Rosse: El Futuro Del Jazz Latinoamericano Y La Necesidad De Crear Espacios
Entre la educación, la composición y los escenarios internacionales, la artista guatemalteca construyó una voz propia dentro del jazz latino contemporáneo. Su historia mezcla disciplina, sensibilidad, familia y una necesidad constante de seguir explorando nuevos lenguajes musicales.
La música ya habitaba su vida
Hay artistas cuya historia comienza mucho antes del primer escenario. En el caso de Rosse, todo empezó en la infancia, entre juegos familiares, grabaciones caseras y tardes frente al espejo. Lo que parecía una simple diversión terminó revelando algo mucho más profundo: la música ya habitaba su vida como una extensión natural de su identidad.
Creció junto a sus hermanas en un entorno donde cantar, bailar y grabar jingles era parte de la rutina cotidiana. “Éramos tres creciendo juntas y hacíamos nuestros propios jingles o talk shows en cassette”, recuerda. La escena, vista a la distancia, parece casi cinematográfica: una niña cantando mientras otra hacía de productora improvisada. Décadas después, aquella dinámica infantil encontró un reflejo inesperado en la vida real. Su hermana mayor hoy trabaja también en la industria musical y tiene un estudio de grabación en California. “Ella era la productora en esos juegos y yo la cantante… creo que todo estaba predestinado”, afirma entre risas.
Esa naturalidad con la que la música se integró a su vida explica gran parte de su presente. Porque en Rosse no existe una división tajante entre la artista y la persona: su recorrido parece construido desde una continuidad emocional más que desde decisiones aisladas.
Formación
Hablar de Rosse implica también hablar de formación, disciplina y construcción académica. Su perfil rompe con el estereotipo del músico limitado únicamente al escenario. A lo largo de los años desarrolló un camino educativo sólido y multidisciplinario que combina interpretación, pedagogía y gestión institucional.
Entre sus estudios se encuentran:
- Maestra de Educación Musical, en la Escuela para Maestros de Música Alfredo Colom.
- Profesora de Educación Musical, por la Universidad del Valle de Guatemala.
- Licenciatura en Ejecución Musical con Especialidad en Saxofón, en la Universidad Da Vinci de Guatemala.
- Maestría en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas, también en Universidad Da Vinci.
- Maestría en Cooperación Internacional y Diplomacia, en CEUPE España.
Ese recorrido académico hoy se traduce en su trabajo como Directora Académica y formadora, un rol desde el cual intenta transmitir algo que, según ella, muchas veces no aparece en los programas formales: la construcción de una voz propia.
“Siempre hago énfasis en que los alumnos deben tener su propio sonido y su propia voz”, explica. Para Rosse, cada músico deja un rastro con aquello que interpreta, y esa huella comienza a construir reputación, identidad y carrera desde el primer momento. La excelencia, en su mirada, no es una meta abstracta sino una práctica cotidiana.
El Futuro Del Jazz Latinoamericano Y La Necesidad De Crear Espacios
Cuando habla sobre Latinoamérica, Rosse lo hace desde la convicción y el orgullo cultural. Considera que la región atraviesa un momento de enorme potencial artístico gracias a la riqueza de sus fusiones musicales y a la diversidad de sus raíces sonoras.
“Somos culturas muy ricas y tenemos mucho dinamismo en cuanto a las fusiones musicales”, sostiene. Esa visión no se quedó solamente en el discurso: se convirtió en acción concreta con el nacimiento del Instituto Imox Jazz, uno de sus proyectos más ambiciosos.
El lanzamiento oficial ocurrió el 30 de abril de 2026, coincidiendo con el Día Internacional del Jazz. La plataforma fue creada como un espacio integral de educación online dedicado a la enseñanza y difusión de la cultura jazzística en Guatemala y la región.
El instituto ofrece talleres y cursos enfocados en:
- improvisación
- armonía
- arreglo
- teoría musical
- desarrollo creativo para músicos contemporáneos
La iniciativa nació al detectar una necesidad clara: la falta de formalización de la educación del jazz en Guatemala. Pero también representa la expansión natural de todo el recorrido acumulado por Imox Jazz durante años de trabajo artístico y pedagógico.
Representar A Guatemala En Escenarios Internacionales
¿Qué significa subir a un escenario internacional llevando el nombre de Guatemala en un circuito donde Latinoamérica todavía aparece subrepresentada? Para Rosse, la respuesta combina orgullo, responsabilidad y emoción.
“Pararme en un escenario y decir que vengo de Guatemala es un privilegio”, asegura. Pero ese orgullo no se limita a la representación simbólica. Su propuesta musical busca además integrar elementos de la música tradicional guatemalteca dentro del jazz contemporáneo, generando un lenguaje híbrido donde la identidad cultural ocupa un lugar central.
Allí aparece una de las características más fuertes de su obra: la construcción de un jazz “global”, capaz de dialogar con el flamenco, la samba, la música latina y las sonoridades regionales sin perder autenticidad.
