ZONORO: Más Allá Del Software, La Ventaja De Pensar Como Músico
Desde las raíces del rock y el blues hasta los paisajes hipnóticos del psytech y el techno, ZONORO construye una experiencia sonora donde lo humano y lo electrónico convergen en un mismo latido emocional.
Origen
Detrás de ZONORO se encuentra Anuar Tello, un músico cuya historia no comienza en una cabina, sino en la intimidad de un hogar atravesado por la música. Desde los 10 años, su formación estuvo marcada por una conexión directa con los sonidos orgánicos: guitarras, baterías y la calidez de los acetatos girando en casa.
“Recuerdo nítidamente cuando mi padre me ponía a escuchar acetatos de rock y otros géneros”, comparte. Aquellos primeros estímulos no fueron pasivos: pronto llegaron su primera guitarra eléctrica y una batería sencilla —un bombo, una tarola y un platillo— con la que comenzó a imponerse retos técnicos cada vez más exigentes. Bandas como Dream Theater, Rush, Led Zeppelin y The Doors no solo fueron influencias, sino verdaderas escuelas de disciplina musical.
Pero, ¿cómo se traduce esa infancia analógica en un proyecto electrónico contemporáneo?
Cuando Lo Orgánico Se Encuentra Con Lo Electrónico
La transición hacia la música electrónica no fue un abandono, sino una expansión. El punto de inflexión llegó al descubrir la obra más experimental de Radiohead. “Algo dentro mío hizo click entre ambos mundos”, explica Anuar.
Ese momento no solo redefinió su escucha, sino su propósito: integrar lo mejor de dos universos que históricamente parecían opuestos. Así nace el ADN de ZONORO, un proyecto que no replica fórmulas, sino que fusiona con intención.
Hoy, su propuesta transita con naturalidad entre:
- Psytech
- Progressive House & Techno
- Chillgressive
- Downtempo
- Trance Psicodélico
Una paleta sonora amplia, pero sostenida por una idea central: la música como experiencia emocional y narrativa.
Más Allá Del Software: La Ventaja De Pensar Como Músico
En una escena donde muchos artistas comienzan desde lo digital, ZONORO aporta una perspectiva distinta. Su formación instrumental le permite entender la música desde la raíz.
“Gracias a esa información musical, puedo complementar rítmica y armónicamente un track donde conviven ambos mundos”, afirma. Sin embargo, reconoce que el dominio de los DAWs fue clave para traducir esa intuición en producción concreta.
El resultado es una obra que no suena programada, sino interpretada, donde cada elemento parece tener intención orgánica, incluso dentro de estructuras electrónicas.
Una Personalidad Traducida En Sonido
Si su música pudiera descomponerse en partes humanas, cada familia de instrumentos diría algo distinto sobre él:
- Las cuerdas representan la armonía que busca en su vida
- Los vientos, la esperanza y el espíritu
- Las percusiones, el ritmo con el que persigue sus objetivos
Esta visión no es un recurso poético superficial, sino la base conceptual de su proyecto. En ZONORO, el sonido no solo se escucha: se interpreta como extensión de una identidad.
El Arte De Narrar En La Pista De Baile
Cuando produce, Anuar no piensa únicamente como músico ni como DJ. Se define, ante todo, como un “narrador de experiencias para la pista”.
Esa intención narrativa se percibe especialmente en sus sets, donde la progresión no responde solo a la energía, sino a una construcción emocional. ¿El objetivo? Generar estados como:
- Plenitud
- Esperanza
- Fortaleza
En este sentido, su música dialoga con lo psicodélico no como estética, sino como vehículo de conexión interna.
Resistencia En Tiempos De Algoritmo
En una industria cada vez más condicionada por tendencias y plataformas, defender una identidad propia no es sencillo. “Es un camino con muchos retos”, admite, señalando cómo el algoritmo suele favorecer lo homogéneo.
Sin embargo, lejos de adaptarse, ZONORO apuesta por la autenticidad. Su propuesta híbrida no busca encajar, sino diferenciarse. Y ahí reside tanto su riesgo como su valor.
Del Metro A Los Festivales
Antes de los festivales, hubo escenarios improbables. Su primera experiencia frente al público ocurrió a los 17 años, tocando heavy rock en una estación de metro en la Ciudad de México. “Ahí empecé a notar las emociones del público”, recuerda.
Más adelante, un festival en Laguna de Chacahua, Oaxaca, marcaría un antes y un después. No solo por presentarse como artista, sino por comprender la dimensión colectiva de la música: “El sonido contaba una historia emocional que todos absorbíamos sin escapar”.
Ese entendimiento consolidó su decisión: dedicarse por completo a este camino.
Proyección Global
La identidad de ZONORO también está profundamente ligada a su origen. Para Anuar, lo que México aporta al sonido global es claro: espíritu, cultura y tradición.
Esa influencia se traduce en sets que tienden hacia lo tribal, lo ritualístico, lo ancestral. No como recurso estético, sino como forma de reconectar con algo esencial.
Entre El Clímax Y La Búsqueda Interior
Actualmente, el artista define su momento como un “clímax” dentro de su narrativa personal. Un punto donde convergen años de aprendizaje, dudas y evolución.
Su mayor desafío, admite, ha sido creer en sí mismo. Una lucha silenciosa que atraviesa a muchos artistas, pero que en su caso se convierte en motor creativo.
La dualidad también define su proceso:
- En el estudio, enfrenta retos internos
- En el escenario, responde a lo externo
Ambos mundos, lejos de separarse, se complementan.
ZONORO En Vivo
Para quienes aún no han presenciado su propuesta en directo, la promesa es clara: una experiencia sensorial y espiritual.
“Lo que busco es compartir mi esencia a través de mi música; esa es mi garantía emocional”, afirma.
Y en un circuito donde abundan los sets técnicamente correctos pero emocionalmente planos, surge una pregunta inevitable:
¿cuántos artistas están realmente dispuestos a exponerse desde lo más humano?
En el caso de ZONORO, la respuesta no está en las palabras, sino en cada transición, cada textura y cada viaje sonoro que propone.
Porque más que un proyecto musical, lo suyo es —como él mismo lo define— un “libro sonoro de experiencias”.




