Kevin González Collado: El Trompetista De Carrizal
Desde un pequeño pueblo de Alajuela hasta algunos de los escenarios sinfónicos más importantes de Costa Rica y el extranjero, Kevin González Collado ha construido una trayectoria basada en la disciplina, el amor por sus raíces, el respaldo de su familia y la convicción de que la música también transforma vidas desde el aula.
Los Primeros Pasos Y Carrizal
El recorrido musical de González comenzó oficialmente en 2015, cuando ingresó a la Banda Municipal de Alajuela. Allí conoció a quien marcaría el inicio de todo: su primer profesor, Jesús Campos, conocido cariñosamente como «Chuz».
Lejos de limitarse a enseñar técnica, aquel primer encuentro despertó una pasión que continúa intacta. «Creo que lo primero que le preguntaría hoy sería qué hizo para lograr que me enamorara de la música desde mi primera clase de trompeta», recuerda Kevin al hablar de quien considera una figura determinante en su desarrollo.
Ese primer impulso abrió las puertas para que, apenas un año después, en 2016, fuera admitido en el Programa Preuniversitario en Artes Musicales (PPAM) de la Universidad de Costa Rica, bajo la tutela del reconocido trompetista y pedagogo Ricardo Vargas. Posteriormente, en 2019, inició su carrera universitaria en la misma institución, esta vez acompañado por Juan Carlos Meza Solano, maestro con quien continúa perfeccionando su formación artística.
Hay artistas cuya historia puede contarse a través de premios, escenarios y reconocimientos. Sin embargo, en el caso de Kevin González Collado, la verdadera esencia de su trayectoria comienza mucho antes de los aplausos. Nacido en Carrizal de Alajuela, Costa Rica, en el año 2000, el trompetista asegura que su mayor orgullo sigue siendo el mismo lugar que lo vio crecer. «Carrizal es mucho más que el lugar donde nací; es donde aprendí el valor del esfuerzo, la sencillez y el sentido de comunidad», afirma con la naturalidad de quien jamás ha olvidado sus orígenes.
Las fiestas del pueblo, las tradicionales mascaradas, las dianas, la naturaleza y la tranquilidad que caracteriza a esa comunidad forman parte de una identidad que todavía lo acompaña cada vez que sube a un escenario. Más que un recuerdo, Carrizal se convirtió en una manera de entender la vida. ¿Puede un pueblo seguir viajando con una persona incluso cuando interpreta música frente a miles de espectadores? En la historia de Kevin, la respuesta parece evidente.
Los Maestros Que Formaron Al Músico
Cuando Kevin habla de sus profesores, resulta evidente que no los recuerda únicamente por sus enseñanzas musicales. Cada uno dejó una huella distinta en su forma de entender el arte y la vida.
De Jesús Campos nació el amor por la trompeta. De Ricardo Vargas (Q.E.P.D.), quien también fue maestro de Campos y de Juan Carlos Meza, aprendió la excelencia, el compromiso con el arte y una sabiduría que todavía procura alcanzar. Finalmente, con Juan Carlos Meza descubrió el verdadero significado de la disciplina y la constancia, pero también la importancia de encontrar en un maestro a un amigo y consejero.
«Cuando miro hacia atrás, entiendo que cada uno llegó a mi vida en el momento indicado y que, más allá de formar al músico, ayudaron a formar la persona que soy hoy», reflexiona.
Constancia
Los resultados comenzaron a llegar como consecuencia de años de preparación. En 2021, Kevin obtuvo el primer lugar en el concurso Jóvenes Solistas, organizado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica. Más adelante, volvió a destacar al conquistar en dos ocasiones —2023 y 2024— el concurso Solistas Universitarios, organizado por la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.
Su crecimiento también quedó reflejado sobre el escenario. Ha participado como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica y la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes Musicales. Además, como trompetista de fila, ha sido invitado por la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica (OSUCR) y la Orquesta Sinfónica de Heredia (OSH).
Su talento también ha cruzado fronteras con presentaciones en el International Trumpet Guild, en Estados Unidos; el Festival de la Colombianidad, en Colombia; y el Festival Internacional de Trompeta, en Costa Rica.
Perspectiva
A pesar de los reconocimientos, Kevin asegura que todavía no existe un instante en el que haya sentido que «todo el esfuerzo ya valió la pena». Su personalidad parece estar impulsada por un deseo constante de seguir creciendo.
Sin embargo, hubo una experiencia que cambió su manera de mirar el camino recorrido. Ocurrió durante el Ellsworth Smith Trumpet Competition, cuando esperaba detrás del escenario pocos minutos antes de competir.
