Mon Soul: La Búsqueda De Una Identidad Atemporal

“Solo quiero disfrutar la música sin caer en etiquetas, solo ser yo y no perderme”. En completa disrupción y renovación constante, Mon Soul prepara una evolución más destructiva, profunda y atemporal, donde sonido, cuerpo e imagen seguirán contando su historia.

Foto de Mon Soul: La Búsqueda De Una Identidad Atemporal

Detrás De Un Alias

Hay artistas que utilizan un alias como una simple firma. Otros lo convierten en un espacio donde pueden habitar versiones de sí mismos que todavía están descubriendo. En el caso de Mon Soul, el proyecto artístico de Montserrat Sánchez Reyes, la frontera entre la persona y el personaje no parece estar completamente definida. Y quizá ahí reside una de las claves de su propuesta: en el movimiento, en la transformación y en la voluntad de no permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar.

Montserrat, originaria de Guanajuato, tiene 26 años, es ingeniera en audio y productora musical y ha consolidado sus bases musicales durante más de 10 años. Sin embargo, hablar de su recorrido únicamente en términos de experiencia técnica sería insuficiente. Su relación con el sonido ha sido también una forma de entenderse, de procesar cambios y de encontrar un lenguaje para decir aquello que, fuera de la música, no siempre resulta sencillo expresar.

Mon Soul nació precisamente desde una transición. La propia artista reconoce que aquel proceso fue “muy abismal”, un momento en el que su esencia necesitaba encontrar una vía para ser canalizada. Desde entonces, esa sensación de cambio constante se convirtió en uno de los elementos que definen al proyecto.

“Sigo descubriendo qué hay detrás de Mont porque mi energía sigue en constante cambio”, explica. “En el momento que creé a Mon Soul fue en una transición en la cual el proceso fue muy abismal y mi esencia necesitaba ser canalizada”.

La profundidad y el abandono de aquello que todavía necesita ser depurado forman parte de esa identidad. Mon Soul no aparece, entonces, como un personaje completamente terminado. Se presenta como una construcción viva, una extensión de una persona que continúa descubriendo qué queda, qué cambia y qué debe dejar atrás.

¿Puede una identidad artística mantenerse intacta cuando la persona que la creó está en constante transformación? Para Mon Soul, la respuesta parece estar precisamente en no buscar esa estabilidad.

La experiencia de Montserrat como ingeniera en audio y productora musical transformó también su manera de escuchar.

Una canción puede ser escuchada por placer. Puede funcionar como un recuerdo, como una descarga emocional o como el sonido de un momento específico. Pero para alguien acostumbrada a entrar en la arquitectura interna de una pieza, escuchar significa también analizar.

Montserrat reconoce que suele volver varias veces sobre una composición hasta comenzar a deconstruirla.

Normalmente escucho una pieza varias veces y vuelvo a repetirla hasta deconstruirla, analizo todo lo que la compone y así captar su esencia”, explica.

En ese proceso, cada elemento tiene algo que comunicar. Un instrumento, un efecto, una textura, una decisión en el diseño sonoro. La escucha deja de ser superficial y se convierte en una especie de exploración.

“¿Qué es lo que tiene por decir cada instrumento?”, parece ser una de las preguntas que atraviesan su forma de relacionarse con una producción.

Incluso su manera de escuchar está dividida según la intención: tiene audífonos para analizar música y otros destinados simplemente a disfrutarla.

Ese detalle revela dos dimensiones que conviven dentro de Mon Soul. Está la artista que se deja llevar por una emoción y también la profesional que necesita comprender cómo fue construida esa emoción. Una parte escucha el impacto; la otra busca el origen.

El Primer Impacto De La Música Electrónica

Antes de la producción, de la ingeniería en audio y de la construcción de una narrativa propia detrás de la cabina, hubo un momento de descubrimiento.

Montserrat recuerda un CD que compró al salir de la escuela, con referentes de la música electrónica. Aquel objeto se convirtió en uno de los primeros detonantes de una relación que, con el paso del tiempo, dejaría de ser pasajera.

Pero si existe una experiencia que define con especial claridad su primer encuentro profundo con este universo, fue su primer festival.

Para ella, aquel momento puede resumirse en una palabra: epifanía.

