Leer el lugar, el horario y las reacciones del público es parte del proceso creativo. Algunas noches requieren paciencia; otras permiten avanzar rápidamente hacia terrenos más intensos. Esa cercanía con la pista también modificó su forma de medir el éxito. Después de tantos años de carrera, los números o el tamaño de un evento pueden tener importancia profesional, pero no necesariamente explican por qué una presentación permanece en la memoria. Para él, muchas veces todo se resume en unos minutos: “Lo que realmente permanece es ese momento en el que una canción conecta con alguien y todos están viviendo lo mismo”. Esa filosofía ayuda a comprender por qué la esencia underground sigue apareciendo cuando habla del futuro de Arellano, incluso mientras piensa en nuevos países, festivales y públicos.
Compartir Cabina
A lo largo de su recorrido, Arellano ha compartido cabina con nombres como Mariana Revilla, Elegant Hands, DJ Smilk, Johan Dresser, Popof y Tacko. Más allá del valor que puedan tener esos nombres dentro de un cartel, él interpreta cada encuentro como una oportunidad para observar. Una de las conclusiones que ha extraído de esas experiencias es que no existe una única manera correcta de enfrentarse a una pista. “Cada uno tiene una manera completamente diferente de entenderla”, afirma. Algunas de las lecciones más importantes, de hecho, no provienen de cuestiones estrictamente técnicas. Están en la administración de los tiempos, en saber cuándo aumentar la intensidad, en interpretar el movimiento del público o en mantener una personalidad reconocible independientemente del escenario. Para alguien con 16 años de trayectoria, reconocer que todavía puede aprender mirando trabajar a otro artista resulta también una declaración sobre la manera en que entiende su oficio: la experiencia no elimina la curiosidad.
Ese aprendizaje tampoco implica absorber automáticamente lo que hacen los demás. Arellano habla constantemente de interpretación. Toma elementos que pueden inspirarlo, pero intenta traducirlos hacia su propio lenguaje. Es una diferencia aparentemente pequeña que termina separando influencia de imitación. Después de tantos años observando transformaciones en la industria, cambios tecnológicos, tendencias y generaciones distintas de público, ha aprendido que perseguir permanentemente aquello que está funcionando puede convertirse en una trampa.
“Las tendencias pasan, pero la identidad de un artista es lo que permanece”, resume.
Por eso su relación con quienes ha compartido cabina funciona como otra pieza dentro de la construcción de Arellano: aprender de todos sin convertirse en ninguno.
Tech House, House Y Techno
Hablar de Tech House, House y Techno podría sugerir tres direcciones diferentes, pero Arellano evita pensar su proyecto desde compartimentos rígidos. Para él, esos géneros representan territorios dentro de un mismo lenguaje. La decisión sobre cuál explorar en una presentación depende del lugar, el horario, la energía y la respuesta de la pista. Puede iniciar desde un sonido más profundo y cargado de groove para construir progresivamente hacia pasajes de mayor contundencia. La intención es que el set tenga movimiento narrativo. “No quiero que sea solamente una colección de tracks; quiero que tenga un recorrido y que la gente sienta que algo está pasando”, explica. Esa búsqueda convierte la selección musical en una arquitectura: cada cambio tiene que preparar el siguiente y cada subida de energía debe sentirse como parte de algo más amplio.
La producción responde a una lógica semejante. Frente a Ableton, el punto de partida suele ser una sensación o un groove antes que una idea completamente definida. Puede comenzar con un kick, una línea de bajo o un patrón rítmico que provoque una reacción inmediata. A partir de allí, el track empieza a revelar su propia dirección. “No siempre tengo una historia definida desde el principio; muchas veces la historia aparece mientras estoy produciendo”. Algunas producciones buscan directamente provocar movimiento; otras permiten desarrollar una atmósfera diferente. Pero existe una prueba inicial que todas deben superar: primero tienen que generarle algo a él. Si escucha el proyecto y quiere volver a reproducirlo, si consigue imaginarlo dentro de una pista y si siente que podría formar parte de uno de sus sets, entiende que existe material sobre el cual seguir trabajando.
