ALRO: “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”

De la guitarra acústica a los festivales internacionales, Alberto Zanella ha construido ALRO como un universo propio entre el Melodic, House y Techno. Con pasos firmes en México y una visión cada vez más ambiciosa, el DJ y productor busca trascender fronteras sin perder identidad.

Foto de ALRO: “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”

Antes de ser ALRO

Antes de ser ALRO, estuvo Alberto Zanella, un adolescente que encontró en la música algo más profundo que una habilidad: una forma de entender el mundo. Su historia comenzó a los 12 años, cuando tomó la guitarra acústica como primer territorio de exploración; más tarde, la guitarra eléctrica y una academia con certificación avalada por Yamaha ampliaron ese aprendizaje durante alrededor de tres años. Pero el punto de quiebre no fue técnico, sino conceptual: entender que la música no solo se interpreta, también se construye. A los 15 años, al descubrir la cultura del DJ y la electrónica, y al empezar a experimentar con Virtual DJ y Ableton Live, esa intuición se volvió destino. “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”, resume, en una frase que explica con claridad el salto entre el músico que era y el artista que estaba naciendo.

Un Sonido Propio

La identidad sonora de ALRO no apareció de golpe. Se fue afinando entre influencias, obsesión, curiosidad y una experiencia muy concreta como público: su segunda visita a EDC México, cuando pasó gran parte del tiempo en Neon Garden, un espacio dedicado al House y Techno. Ahí, cuenta, algo hizo “click”. No se trató de seguir una moda ni de subirse a una ola estética, sino de reconocer una energía que lo interpelaba de forma genuina. Desde entonces, su proyecto comenzó a trazar una línea clara entre Melodic, House y Techno, con un equilibrio que no parece forzado, sino orgánico. La clave, para él, está en no dejarse arrastrar por tendencias pasajeras y sostener siempre una intención real. ¿Qué otra cosa puede durar en una escena tan acelerada si no hay una voz propia detrás? En el caso de ALRO, la respuesta parece estar en esa mezcla de disciplina, escucha y autenticidad.

Foto de ALRO: “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”

“Ahí fue cuando dije: ‘esto ya suena a mí’”

Uno de los momentos decisivos en su evolución fue cuando sus producciones comenzaron a ser firmadas por sellos como EMPO/+Mas Label, RELOAD Records y SACRO Records. Para ALRO, ese paso funcionó como una validación externa, sí, pero también como una confirmación interna: lo que venía construyendo ya tenía identidad. “Ahí fue cuando dije: ‘esto ya suena a mí’”, explica. No se trata solo de publicar música, sino de escucharla de nuevo y reconocer en ella una intención, una atmósfera, un lenguaje que ya no depende de copiar influencias. Ese punto de madurez resulta especialmente importante en una escena donde abundan fórmulas previsibles. En su caso, el crecimiento no parece haberlo llevado a la homogeneidad, sino a una definición más nítida de su personalidad artística. Y eso, en términos periodísticos y musicales, siempre es una noticia.

Escenarios Grandes

La trayectoria de ALRO ya incluye nombres y foros de peso: EDC, Beyond Wonderland Monterrey y la Feria Nacional de San Marcos, además de noches al frente de espacios como French Fried, BOREAL, PRVERT Club, DMT Club, Sonorama y Jardín Orgánica. También ha compartido escenario con artistas de referencia como Mathame, Eli Brown, ARTBAT, Chris Lake, John Summit y Sevenn, una lista que habla por sí sola del nivel que ha alcanzado su propuesta. Sin embargo, lo interesante no es solo el tamaño de esos escenarios, sino la forma en que los habita. Frente a miles de personas, reconoce que siempre existe un nervio inicial, pero también una rapidez para entrar en estado de flujo una vez que el set arranca. En clubes más íntimos, en cambio, la conexión se vuelve más cercana y precisa. Dos formatos distintos, una misma lógica: leer el momento, elegir el track correcto y construir una experiencia que se sienta viva.