"Recuerdo estar en el camerino y pensar: '¿En qué momento pasó todo esto? ¿En qué momento aquel chiquillo que llegó a la Banda Municipal de Alajuela terminó aquí, en una de las competencias más importantes del mundo?'", relata.
Aunque no obtuvo el primer lugar, aquel instante tuvo un significado mucho más profundo. «Entendí que ya había logrado algo enorme: estar ahí. Sentí un profundo orgullo por representar a Costa Rica y a Carrizal en un escenario de ese nivel.»
La Música También Se Enseña Con El Ejemplo
Hoy, la historia parece haber cerrado un hermoso círculo. Kevin regresó a la Banda Municipal de Alajuela, no como estudiante, sino como profesor.
Para él, enseñar representa una responsabilidad que va mucho más allá de transmitir conocimientos técnicos. Su objetivo consiste en devolver parte de todo lo que recibió cuando apenas comenzaba.
"Más que enseñar trompeta, quiero transmitirles a los jóvenes que con disciplina, constancia y amor por la música se pueden alcanzar metas que a veces parecen muy lejanas."
Curiosamente, reconoce que sus estudiantes también se han convertido en maestros. Escuchar sus historias, comprender sus procesos y descubrir diferentes formas de aprender lo ha llevado a desarrollar una mayor paciencia y empatía. «Al final, no solo formamos músicos; también acompañamos personas en una etapa muy importante de sus vidas.»
La Familia
En cada logro aparece un elemento constante: la familia.
Kevin recuerda que estudiar música pudo haber despertado incertidumbre, pero nunca encontró dudas dentro de su hogar. Al contrario, siempre recibió apoyo incondicional para perseguir sus sueños.
"Nunca dejaron que ese miedo se convirtiera en un obstáculo para mis sueños."
Antes de cada concierto importante, suele pensar en todo el esfuerzo realizado por quienes lo acompañaron desde el principio. Más que una frase específica, conserva una certeza que considera fundamental: saber que siempre hubo personas que creyeron en él incluso cuando el camino parecía incierto.
Ese respaldo continúa siendo una de las mayores fortalezas de su carrera.
El Verdadero Éxito
En tiempos donde el éxito inmediato parece convertirse en una meta obligatoria, Kevin propone una visión completamente distinta.
Para él, detrás de cada premio existe una realidad poco visible:
- Años de estudio.
- Horas de práctica silenciosa.
- Disciplina diaria.
- Constancia incluso cuando nadie observa.
«No hay atajos. Los grandes resultados no suelen ser producto de un momento extraordinario, sino de muchas pequeñas decisiones tomadas con compromiso.»
Cuando imagina hablar con un niño de Carrizal que sueña con dedicarse a la música, evita cualquier fórmula mágica.
«¿Sabés cuál es el secreto? Que no hay ningún secreto. Lo único que nunca hice fue rendirme.»
Legado
Al preguntarle cómo le gustaría ser recordado dentro de varias décadas, Kevin no menciona primero concursos, festivales ni escenarios internacionales.
Claro que valora cada uno de esos logros. Sin embargo, existe algo que considera mucho más importante.
«Me gustaría que quienes me conocieron dijeran que siempre fui el mismo, que nunca oculté quién era. Que intenté ser un buen amigo, un buen consejero, un buen hijo, un buen profesor y, en general, una buena persona.»
Quizá esa sea la mayor enseñanza que deja su historia hasta ahora: los reconocimientos engrandecen una carrera, pero son los valores los que construyen un legado. Desde Carrizal hasta los escenarios internacionales, Kevin González Collado continúa demostrando que el verdadero éxito no consiste únicamente en tocar frente a grandes audiencias, sino en regresar al lugar donde todo comenzó para inspirar a quienes apenas están escribiendo las primeras notas de su propia historia.
Carrizal no solo es el lugar donde nació Kevin González Collado; es el origen de cada sueño que hoy lo lleva a representar a Costa Rica en importantes escenarios. Una historia donde las raíces nunca dejaron de marcar el camino.
De estudiante en la Banda Municipal de Alajuela a convertirse en profesor del mismo lugar donde descubrió su pasión. Kevin demuestra que el mayor éxito también consiste en regresar para inspirar a quienes apenas comienzan.
Ganador de importantes concursos nacionales y protagonista en escenarios internacionales, Kevin asegura que el verdadero triunfo no está en los premios, sino en seguir disfrutando el camino y nunca dejar de aprender.
Detrás de cada concierto existe una historia de disciplina, sacrificio y una familia que nunca dejó de creer en él. Una entrevista íntima donde el trompetista comparte los momentos que cambiaron su vida para siempre.
¿Qué significa representar a Costa Rica sin olvidar el pueblo que lo vio crecer? Kevin González Collado abre su corazón y revela por qué el legado que desea dejar va mucho más allá de la música y la trompeta.