Sentir la música, olvidarse de todo y escuchar lo que el artista tiene por decir”, recuerda al describir aquella experiencia. La conexión no era únicamente auditiva. También era física: los graves, las texturas y la sensación de quedar completamente envuelta por el sonido.

Entre los referentes de aquella experiencia aparece Gesaffelstein, cuya propuesta representó para ella una conexión directa con esa dimensión intensa, física e íntima que puede alcanzar la música electrónica.

“Sentir físicamente los graves, te envuelve en una intimidad única”, expresa.

Esa idea resulta importante para comprender el universo que Mon Soul construye actualmente. La música no aparece solamente como entretenimiento o acompañamiento. Es una experiencia capaz de aislar al individuo del exterior, generar una conexión física y, al mismo tiempo, abrir un espacio íntimo dentro de un entorno colectivo.

Una pista llena puede convertirse, de repente, en un lugar profundamente personal.

La Oscuridad Como Catarsis

El universo de Mon Soul tiene una inclinación evidente hacia lo oscuro, pero la oscuridad, en su caso, no funciona como una pose estética ni como una simple elección visual o sonora.

Nace de un proceso más profundo.

Nace de la catarsis y procesamiento del cambio”, afirma.

Para Montserrat, el abismo forma parte de la vida y de sus misterios. Existe una atracción hacia aquello que resulta inusual, hacia emociones como el miedo y el dolor, pero su mirada evita romantizar la permanencia en ese lugar.

Siempre hay una manera de salir de esa pureza y es lo hermoso, sin romantizar el estar en ella”, explica.

La oscuridad, entonces, no representa necesariamente un destino. Es un territorio que puede ser atravesado, observado y transformado.

Y esa visión ayuda a comprender una de las ideas más importantes que actualmente atraviesan su proyecto: el deseo de llevar a Mon Soul hacia una personalidad más destructiva y atemporal.

Lejos de entender la destrucción como una desaparición, la artista la relaciona con la transformación.

Como una transformación constante para lograr canalizar y profundizar mi esencia”.

Destruir una versión anterior para permitir que otra aparezca. Abandonar aquello que ya no representa lo que se está viviendo. Depurar. Cambiar. Volver a construir.

La palabra destructivo adquiere, en este contexto, un significado distinto: no habla únicamente de caos, sino de ruptura como parte necesaria de una evolución.

Ritmos Profundos

Mon Soul se mueve a través de diferentes territorios sonoros. House, indie dance, dark disco e Italo techno forman parte de la amplitud de géneros que puede explorar dentro de sus sets.

Sin embargo, reducir su propuesta a una lista de estilos sería quedarse en la superficie.

Más allá del género, existe una serie de elementos que permiten reconocer cuándo una canción pertenece al universo que está construyendo.

“Me fijo mucho en la armonía, en ciertas características de las voces o los sintetizadores que tengan cierta textura o incluso un FX que le dé una atmósfera profunda”, explica.

La palabra textura aparece como un concepto fundamental.

No se trata únicamente del ritmo que impulsa una pista de baile. También importa la sensación que produce un sintetizador, el color de una voz, el espacio que genera un efecto. Mon Soul busca elementos capaces de modificar la percepción del oyente y transportar una canción hacia una atmósfera más profunda.

Sus sets se caracterizan por ritmos profundos y energéticos, pero esa energía no busca mantenerse en una sola intensidad. Su intención está ligada a la construcción de un recorrido.

La música necesita contar algo.

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De La Nostalgia Al Trance

Cuando Mon Soul construye una sesión, no piensa únicamente en la selección de temas. Piensa en una historia.

Y esa historia suele comenzar desde un lugar particular: la nostalgia.

Me gusta que empiece por la nostalgia y que vaya subiendo sintiendo esa melancolía y dar fragmentos de esperanza”, cuenta.

Esos fragmentos pueden aparecer en una voz o en un sintetizador. No necesitan ser explícitos. A veces basta un color sonoro capaz de generar una sensación de refugio.

El viaje continúa creciendo hasta alcanzar lo que ella define como “un trance energético”.

En esa narrativa, la música puede ofrecer aislamiento sin soledad. Puede separar momentáneamente al oyente del ruido exterior y construir un espacio donde el sonido transmita paz.