Foto de ALRO: “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”

La convicción de que un show no se mide solo por la escala

Entre tantas fechas, hay una que quedó marcada con especial intensidad: EDC México. Para ALRO, esa noche representó algo más que una presentación importante; fue la evidencia de que la música realmente estaba llegando a las personas. “Había una energía compartida que iba y venía entre el público y yo”, relata. En una industria donde muchas veces se celebra más el cartel que el contenido, ese tipo de revelación cambia la forma de mirar la carrera. Ya no se trata solo de tocar, sino de provocar una experiencia colectiva, de esas que se recuerdan por la emoción y no únicamente por la potencia del sistema de sonido. Y ahí aparece una de las características más valiosas de su discurso: la convicción de que un show no se mide solo por la escala, sino por la calidad del vínculo que se genera en esos minutos irrepetibles.

Del Error Al Aprendizaje

No todo en la historia de ALRO ha sido expansión, validación y crecimiento lineal. Él mismo recuerda una presentación temprana en la que fue presentado como el DJ estelar de la noche en un club local, pero la realidad del lugar fue otra: solo hubo dos mesas esa noche. Ese tipo de experiencias, lejos de desanimarlo, funcionan como capítulos formativos. También le dejaron aprendizajes las conversaciones con artistas de mayor trayectoria, donde observó el nivel de compromiso y profesionalismo con el que asumen cada evento. En su relato aparece una idea muy clara: el crecimiento no depende solo del aplauso visible, sino de los momentos incómodos, de la frustración en el estudio, de las horas de prueba y error, del cansancio y de la renuncia a planes, descanso o vida social. “El crecimiento en este camino es silencioso”, dice, y la frase condensa una verdad que suele quedar fuera del relato aspiracional de la música electrónica.

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Estudio, Detalle Y Obsesión

En el estudio, ALRO se define como alguien obsesivo con los detalles, aunque reconoce que con el tiempo aprendió a entender los límites de la perfección. Esa tensión entre intuición y rigor atraviesa también su manera de producir. Como productor, afirma, se volvió más técnico y comenzó a prestar atención a los pequeños detalles propios y ajenos, reconociendo mejor la calidad de un trabajo bien hecho. Su interés por el diseño sonoro confirma esa lectura: habla de sonidos, texturas, leads, pads y ruidos que se quedan dando vueltas en la cabeza hasta encontrar su lugar exacto en un track. Para él, la producción no es solo un ejercicio técnico, sino una forma de construir atmósferas donde cada elemento aporte sin saturar. La idea de que una canción respire aparece como principio estético, y quizás ahí se encuentre una de las razones por las que su propuesta tiene ese carácter cuidado, profundo y contemporáneo que lo distingue.

Foto de ALRO: “Pasé de interpretar música a construirla, a diseñar experiencias”

Identidad

Uno de los rasgos más interesantes del relato de ALRO es que su evolución artística vino acompañada por una transformación humana. Dice que la música lo ayudó a dejar atrás a una persona tímida, cerrada, con dificultades para conectar con los demás. En ese sentido, el proyecto no solo le dio una voz pública; también le exigió una apertura interior. Esa dualidad entre artista y persona se vuelve central cuando define quién es fuera del escenario: alguien tranquilo, interesado en las cosas simples, en caminar, observar, viajar, descubrir música sin presión y hasta probar nuevas comidas. Le inspiran las ciudades, las películas, el arte visual y esa tensión entre calma y caos que tanto aparece en su forma de hablar. ALRO no es un personaje, dice, es una extensión de quién soy. Y esa afirmación, lejos de sonar programada, explica buena parte de la credibilidad que transmite su proyecto.

 

Lo Que Viene: Alcance, Fronteras Y Un Show Inmersivo

Cuando piensa en el futuro, ALRO no habla de una meta aislada, sino de alcance. Quiere que su música cruce fronteras y conecte con personas de distintas culturas y lugares del mundo. En su visión, los festivales, las giras y las colaboraciones son parte del camino, pero no el núcleo: lo verdaderamente importante es que alguien, en cualquier parte, escuche un track y sienta algo real. También imagina un show completamente inmersivo, con música, luces y visuales pensados como una sola narrativa, con una estética futurista y una vibra mística. Entre sus sueños de colaboración aparece MRAK, un nombre que asocia con experiencia y aprendizaje. Y si de legado se trata, le gustaría que dentro de diez años ALRO sea recordado por música relevante y memorable, por una experiencia en vivo distinta y por una forma de ser que nunca perdió la sencillez. ¿No es, al final, esa combinación de ambición y cercanía la que define a los proyectos que realmente perduran?

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