Anaístyka: Entre Neuronas, Psytrance Y La Búsqueda De Una Libertad Infinita
Bióloga, enfermera, terapeuta y DJ, Anaís García encontró en Anaístyka una forma de reunir mundos que parecían incompatibles. Del laboratorio y las urgencias al psytrance, su historia habla de cuerpo, ciencia, conciencia, comunidad y libertad.
Cuando Todas Las Versiones De Anaís Se Encontraron
Durante más de diez años, Anaís García trabajó como enfermera en urgencias de adultos durante el turno nocturno mientras estudiaba Biología de día. Al terminar la carrera continuó con su tesis, la lectura constante de artículos científicos y una etapa vinculada con la neurociencia experimental que la llevó a publicar en revistas indexadas y presentarse en congresos. Durante algún tiempo llegó a pensar que aquel sería su camino de tiempo completo. Sin embargo, mientras avanzaba académicamente también comenzó a hacerse evidente otra parte de su historia. Atravesó un periodo de profunda tristeza y ansiedad, buscó ayuda, se acercó a la meditación y empezó a explorar otras maneras de acompañar a las personas mediante masajes y terapias orientadas a la salud integral. Después apareció la música. Cuando comenzó a estudiar DJ seguía trabajando, aprendiendo y ejerciendo varias de esas actividades simultáneamente.
“En una misma semana podía estar trabajando como enfermera, dando masajes, leyendo y aprendiendo sobre ciencia, y también tocando como DJ”, recuerda.
Fue entonces cuando dejó de observarlas como vidas paralelas. La enfermera, la bióloga, la terapeuta y la artista no eran personajes diferentes: eran distintas formas de explorar, conectar y estar presente.
Del Caos Biológico Al Ritmo De La Pista
Hay una conexión inesperadamente precisa entre la investigación científica de Anaís y la manera en que hoy escucha música. Durante su trabajo académico estudió NeuN, una proteína presente en neuronas maduras que describe como intrínsecamente desordenada y capaz de modificar constantemente su forma dependiendo de las interacciones que ocurren en ella. Esa característica terminó convirtiéndose también en una metáfora musical. “Me hace pensar mucho en un track: cambia, evoluciona y se transforma, pero siempre dentro de una secuencia”. Para Anaístyka, los loops, patrones, repeticiones, capas y variaciones de la música electrónica pueden observarse casi como sistemas biológicos: existe transformación, pero también estructura. La ciencia le enseñó además que el sistema nervioso funciona mediante impulsos eléctricos y que el cuerpo puede reaccionar al sonido incluso antes de que exista una interpretación consciente. Una cabeza comienza a seguir el beat, los hombros se aflojan, la respiración cambia y aparece el movimiento. Por eso, cuando está frente a una pista, asegura que no se limita a escuchar. Observa cuerpos. ¿Qué sucede cuando dejamos de intentar explicar todo lo que sentimos y simplemente permitimos que el organismo responda?
La Ciencia Podía Explicarlo Todo, Pero No Decirlo Todo
Anaís continúa profundamente vinculada con la ciencia, pero con el tiempo comenzó a sentir que su lenguaje también tenía límites. Un artículo exige determinada extensión. Un congreso concede algunos minutos. Un cartel científico responde a una estructura específica. El rigor resulta fundamental para investigar, pero aquella arquitectura terminó generándole una sensación difícil de ignorar. “
“Muchas veces me sentía dentro de una especie de cajita de cristal”, explica.
Detrás de una neurona, una imagen o un resultado aparentemente simple, ella veía moléculas, interacciones, enlaces y procesos capaces de abrir conversaciones mucho más grandes que una presentación de diez minutos. En la música encontró lo contrario: comunicación inmediata. No hacía falta traducir una experiencia a un lenguaje técnico ni demostrar cada afirmación antes de compartirla. Bastaba con lanzar un track y mirar alrededor. “Puedes ver cómo las personas responden, bailan, sienten y comparten contigo esa energía”. Si tuviera que reducir aquello que buscaba a una sola palabra, la respuesta sería sencilla: libertad. Libertad para expresarse sin explicarlo absolutamente todo, para equivocarse, improvisar y permitir que algo ocurra en tiempo real entre la cabina y la pista.