Reinventarse Sin Perder La Esencia
Dieciséis años dentro de la música electrónica significan haber atravesado múltiples transformaciones. Cambiaron los sonidos, las herramientas de producción, las plataformas, las formas de promoción y hasta la manera en que el público descubre a un artista. Frente a ese contexto, Arellano reconoce que adaptarse ha sido indispensable. Pero hace una distinción importante: evolucionar no significa perseguir cada tendencia. Uno de los mayores desafíos de su carrera fue aprender a actualizarse sin abandonar aquello que originalmente definía su propuesta. En producción, esa transformación fue especialmente profunda. Pasó de intentar construir tracks que simplemente sonaran correctamente a exigirles una identidad capaz de representar al proyecto. El proceso también lo obligó a desarrollar paciencia y a convertirse en un crítico más riguroso de su propio material.
Hoy esa experiencia desemboca en lo que describe como una etapa de crecimiento y consolidación. Continúa explorando sonidos, trabajando con otros artistas y pensando en nuevas posibilidades, pero existen pilares que no pretende negociar: el groove, la energía, la esencia underground y la voluntad de seguir aprendiendo. En una industria que muchas veces parece exigir atención constante, Arellano prefiere pensar en términos de permanencia. Observa las tendencias, escucha música nueva y entiende la importancia de evolucionar, pero antes de cada decisión intenta hacerse una pregunta:
¿esto realmente tiene sentido para Arellano?
Esa perspectiva explica su objetivo de construir algo que pueda sostenerse en el tiempo en lugar de modificar la dirección del proyecto únicamente para aprovechar un momento.
Sin Miedo A Crecer
Si esta etapa tuviera que llevar un título, Arellano ya lo tiene elegido: “Sin Miedo A Crecer”. La frase resume un cambio importante en su visión profesional. Después de años concentrándose en aprender, experimentar y definir su sonido, actualmente piensa el proyecto desde una escala más amplia. La pregunta ya no es únicamente cuál será el próximo track o dónde ocurrirá la siguiente presentación. Ahora aparecen nuevos clubes, festivales, públicos y países dentro del horizonte. La ambición consiste en hacer crecer el nombre Arellano más allá de sus espacios habituales sin diluir el lenguaje que le permitió llegar hasta aquí. “Siento que todo lo que hice durante estos 16 años me preparó para esta etapa”, afirma.
Ese crecimiento, sin embargo, no se limita al estudio o a la cabina. Arellano entiende cada vez con mayor claridad que un proyecto artístico contemporáneo se construye desde diferentes dimensiones: sonido, imagen, relaciones profesionales, contenido y comunicación. Profesionalizar una carrera implica cuidar cada una de ellas sin convertir al artista en un producto desconectado de su propia historia. “Ahora no quiero solamente seguir haciendo música; quiero construir algo que tenga un verdadero significado y que pueda llevar el nombre de Arellano mucho más lejos”. Es probablemente una de las frases que mejor explican el momento actual: después de tantos años de aprendizaje, la prioridad ya no está solamente en hacer más, sino en hacer que cada movimiento tenga dirección.
Miguel Rodríguez Y La Otra Forma De Contar La Música
En esa nueva dimensión del proyecto aparece una figura especialmente importante: Miguel Rodríguez, fotógrafo y editor de Arellano. Para el artista, su trabajo no debe entenderse simplemente como el registro de determinadas presentaciones. Es parte de la construcción narrativa del proyecto. “Si la música es una parte de lo que soy como artista, la imagen es otra manera de contar esa misma historia”, explica. Juntos han trasladado a fotografías distintas ideas, referencias y sensaciones que acompañan la evolución musical de Arellano. Sesiones, presentaciones, viajes, lanzamientos y momentos detrás de escena terminan formando un archivo visual que amplía aquello que la música por sí sola no siempre puede explicar.
Una de las cualidades que Arellano más destaca del trabajo de Rodríguez es la capacidad para interpretar una idea sin convertirla en algo artificial. El objetivo visual es encontrar un equilibrio entre realidad, elegancia y coherencia musical. No se trata simplemente de construir imágenes llamativas, sino de hacer que cada fotografía tenga relación con el universo del proyecto. En esta nueva etapa, esa dimensión tendrá todavía más peso. “Un artista no solamente se escucha, también se comunica a través de lo que muestra”, señala. Bajo esa idea, Miguel Rodríguez deja de ocupar el lugar tradicional del fotógrafo que documenta lo ocurrido para convertirse en un colaborador dentro de la identidad de Arellano: alguien capaz de contar quién es el artista incluso antes de que suene el primer beat.
