Ø912 En El Hard Bounce
Antes De Ø912
Mucho antes de que existiera un nombre artístico, un colectivo o una estética definida, ya existía una fascinación. Jordy Olvera, hoy detrás del proyecto Ø912, recuerda haber crecido mirando aftermovies de festivales como Tomorrowland, Ultra y EDC. Para él, aquellas imágenes no representaban solamente eventos musicales: eran una puerta hacia un universo que todavía parecía lejano.
“Siempre soñaba con ir a esos festivales. Me gustaba demasiado la música electrónica desde ese entonces”, recuerda.
Ese interés comenzó a tomar una forma concreta cuando cumplió 15 años. Sus padres le regalaron su primer controlador y, sin una formación técnica detrás, comenzó a explorar por intuición. No sabía todavía de estructuras profesionales, equipos avanzados o métodos de mezcla. Simplemente intentaba entender aquel mundo desde lo que escuchaba y veía. Con el tiempo decidió inscribirse en un curso de DJ, donde comenzó a trabajar con una técnica más formal y equipos profesionales. Ese proceso, lejos de borrar sus primeras experiencias, terminó convirtiéndose en la base del proyecto que hoy conocemos como Ø912.
Cuautepec
Ø912 es originario de Cuautepec, en la alcaldía Gustavo A. Madero, una zona del norte de la Ciudad de México donde, según cuenta, la música electrónica no tenía la misma presencia que en otros puntos de la capital. Durante su infancia, las fiestas clandestinas y eventos de su entorno estaban dominados principalmente por el reguetón y el sonidero. Los eventos electrónicos eran mucho menos frecuentes.
Sin embargo, esa distancia con la escena electrónica no disminuyó su curiosidad. Al contrario, probablemente la hizo todavía más intensa. Una de las personas decisivas en ese descubrimiento fue una tía que escuchaba música electrónica y comenzó a acercarlo a ese universo. Gracias a ella llegaron también sus primeras fiestas y festivales. “Ella me fue metiendo en este mundo y fue así que comencé a ir a mis primeros festivales y fiestas de música electrónica”, explica. Allí apareció una idea que después sería difícil abandonar: algún día quería estar en esos espacios, pero no únicamente como público. Quería estar detrás de la cabina.
¿Por Qué Ø912?
Encontrar un nombre artístico puede parecer un detalle secundario hasta que llega el momento de hacerlo. Para Jordy fue una de las partes más complicadas del proceso. No encontraba un nombre convencional con el que realmente pudiera identificarse, por lo que comenzó a mirar hacia otro lugar: los números.
El 9 siempre había sido para él un número especial y recurrente. De ahí nació la base del alias. 0912 corresponde a la abreviatura de su fecha de nacimiento: 9 de diciembre. Después decidió sustituir la primera letra visual por una Ø nórdica, buscando darle una estética más industrial al proyecto. Aunque gráficamente se escribe Ø912, su pronunciación es “cero nueve doce”. Al principio llegó a preguntarse si sería demasiado complicado. Hoy, cuando lo ve escrito en flyers y carteles, aquella duda parece haber desaparecido. “Me gusta demasiado. Quedé muy feliz por mi elección”, reconoce.
Cuando La Velocidad Cambió Todo
La historia sonora de Ø912 no comenzó directamente en los BPM altos. Durante una etapa estuvo muy interesado en el House, el Techno y el Melodic Techno, con velocidades cercanas a los 125 y 130 BPM. Pero entonces apareció el Hard Techno. En aquel momento, recuerda, el género ya tenía una presencia importante en Europa mientras todavía comenzaba a tomar fuerza de este lado del mundo.
Algo cambió con esa primera exposición. Empezó a buscar música más rápida, a asistir a eventos del género y a experimentar una respuesta física completamente diferente.
“No había sentido tal cosa como lo que he sentido en un set de ese género”, cuenta.
Desde entonces, la velocidad pasó a formar parte de su identidad. En sus presentaciones se mueve generalmente entre 150 y 170 BPM, pero su objetivo no consiste simplemente en tocar rápido. Busca conservar groove, bounce y movimiento, evitando que la energía termine convirtiéndose en saturación.
¿En qué momento la intensidad deja de ser únicamente volumen para convertirse en lenguaje? Para Ø912, la respuesta apareció cuando descubrió el Hard Bounce.
Hard Bounce, Nu Trance Y Hard Techno
Aunque disfruta la potencia física del Hard Techno —el volumen elevado, los kicks y la sensación del bajo en el pecho—, fue el Hard Bounce el que terminó redefiniendo su dirección artística. Uno de sus principales puntos de referencia fue Adrián Mills, cuyo trabajo comenzó a seguir junto al colectivo 240KM/H.
La energía de esas presentaciones lo llevó a preguntarse cómo podía construir algo propio a partir de aquella influencia. Poco a poco comenzó a incorporar elementos distintos dentro de sus sets: el Bounce como columna vertebral, kicks provenientes del Hard Techno y vocales más melódicas asociadas al Nu Trance. Esa mezcla terminó convirtiéndose en la base de su propuesta. No se trata de reproducir una fórmula externa, sino de encontrar el punto en que distintos lenguajes puedan convivir dentro de una misma sesión.
Un Set También Tiene Principio Y Final
Desde fuera, un set de 150 o 170 BPM puede parecer una línea permanente de intensidad. Ø912 sostiene que la construcción interna es mucho más cuidadosa. Sus presentaciones suelen comenzar con una introducción melódica o una vocal que marque la entrada. Luego aparece el Bounce, se establece una energía y, a mitad del recorrido, comienza a aumentar la presión con kicks más duros o una sensación de mayor velocidad.