El Viaje Hacia Afuera Terminó Siendo Un Viaje Hacia Adentro
Antes de Anaístyka hubo un retiro de silencio y meditación. Dos meses más tarde llegaron Islandia y la experiencia del Boom Festival. La distancia geográfica terminó provocando una pregunta interior: si había podido viajar tan lejos físicamente, ¿hasta dónde podía llegar explorándose a sí misma? El psytrance apareció allí no simplemente como género musical, sino como una experiencia vinculada con el movimiento, la euforia y una sensación de pertenencia. Si pudiera hablar con la Anaís anterior a aquella etapa, dice que comenzaría con una frase: “Confía, aunque no lo entiendas”. Después agregaría algo todavía más íntimo: “Tu tribu te está esperando en el camino. Tu rezo, ese que te va a llevar a descubrir tu autenticidad, está en los mandalas y en los mantras del psytrance”. A partir de esas experiencias comprendió que quería dejar de ser únicamente quien recibía aquella sensación de liberación para convertirse también en quien podía facilitarla a otros. Empezó a mezclar a inicios de 2025. La elección había sido suficientemente seria como para enfrentarla incluso a otra posibilidad de vida: realizar un doctorado en neurociencias. Eligió entrar a una escuela de DJ y desde entonces define su formación, medio en broma y medio como declaración de principios, como un “doctorado autodidacta” en DJ, animación y producción.
El Psytrance
Su identidad tiene una raíz clara en el psytrance, aunque Anaístyka mantiene abiertas las puertas hacia techno, hard techno, house, tech house y afro house. Para ella, la coherencia no depende de mantenerse encerrada en un solo género, sino de conservar una intención. Cada ritmo, sostiene, puede provocar una forma diferente de movimiento. No toda liberación necesita aparecer mediante una explosión de energía; algunos estados requieren desplazamientos más lentos, profundos o contenidos. Esa mirada está conectada también con su experiencia trabajando con el cuerpo, la fascia y el sistema miofascial.
“No tienes que racionalizar lo que estás sintiendo. Simplemente escuchas, sientes los kicks, las vibraciones y las diferentes capas del sonido, y tu cuerpo comienza a responder”.
Cambian la respiración, la postura y el ritmo corporal. Aparecen movimientos que quizá no existirían en otros contextos. Para Anaístyka, allí reside una de las fuerzas más profundas del baile: no siempre es necesario saber exactamente qué se está soltando para poder soltarlo. Y cuando ese movimiento deja de ser individual y se reproduce entre decenas o cientos de personas, surge lo que describe como una especie de euforia colectiva: por un instante, la pista parece dejar de estar formada por individuos separados.
Leer Una Pista También Significa Mirar A Los Ojos
Su propuesta comenzó a tomar forma en clubs de Guadalajara, espacios de Los Altos de Jalisco y activaciones de marca como Red Bull. Sin embargo, uno de los momentos que recuerda con mayor claridad ocurrió en Archivo Clasificado, evento de Para Negra en Villacorona organizado por Nahual Corp y XXFrankmentalXX. Allí sintió que la comunicación entre cabina y público estaba funcionando exactamente como la había imaginado. “Sentí una conexión muy bonita con el público y percibí que realmente estaban recibiendo lo que yo quería transmitir”. Esa relación es central en su manera de tocar. Anaístyka intenta mirar a los ojos al mayor número posible de personas, sonreír y utilizar también su lenguaje corporal como parte del set. Haber trabajado durante años acompañando personas en contextos de salud le dio una perspectiva particular sobre la comunicación; la pista, sin embargo, le enseñó otra cosa. Bailando, dice, las personas vuelven a jugar. Algunas se muestran completamente libres; otras todavía sienten vergüenza, inseguridad o miedo. Hay quienes permanecen atrapados en la mente y quienes rápidamente se entregan al cuerpo. Poco a poco, algo empieza a modificarse. “El cuerpo puede contar una historia que a veces la boca todavía no sabe cómo contar”.
Antes Del Primer Beat
Una noche de Anaístyka comienza antes de que suene la primera canción. Minutos antes de subir a cabina aparecen nervios, emoción, alegría e intención. En ese momento practica metta, una práctica budista que ella relaciona con dirigir deseos de amor bondadoso, paz, felicidad y bienestar hacia uno mismo y hacia otros. Esa idea después se traslada simbólicamente a la pista.
“Me gusta pensar que, con cada beat que emito y cada kick que recibe el público, estoy enviando también ese deseo: que puedan liberarse, sentirse bien y llevarse algo que les haga bien a sus vidas”.
