Andrés Artavia: El Trompetista Costarricense, Una Historia De Perseverancia, Sacrificio Y Grandes Escenarios
Desde una escuela de música en Heredia hasta escenarios sinfónicos nacionales e internacionales, el trompetista costarricense Andrés Artavia ha construido una carrera marcada por la disciplina, el sacrificio y una profunda convicción: ser músico implica mucho más que dominar un instrumento.
Heredia
Llegar a su primera clase sin trompeta ni boquilla a tocar con la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica. La historia de Andrés Artavia demuestra que la perseverancia puede transformar cualquier sueño en realidad. ¿Qué ocurre cuando un joven que imaginaba su futuro entre planos de arquitectura o números de contabilidad descubre que su verdadera vocación está escondida en el sonido de una trompeta?
La historia de Andrés Artavia Rodríguez, trompetista costarricense de 24 años, comienza en Barva de Heredia, donde inició sus estudios musicales a los 13 años en la Escuela de Música de Mercedes Norte. Lo que parecía una actividad extracurricular terminó convirtiéndose en el eje central de su vida.
Aunque en su entorno familiar no existían músicos profesionales, la música siempre estuvo presente gracias a la influencia de su padre. Sin embargo, fue un encuentro decisivo el que cambió el rumbo de su historia.
«Creo que el paso más importante fue gracias a mi profesor, que vio un potencial que yo no veía y me impulsó más allá de lo que un profesor haría por un alumno», recuerda.
Ese maestro fue Andrés Avendaño Álvarez, trompetista de la Banda Nacional de San José, quien se convirtió en su primer guía y mentor. Artavia todavía recuerda con humor el día en que llegó a su primera clase sin trompeta y sin boquilla. Aquel estudiante inexperto estaba lejos de imaginar el recorrido que vendría después.
Con nuevos proyectos, una competencia internacional en el horizonte y el sueño de estudiar una maestría en el extranjero, Andrés Artavia sigue escribiendo su historia. Y asegura que lo mejor de su carrera todavía está por venir.
La Formación
La evolución artística de Andrés ha sido el resultado de años de estudio constante y una búsqueda permanente de crecimiento.
En 2020 ingresó a la Universidad de Costa Rica, donde inició la carrera de Música con énfasis en trompeta bajo la tutela del Dr. Luis Miguel Araya Morera. Cinco años más tarde obtuvo el grado de Bachillerato en Trompeta y actualmente continúa sus estudios de Licenciatura.
Paralelamente, entre 2021 y 2022 formó parte de la WBA International Trumpet Academy, experiencia que le permitió recibir formación de reconocidos maestros internacionales como Otto Sauter, Andrea Tofanelli, Helmut Fuchs, Marc Geujon y Mark Inouye, entre otros.
Lejos de limitarse a acumular conocimientos, Andrés desarrolló una filosofía personal basada en absorber lo mejor de cada maestro.
«Uno aprende a agarrar lo que le sirve de uno y de otro. Todos me han dejado algo importante para mi crecimiento musical y personal.»
Mucho Más Que Ser Un Buen Músico
A lo largo de la conversación surge una idea que se repite constantemente en el discurso de Artavia: la excelencia artística no tiene sentido sin calidad humana.
La enseñanza más importante que recibió de sus mentores no estuvo relacionada con una técnica instrumental o un método de estudio, sino con la construcción de valores.
«Una de las lecciones más importantes que me llevé fue no entrar en vicios como el alcohol o las drogas, algo que puede ser frecuente en algunos entornos musicales. También entendí que no basta con ser buen músico; hay que ser buena persona y buen estudiante.»
Esa visión parece haber guiado cada una de sus decisiones profesionales y explica en gran medida la solidez de una carrera construida paso a paso.
Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.
La trayectoria de Andrés incluye experiencias en agrupaciones de distintos niveles y formatos.