De Fan De DJ Smilk A Preparar Música Juntos
Entre todos los recuerdos acumulados durante estos años existe uno que Arellano utiliza para explicar por qué todavía confía en los procesos largos. La historia comenzó en 2013, cuando supo que DJ Smilk se presentaría y decidió asistir simplemente para escucharlo. En aquel momento era un seguidor de su música. No existía manera de saber que, años más tarde, aquella admiración tomaría una forma completamente diferente. El tiempo los llevó primero a compartir cabina y ahora existe un nuevo capítulo en preparación: un próximo remix y una colaboración entre ambos. Para Arellano, la distancia entre aquel espectador de 2013 y el productor que actualmente trabaja en música junto a uno de los artistas que admiraba resume buena parte del sentido de su trayectoria.
“En aquel momento solo fui a escuchar a un artista que admiraba; jamás imaginé que años después mi propio proyecto estaría conectado con él de una manera tan especial”. Más que utilizar esa anécdota como una celebración individual, Arellano la interpreta como una prueba del valor de continuar incluso cuando los resultados no aparecen inmediatamente. No todas las historias dentro de la música avanzan rápidamente. Algunas necesitan años para completar un círculo. Pasar de fan a colega representa, en este caso, una de esas señales que obligan a mirar el recorrido desde otra perspectiva. El próximo remix y la colaboración con DJ Smilk aparecen así entre los proyectos que anticipan esta nueva etapa y que conectan directamente el presente de Arellano con uno de los recuerdos más significativos de sus comienzos.
El Comienzo De Un Capítulo Mucho Más Grande
El horizonte actual tiene una dirección definida: seguir creciendo en México y comenzar a llevar Arellano hacia otros países, clubes, festivales y públicos. Pero detrás de esa expansión existe una intención menos visible y probablemente más importante. Después de 16 años como DJ y 10 como productor, Arellano quiere que la gente pueda reconocer que detrás de cada track existen años de aprendizaje, errores, paciencia, noches de cabina, observación y trabajo. No pretende que la historia funcione como una medalla, sino como el contexto necesario para entender de dónde viene la música. “Quiero que mi música haga sentir algo, que genere movimiento, que pueda acompañar una noche inolvidable o simplemente conectar con alguien en el momento indicado”.
Tal vez ese sea el punto donde toda la trayectoria vuelve a encontrarse con el mismo impulso de los primeros años. Antes estaban la curiosidad y los sueños de un joven que todavía no sabía hasta dónde podía llegar la música. Hoy existen experiencia, producciones, clubes, colaboraciones, una identidad visual en desarrollo y objetivos considerablemente más grandes. Pero el motor permanece sorprendentemente parecido. Arellano sigue buscando conexión. La diferencia es que ahora sabe con mayor claridad qué quiere construir alrededor de ella. Su propia historia ofrece una conclusión que funciona también como declaración de futuro: “Los sueños pueden tomar tiempo, pero mientras sigas trabajando, aprendiendo y creyendo en lo que haces, nunca sabes hasta dónde te pueden llevar”. Después de 16 años de recorrido, Arellano no habla como alguien que acaba de completar una historia. Habla como alguien que finalmente siente que está preparado para escribir la siguiente. “Estos 16 años no son el final de una historia, sino el comienzo de un capítulo mucho más grande”.
Después de 16 años como DJ y 10 como productor, Arellano entra en una nueva etapa: más experiencia, una identidad más clara y la misma necesidad de conectar con una pista a través de la música.
Tech House, House y Techno forman parte de un lenguaje que Arellano fue construyendo durante años en clubs y eventos underground, aprendiendo que un buen set no se programa: se siente y se adapta.
Compartir cabina con Mariana Revilla, Elegant Hands, DJ Smilk, Johan Dresser, Popof y Tacko le dejó una certeza: incluso después de años de trayectoria, observar a otros artistas sigue siendo una escuela.
En 2013 fue a escuchar a DJ Smilk como fan. Años después compartieron cabina y hoy preparan un remix y una colaboración. Una historia que demuestra cómo la música puede cerrar círculos inesperados.
“Sin Miedo A Crecer” define el presente de Arellano: nuevos clubes, festivales, países y públicos en el horizonte, mientras mantiene intactos el groove, la esencia underground y su identidad.