Cuando el set llega a su punto máximo, la descripción cambia: euforia, potencia, diversión, velocidad y expansión. Las sonrisas y el movimiento colectivo generan lo que ella define como algo cercano a un amor infinito e incondicional. Después llega el silencio. La intensidad desaparece y queda otra energía: contacto visual, satisfacción, gratitud y una particular sensación de elevación. Allí vuelve a producirse el encuentro entre sus dos lenguajes. La mujer acostumbrada a analizar procesos y la artista que trabaja desde la intuición no se contradicen. “La estructura y el rigor de la ciencia”, explica, conviven con “la flexibilidad y la libertad de la creatividad”.
Beat Alteño Y La Escena Que Todavía Falta Construir
La expansión del proyecto no termina en la cabina. Anaístyka fundó Beat Alteño, una marca y colectivo orientado a impulsar el talento y la cultura de música electrónica de Los Altos de Jalisco. La iniciativa nació a partir de una ausencia concreta. Según explica, actualmente Lagos de Moreno no cuenta con un espacio estable al que una persona pueda simplemente acudir para escuchar y bailar música electrónica; el pequeño lugar que cumplía parcialmente esa función terminó cerrando. Después de vivir durante años en Guadalajara y experimentar distintas escenas electrónicas, Anaís quería regresar a Lagos con parte de esa cultura. Al mismo tiempo, otros DJs locales repetían una frase: “hay que hacer una fiesta”. La respuesta habitual era que organizarla podía ser complicado o inseguro. Allí apareció la decisión de profesionalizar la idea. Beat Alteño busca trabajar con venues, patrocinadores, artistas y otros actores capaces de aportar estructura a una escena local en desarrollo. Para Anaístyka, no se trata simplemente de sumar eventos al calendario, sino de construir un punto de encuentro donde la música electrónica pueda generar identidad, colaboración y una sensación de tribu similar a la que ella misma descubrió en festivales.
De Los Altos De Jalisco A Boom, Ozora Y Universo Paralello
La visión futura de Anaístyka combina cabina, movimiento y experiencias diseñadas alrededor de la presencia. Entre los conceptos que ya comienza a desarrollar se encuentra Psytrance Danza Cósmica Mettaversal, planteada como una experiencia de integración vinculada con el regreso del silencio después de un retiro de meditación, además de Cosmic Dance, pensada para adaptarse a diferentes espacios y públicos. Su ambición es llevar estas propuestas eventualmente a escenarios y festivales como Boom Festival, Ozora y Universo Paralello, nombres que estaban presentes desde que decidió tomarse seriamente su camino como DJ. Pero insiste en que el tamaño del escenario no modifica la intención central. “Me gustaría crear experiencias donde la música y la danza sean una puerta hacia la presencia, la liberación y la integración”. Su manifiesto artístico resume esa búsqueda en una frase: “Escuchar la vida, vibrar la biología, expandir la conciencia, liberar al espíritu”. Quizá allí se encuentre la explicación más precisa de un proyecto que nació entre aparentes contradicciones y terminó haciendo de ellas su identidad. Ciencia y espiritualidad. Disciplina e intuición. Cuerpo y mente. Silencio y 145 beats por minuto. Para Anaístyka, ninguna de esas cosas está realmente separada. Y si alguien abandona algún día una de sus pistas recordando solamente una idea, quiere que sea esta: “Tu valor es único e infinito. Recuérdalo. Tráelo al presente. Siente la vibración del todo a través de ti. Y confía en que, de alguna manera, todo es perfecto tal como es”.
Bióloga, enfermera, terapeuta y DJ: Anaístyka transformó años de ciencia, salud y búsqueda personal en un proyecto donde el psytrance se convierte en lenguaje, movimiento y liberación.
Tras más de una década en urgencias y una etapa en neurociencia experimental, eligió otro camino: estudiar DJ y convertir la música en una forma directa de conectar con el cuerpo y las emociones.
Un retiro de silencio, Islandia y Boom Festival cambiaron su manera de entenderse. Allí descubrió que el psytrance podía liberar aquello que a veces no encuentra salida ni en lágrimas ni en palabras.
Desde clubs de Guadalajara hasta activaciones con Red Bull, Anaístyka construye sets donde psytrance, techno, hard techno y house se unen bajo una misma intención: hacer sentir, conectar y soltar.
Con Beat Alteño quiere impulsar la electrónica en Los Altos de Jalisco. Y mientras sueña con Boom, Ozora y Universo Paralello, desarrolla experiencias donde música, danza y conciencia formen una sola cosa.