Ha formado parte de los conjuntos intermedios del Instituto Nacional de la Música, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica y ha sido músico invitado en múltiples temporadas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.
También participó como invitado en las Bandas Nacionales de San José y Heredia, integró la Banda Nacional de Puntarenas entre 2022 y 2024 y actualmente forma parte de la Banda Nacional de Alajuela.
Entre los recuerdos que marcaron su carrera, destaca dos momentos fundamentales.
«Cuando ingresé a los conjuntos intermedios del Instituto Nacional de la Música y cuando pude tocar mi primer concierto como trompetista extra de la Orquesta Sinfónica Nacional. Esos momentos cambiaron mi forma de entender la música.»
Aprender A Caer
Si hay una historia que define la mentalidad de Andrés Artavia es la relacionada con las audiciones.
Perdió una audición de manera contundente, pero meses después regresó mejor preparado y venció a 12 competidores para ganar una plaza en la Banda Nacional de Alajuela. Una lección de esfuerzo, disciplina y resiliencia.
A inicios de 2024 se presentó a una audición para ocupar el puesto principal de trompeta en la Banda Nacional de Alajuela. El resultado fue devastador.
«La perdí abismalmente. Casi quedé de último porque no me preparé bien.»
Lejos de abandonar, decidió transformar aquella derrota en una oportunidad de crecimiento. Meses después participó en la audición para tercera trompeta de la Orquesta Sinfónica Nacional, donde logró avanzar hasta la segunda ronda y obtuvo el segundo lugar entre los participantes seleccionados.
La experiencia adquirida resultó decisiva cuando se abrió una nueva convocatoria para la Banda Nacional de Alajuela.
Esta vez compitió contra doce aspirantes.
Esta vez ganó.
«Mi preparación fue completamente diferente. Hubo mucho sacrificio, mucho estudio y mucha guía de mis maestros.»
La historia resume perfectamente una de sus principales convicciones: el talento abre puertas, pero la preparación es la que permite cruzarlas.
Los Sacrificios Invisibles Del Músico Profesional
Detrás de cada concierto existe una realidad que el público rara vez observa.
Horas de estudio, preparación física, disciplina mental y renuncias personales forman parte de la rutina cotidiana de quienes viven de la música.
Andrés recuerda especialmente un episodio que resume el nivel de compromiso que exige esta profesión. Durante una temporada como músico extra de la Orquesta Sinfónica Nacional recibió una noticia devastadora: su abuela materna había fallecido el mismo día del ensayo general.
La hora del funeral coincidía con el compromiso profesional.
«Me senté con mi mamá para hablarlo. Con todo el dolor de mi alma decidimos que tenía que ir al ensayo porque era una responsabilidad adquirida. He sacrificado cumpleaños, viajes, años nuevos y momentos familiares por cumplir con mi trabajo.»
Más allá del impacto emocional de la historia, el relato revela una dimensión poco visible del oficio musical: la responsabilidad profesional muchas veces exige decisiones difíciles.
Entre La Música Popular Y La Música Sinfónica
Durante más de dos años Andrés también formó parte del grupo musical La Kuarta, experiencia que amplió considerablemente su perspectiva artística.
Aunque recientemente dejó la agrupación debido a una reestructuración del proyecto, el aprendizaje obtenido continúa acompañándolo.
«Aprendí lo que es estar frente a veinte mil personas, trabajar con sistemas in-ear y entender cómo funciona toda una producción de sonido en vivo.»
La experiencia contrastó profundamente con el mundo sinfónico, donde el sonido es completamente acústico y la precisión interpretativa adquiere otra dimensión.
La combinación de ambos universos permitió que desarrollara una visión mucho más amplia del rol del trompetista contemporáneo.
Enseñar Para Volver A Empezar
Desde 2025, Andrés también ejerce como profesor de trompeta en SINEM Mata Plátano, experiencia que le ha permitido redescubrir aspectos fundamentales de su propia formación.
