Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»

Desde las tardes frente a una controladora en 2009 hasta la construcción de un concepto curatorial propio, Vallebeats redefine el rol del DJ con una propuesta elegante, emocional y profundamente intencional.

Foto de Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»

Los Primeros Sonidos

Hay historias que comienzan en escenarios multitudinarios, y otras —como la de Vallebeats— nacen en la intimidad de un cuarto, entre cables, curiosidad y descubrimiento. A los 9 años, Isaac Vallecillo encontró en una Numark Mixtrack conectada a una MacBook con Virtual DJ algo más que un juguete: encontró un lenguaje.

“Reconocería la misma curiosidad”, reflexiona hoy. Esa fascinación inicial por entender cómo se construye la música no desapareció, solo evolucionó. Las tardes marcadas por mezclas influenciadas por Bob Sinclar y Yves Larock no fueron pasajeras; se convirtieron en cimientos. Aún hoy, transiciones como “Rise Up” o “Love Generation” sobreviven en sus sets como un guiño emocional a ese origen. ¿Cuántos artistas pueden decir que siguen dialogando con su infancia en cada presentación?

De La Pasión Al Oficio

El año 2019 marcó un antes y un después. Hasta entonces, la música era una pasión constante; a partir de ese momento, se convirtió en un proyecto de vida. Pero profesionalizarse no implicó solo mejorar técnicamente, sino asumir una nueva lógica: disciplina, visión y constancia.

Vallebeats lo resume con claridad: “Dejé de verlo solo como algo que amaba y entendí que convertirlo en carrera requería construir identidad, experiencia y un camino real”. Ese cambio también vino acompañado de decisiones difíciles. Durante un tiempo, combinó su trabajo como asistente administrativo con viajes frecuentes hacia Jacó —trayectos de hasta 80 kilómetros— persiguiendo oportunidades.

  • Tiempo dividido entre estabilidad y vocación
  • Desgaste físico y emocional constante
  • Una decisión clave: apostar por lo incierto pero propio

Más que sacrificios, fueron definiciones. Elegir entre un camino esperado o construir uno auténtico.

Foto de Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»

Fancy Class

Hablar de Vallebeats es hablar de “fancy class”, un concepto que trasciende lo estético para instalarse en lo sensorial. Su propuesta se mueve en un delicado equilibrio entre lo familiar y lo inesperado, entre lo elegante y lo disruptivo.

En cabina, esto se traduce en lectura constante del entorno. “No se trata solo de qué canción sigue, sino de qué necesita este momento para sentirse bien”, explica. La música deja de ser una secuencia y se convierte en narrativa. Cada decisión responde a una intención: sostener una atmósfera sofisticada mientras se abren puertas a la sorpresa.

¿El resultado? Sets que no buscan impresionar de inmediato, sino construir una experiencia progresiva, envolvente, casi cinematográfica.

La Montaña Rusa Emocional Del Set

Para Vallebeats, cada presentación es una arquitectura emocional. “Empieza suave, acogedora, poco invasiva… y poco a poco asciende hasta un clímax de celebración”. La metáfora de la montaña rusa no es casual: sus sets están diseñados para sentirse, no solo escucharse.

Esta construcción responde también a su propia personalidad. Observador, sensible, meticuloso. No le interesa comenzar en euforia; le interesa crearla. En ese proceso, la música se convierte en un vehículo para procesar emociones y compartirlas colectivamente.

Y cuando esa conexión sucede, el momento es casi indescriptible: “Es como sentir que algo que empezó dentro de vos deja de ser solo tuyo y se convierte en algo colectivo”.

¿Es posible coreografiar emociones? En manos de Vallebeats, parece que sí.

Foto de Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»

Jacó

Si hay un lugar que define su evolución, es Playa Jacó, Costa Rica. Más que una residencia, fue un laboratorio. Espacios como Jacóbar, donde se presenta desde 2021, o propuestas más recientes como RyTmos (2024), le permitieron enfrentarse a públicos diversos, cambiantes, internacionales.

Esa mezcla cultural exigió algo más que técnica: adaptabilidad sin perder identidad. “Cada espacio exige algo distinto, pero evolucionar no significa dejar de ser yo”, sostiene.

En ese contexto, Vallebeats aprendió a conectar culturas a través del sonido. A mezclar grooves latinos con influencias globales. A transformar diferencias en puntos de encuentro. Porque cuando funciona, sucede algo poderoso: personas completamente distintas comparten una misma energía.

Influencias

El universo sonoro de Vallebeats es amplio y diverso. Desde referentes como Jazzy Jeff, DJ Puffy o Black Coffee, hasta nombres contemporáneos como Mochakk, Jarreau Vandal, FS Green o Esentrik. Sin embargo, su enfoque no es replicar estilos, sino absorber filosofías.

  • Técnica y precisión
  • Curaduría musical consciente
  • Profundidad emocional
  • Multiculturalidad sonora

A esto se suma una constante: el valor de los clásicos atemporales. “No solo activan una canción, activan memorias”, afirma. En sus sets, el pasado y el presente dialogan, generando conexiones que trascienden generaciones.

Foto de Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»

UnderCurrent

Pero Vallebeats no quiere quedarse en el rol tradicional del DJ. Su visión se expande a través de Undercurrent, un proyecto que redefine la experiencia musical desde lo curatorial.

“Nace de la idea de transformar espacios a través de música, energía y curaduría intencional”, explica. El nombre —inspirado en una corriente invisible— resume su esencia: algo que se siente profundamente, aunque no siempre se vea.

La diferencia es clara:

  • Una fiesta entretiene
  • Una experiencia curatorial conecta, narra y deja huella

En Undercurrent, cada detalle importa: selección musical, narrativa, estética, energía. Todo está pensado, pero debe sentirse orgánico. La meta no es solo que la gente asista, sino que viva algo.

El Valor De La Sensación

En una industria dominada por lo inmediato, Vallebeats plantea una pregunta incómoda: ¿qué es lo que realmente queda? Para él, la respuesta es clara: la sensación completa.

Una canción puede marcar un momento, pero una experiencia bien construida puede permanecer mucho más tiempo en la memoria. Esa lógica redefine su forma de trabajar y de proyectarse.

“Quiero que digan que Vallebeats no solo tocaba música, sino que creaba experiencias con identidad, intención y conexión real”, afirma. Detrás del artista, hay una persona que entiende la música como lenguaje emocional, como herramienta de transformación.

El futuro de Vallebeats no se limita a escenarios más grandes. Su ambición es más profunda: construir una identidad artística sólida y, a través de Undercurrent, una plataforma cultural donde música, narrativa y comunidad converjan.

En su visión, el DJ deja de ser solo un ejecutor para convertirse en un curador de experiencias. Un arquitecto de emociones. Un puente entre sonidos, personas y momentos.

Porque al final, la pregunta no es hasta dónde puede llegar, sino qué huella quiere dejar. Y en el caso de Vallebeats, la respuesta parece clara: no se trata solo de lo que suena, sino de lo que se siente cuando todo encaja.

Foto de Vallebeats: “No se trata solo de qué canción sigue, sino de…»