También existen pausas. Algunos momentos están pensados para cantar, respirar o generar contraste antes de volver a levantar la pista. El cierre tiene otra función: busca terminar con una canción que conserve la fuerza del set, pero que también tenga un componente emocional.
“Siempre intento cerrar con alguna canción que tenga sentimiento, que te haga sentir especial”, explica.
Esa estructura es importante porque, para él, la intensidad no significa ausencia de narrativa. “Aunque sientas que es muy intenso todo el set, no lo es. Te juro que tiene un inicio y un final. Tendrías que vivirlo para averiguarlo.”
El Momento En Que Encontró Su Sonido
Durante sus estudios como DJ, Jordy recuerda haber recibido el consejo de comenzar practicando con géneros como Tech House, Afro House, Melodic o House. Aclara que no considera esos estilos sencillos; de hecho, reconoce la creatividad que requieren. El problema era otro: no se sentía dentro de ellos.
Practicaba, aprendía y cumplía con el ejercicio, pero faltaba algo. “Lo tocaba solo por tocar y no me sentía ni especial ni lleno”, recuerda. Esa incomodidad fue importante porque terminó obligándolo a preguntarse qué quería representar realmente. Fue entonces cuando comenzó a profundizar en sonidos más duros y velocidades mayores. Ahí ubica su verdadero punto de quiebre: el momento en que dejó de tocar simplemente lo que estaba aprendiendo y comenzó a buscar aquello que podía reconocer como propio.
Crossxover Society Y Encontrar Un Lugar
La construcción de Ø912 tampoco ocurrió en solitario. Jordy forma parte de Crossxover Society, colectivo al que describe desde conceptos como hermandad, conexión y conciencia sobre la escena. Fue allí donde tuvo algunas de sus primeras oportunidades para presentarse frente al público.
Un nombre resulta especialmente importante dentro de esa historia: Ednol, DJ y amigo cercano de Jordy. Fue él quien lo invitó por primera vez a acercarse al colectivo y quien posteriormente lo presentó con Morgan, fundador de Crossxover Society. A partir de ahí comenzaron las primeras fiestas y también una sensación de pertenencia que Ø912 recuerda con claridad.
“Quedé encantado con las personas y la energía que transmitían. Sabía que había encontrado mi lugar.”
Para un proyecto emergente, pertenecer a un colectivo puede significar mucho más que conseguir fechas. También puede significar encontrar personas con quienes compartir códigos, ideas y una forma particular de entender la música electrónica.
El Próximo Paso Es Producir
Actualmente, Ø912 se presenta como DJ y futuro productor. Hasta ahora trabaja con música de otros artistas, pero cada presentación comienza mucho antes de llegar a la cabina. Jordy pasa tiempo explorando portales musicales, escuchando una gran cantidad de material y buscando tracks que puedan formar parte de la próxima sesión.
Existe, sin embargo, una característica importante: no lleva sets completamente planeados. Prefiere que cada presentación sea distinta y responda al momento. Esa libertad forma parte de la identidad que quiere trasladar próximamente a la producción. Dentro de poco comenzará a estudiar producción musical y su intención es enfocarse especialmente en el Hard Bounce, construyendo poco a poco un sonido propio.
“Muero de ansias por comenzar a hacer mi propia música para así llevar al cien por ciento lo que soy y que todos me escuchen”, afirma. Entre sus objetivos aparece también uno particularmente simbólico: que algún día su música llegue a los artistas que hoy admira y poder formar parte del sello relacionado con 240KM/H.
Detrás de los BPM, la estética industrial y los objetivos profesionales, Ø912 también piensa su proyecto desde el lugar al que pertenece. Si en algunos años alguien investiga el origen del proyecto, Jordy quiere que encuentre una historia profundamente conectada con México y la Ciudad de México.
Su intención es mostrar que la música electrónica mexicana también posee una escena con artistas, colectivos y propuestas que merecen ser observadas fuera del país. Para él, existe todavía una imagen internacional de México demasiado asociada a géneros como el corrido, la música norteña o el reguetón, mientras buena parte del movimiento electrónico permanece menos visible.
Por eso, detrás de su deseo de llegar a festivales y escenarios internacionales existe también una motivación que va más allá del crecimiento individual: representar el lugar del que viene.
“Me gustaría algún día estar en grandes escenarios, grandes festivales de renombre fuera del país y decir: ‘Ahuevo, yo soy de México’.”
Quizá ahí se encuentre la mejor definición de Ø912 en este momento. Un proyecto que todavía está escribiendo sus primeras etapas, pero que ya entiende hacia dónde quiere moverse: más velocidad, más identidad, producción propia y una conexión cada vez más fuerte entre el lugar donde nació, la música que lo transformó y los escenarios que todavía faltan por conquistar.
Desde Cuautepec, al norte de la CDMX, Ø912 convirtió una fascinación de infancia por los festivales electrónicos en un proyecto marcado por velocidad, identidad y una energía que no deja de crecer.
Su nombre no nació al azar: Ø912 guarda su fecha de nacimiento, su número de la suerte y una estética industrial que terminó convirtiéndose en parte esencial de la identidad visual y sonora del proyecto.
Entre 150 y 170 BPM, Ø912 encontró en el Hard Bounce, el Nu Trance y el Hard Techno una forma de expresarse sin filtros, construyendo sets intensos, dinámicos y pensados para mantener al público en movimiento.
Crossxover Society se convirtió en una pieza clave de su historia: primeras oportunidades, nuevas conexiones y una comunidad donde encontró algo más que fechas para tocar. Encontró un lugar al cual pertenecer.
El siguiente paso ya está en marcha: estudiar producción y llevar su sonido al máximo. Ø912 sueña con crear música propia, llegar a grandes escenarios y representar a México dentro de la escena electrónica internacional.