«He vuelto a vivir esos primeros días con la trompeta. Cada estudiante es diferente y eso me obliga a buscar nuevas herramientas para enseñar mejor.»
Su interés por la pedagogía es tan fuerte que actualmente cursa, de forma paralela, estudios orientados a la enseñanza de la trompeta dentro de la Universidad de Costa Rica.
Para él, formar músicos implica mucho más que transmitir técnica; significa acompañar procesos humanos similares al suyo.
Austria, El Mundo Y Los Sueños Que Vienen
Austria, festivales internacionales y escenarios frente a más de 20 mil personas forman parte de una trayectoria construida paso a paso. Pero para Andrés, el aprendizaje más importante sigue siendo mantenerse humilde y seguir creciendo.
Uno de los hitos recientes de su carrera fue su participación en el World Youth Wind Orchestra Project 2025, celebrado en Austria.
Allí compartió con músicos provenientes de distintos países y algunos de los conservatorios más prestigiosos del mundo.
«Me di cuenta de todo lo que todavía me falta aprender. Volví con muchas ideas, nuevas amistades y una enorme motivación para seguir creciendo.»
Esa experiencia internacional reforzó una meta que ya venía tomando forma desde hace varios años: continuar su formación fuera de Costa Rica.
Actualmente planea concluir su Licenciatura en 2026 y posteriormente cursar una maestría en Europa o Estados Unidos. De hecho, ya ha sido aceptado en instituciones de ambos destinos, aunque todavía trabaja en los requisi
Futuro
Mientras se prepara para competir en el Festival Internacional de Trompeta Costa Rica 2026, Andrés también trabaja en un nuevo proyecto personal enfocado en música instrumental para eventos sociales y corporativos.
La iniciativa busca mostrar una faceta diferente de la trompeta.
«Me interesa llevar el sonido del instrumento más allá de lo que la gente conoce y romper la idea de que la trompeta es solamente un instrumento fuerte o escandaloso.»
Su objetivo final sigue siendo tan ambicioso como claro: integrar una orquesta sinfónica de alto nivel internacional, recorrer el mundo a través de la música y, algún día, participar en grabaciones para bandas sonoras de cine.
Cuando se le pide un mensaje para quienes persiguen un sueño artístico, no duda en responder.
«En esta vida todo se puede lograr; solo depende de cuánto estés dispuesto a sacrificar por lo que quieres.»
Quizás esa frase resume mejor que cualquier currículum la historia de Andrés Artavia Rodríguez: un músico que entiende que cada logro es el resultado de un esfuerzo colectivo, del apoyo de su familia, de sus maestros y de todas las personas que confiaron en él cuando apenas comenzaba. Porque, como él mismo reconoce, su proceso no le pertenece únicamente a él. Es la suma de muchas manos empujando en la misma dirección, una nota a la vez.
De llegar a su primera clase sin trompeta ni boquilla a tocar con la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica. La historia de Andrés Artavia demuestra que la perseverancia puede transformar cualquier sueño en realidad.
Perdió una audición de manera contundente, pero meses después regresó mejor preparado y venció a 12 competidores para ganar una plaza en la Banda Nacional de Alajuela. Una lección de esfuerzo, disciplina y resiliencia.
¿Qué se sacrifica para vivir de la música? Andrés revela la difícil decisión que tomó cuando el fallecimiento de su abuela coincidió con un ensayo de la Orquesta Sinfónica Nacional. Una historia que refleja el compromiso detrás del escenario.
Austria, festivales internacionales y escenarios frente a más de 20 mil personas forman parte de una trayectoria construida paso a paso. Pero para Andrés, el aprendizaje más importante sigue siendo mantenerse humilde y seguir creciendo.
Con nuevos proyectos, una competencia internacional en el horizonte y el sueño de estudiar una maestría en el extranjero, Andrés Artavia sigue escribiendo su historia. Y asegura que lo mejor de su carrera todavía está por venir.