¿Cómo se logra fusionar tantos mundos sin caer en fórmulas artificiales? Rosse encuentra la respuesta en la escucha y en la experiencia cultural propia. “Todos los jazzistas tomamos elementos de nuestro entorno y los fusionamos con el jazz”, explica. Para ella, esa versatilidad es precisamente una de las mayores riquezas del género.
Reconocimiento Internacional Sin Perder El Centro
A lo largo de su carrera, Rosse consiguió hitos importantes dentro de la industria. Ser artista representada por marcas como P. Mauriat y Vandoren, además de aparecer en DownBeat, la posicionaron dentro de un circuito internacional de gran prestigio.
Sin embargo, lejos de convertir esos logros en un punto de llegada, la artista los interpreta como combustible creativo. “Son parte de esos sueños que alguna vez anoté en mi cuaderno de metas”, cuenta. Y agrega algo revelador: esos reconocimientos la impulsan a seguir estudiando, practicando y buscando nuevos aliados musicales.
Esa mentalidad parece sostener una idea constante en toda su carrera: nunca quedarse quieta. Incluso después de tantos logros, admite que todavía convive con inseguridades propias del jazz y de la improvisación.
“Siempre pienso: ‘¿Les gustará mi música?’”, confiesa. En el universo del jazz —donde cada solo implica exposición, riesgo y sensibilidad— la búsqueda de perfeccionamiento nunca termina. Y quizás allí reside precisamente una parte esencial de su autenticidad.
El Silencio
En una industria atravesada por la sobreestimulación permanente, Rosse reivindica el valor del silencio como herramienta creativa y emocional. No habla del silencio como ausencia, sino como un espacio de reconstrucción interna.
“Cuando termino un concierto, lo primero que quiero es silencio”, explica. Necesita apagar la voz, detener la música y refrescar la mente. Ese mismo concepto aparece también durante la improvisación: pequeñas pausas que funcionan como recesos para reorganizar ideas y continuar el discurso musical.
En el jazz, el silencio también habla. Y en la visión de Rosse, ocupa un lugar tan importante como las notas mismas.
Componer
Como compositora y arreglista, Rosse encuentra en la música un lenguaje capaz de expresar aquello que las palabras no siempre alcanzan. “Hay historias que se cuentan mejor con una canción”, afirma.
Su obra está atravesada por experiencias personales, emociones y capítulos específicos de su vida. Ella misma define sus composiciones como “mis vidas dentro de esta vida”. Cada canción representa un fragmento emocional distinto.
Entre las piezas más significativas de su repertorio aparecen varias obras fundamentales:
Del Álbum Caminado Lado A (2018)
- “Herencia” (2015): una composición profundamente ligada al jazz flamenco y a sus primeras exploraciones fusionando ambos géneros.
- “La Forma” (2013): una obra inspirada en una historia de amor imposible.
Del Álbum Imox Jazz (2023)
- “Call Me When You’re Ready”: una pieza influenciada por el jazz neo soul y considerada un punto clave dentro de su evolución compositiva.
- “You’re My Angel”: una fusión jazzística dedicada a aquellas personas que aparecen para sostener y cuidar emocionalmente.
- “Remember Who You Are”: probablemente una de las canciones más íntimas de su catálogo. La escribió junto a su hijo Santiago cuando él tenía apenas siete años.
La historia detrás de esta última canción resume gran parte de la sensibilidad de Rosse. Todo comenzó una noche en casa, cuando su hijo estaba frustrado y ella se acercó al piano para cantarle: “Remember who you are and what you are: you are love, you are light”. Aquella melodía improvisada terminó convirtiéndose, años después, en una grabación oficial junto al cuarteto Imox.
La Mujer Detrás De La Artista
Cuando se apagan las luces del escenario, Rosse continúa siendo una figura profundamente vinculada a la música, aunque desde otro lugar: el familiar. Está casada con el pianista de jazz Victor Arriaza, con quien comparte no solo proyectos musicales sino también la crianza de sus dos hijos.
“Somos un gran equipo”, dice con naturalidad. Esa idea de construcción colectiva aparece constantemente en su relato: familia, alumnos, colegas, compositoras, colectivos artísticos. Su carrera nunca parece planteada desde el individualismo absoluto, sino desde una red de vínculos creativos y humanos.
También define con claridad sus tres “superpoderes”: oído absoluto, versatilidad y creatividad. Y quizás esos tres conceptos funcionen como síntesis perfecta de toda su trayectoria.
El Futuro Como Motor Permanente
Aunque el recorrido de Rosse ya incluye escenarios internacionales, reconocimientos de la industria, proyectos educativos y una discografía sólida, hay algo que todavía la moviliza más que cualquier logro obtenido: la sensación de que aún queda mucho por descubrir.
“Cuando uno logra algo importante, siempre aparece la pregunta: ‘¿Y ahora qué?’”, reflexiona. Esa inquietud constante parece ser el verdadero motor detrás de su carrera.
Porque en el fondo, más allá de títulos, instituciones y reconocimientos, Rosse continúa persiguiendo la misma sensación que nació en aquellos juegos infantiles frente al espejo: la necesidad de crear algo auténtico, propio y profundamente humano.