La propuesta de Mon Soul se mueve, precisamente, en esa tensión: euforia y melancolía, oscuridad y esperanza, profundidad y energía.

¿Qué ocurre cuando una pista nostálgica no invita a detenerse, sino a moverse? ¿Qué sucede cuando una atmósfera oscura contiene, al mismo tiempo, una posibilidad de esperanza?

Para Mon Soul, esas contradicciones no necesitan resolverse. Pueden convivir dentro de la misma narrativa.

El Momento En Que El Público Cierra Los Ojos

En una presentación existen señales difíciles de medir.

No aparecen en cifras ni pueden traducirse fácilmente en estadísticas. A veces son silenciosas. Una de ellas, para Mon Soul, ocurre cuando observa que las personas cierran los ojos.

Cuando la mayoría de las personas cierran sus ojos, es una conexión muy fuerte. No sé cómo explicar, pero se siente”.

La frase resume una experiencia que muchos artistas buscan provocar: ese instante en el que la atención deja de estar en el exterior y el público entra completamente en el universo sonoro que se está construyendo.

En una pista de baile, cerrar los ojos puede significar muchas cosas. Concentrarse. Dejarse llevar. Desconectarse por unos minutos de lo cotidiano.

Para una artista que entiende sus sets como narrativas, ese momento parece representar una confirmación silenciosa de que la historia llegó a su destino.

Después de más de una década construyendo sus bases musicales, uno de los cambios más profundos en la relación de Montserrat con la música ocurrió cuando dejó de verla únicamente como algo temporal.

“Creo que el momento que dejé de verlo solo como algo pasajero, un trabajo e incluso el consumo, y comencé a expresarme como soy sin tener que hablar”, explica.

Esa transformación redefinió el papel de la música en su vida.

La producción, la técnica y la performance comenzaron a convertirse en herramientas de expresión. No era necesario explicar todo con palabras. Una narrativa también podía construirse mediante sonidos.

Entender la liberación de las narrativas, tener algo que decir sin palabras”.

Esa frase podría funcionar como una de las definiciones más precisas de su proyecto.

Mon Soul no busca necesariamente traducir cada emoción en un mensaje literal. Su propuesta deja espacio para que el sonido sugiera, evoque y transforme.

Cada persona puede interpretar la historia desde su propia experiencia.

La exploración de Mon Soul no se limita al sonido.

Su proyecto también se ha desarrollado dentro del campo audiovisual, donde la relación entre imagen y música le ha permitido trasladar sus emociones hacia otros lenguajes.

En un momento de intensa catarsis, comenzó a utilizar TouchDesigner y encontró en el ruido y los feedbacks visuales una forma de representar su propia energía.

Me di cuenta que el ruido y los feedbacks en las imágenes sentía mi energía y lo plasmaba así, mucho color con ruido”.

Si Mon Soul fuera una escena visual, probablemente no respondería a una imagen fija. Sería movimiento, interferencia, color, distorsión y transformación.

El ruido, que muchas veces puede interpretarse como un error o una interferencia, adquiere aquí un valor expresivo. Se convierte en materia.

La misma lógica que aparece en su aproximación a la oscuridad parece trasladarse a lo visual: aquello que puede parecer caótico también puede contener una forma de belleza.

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Sin Etiquetas Y Sin Perderse En El Camino

Dentro de una industria donde las etiquetas pueden funcionar como una herramienta para definir, clasificar y vender una identidad, Mon Soul plantea una intención clara.

Solo quiero disfrutar la música sin caer en etiquetas, solo ser yo y no perderme”.

La frase revela una preocupación que atraviesa a muchos proyectos artísticos: cómo crecer sin convertirse en una versión ajena de uno mismo.

Para Montserrat, la evolución no significa necesariamente alejarse de su esencia. Su proyecto puede cambiar, profundizar, destruir ciertas versiones anteriores y transformarse, pero existe un límite que parece fundamental: no perderse.

La libertad de explorar distintos géneros también forma parte de esa búsqueda.

House, indie dance, dark disco o Italo techno son territorios que puede recorrer, pero no funcionan como fronteras definitivas. El elemento que une esas exploraciones es la identidad que logra construir a través de las atmósferas, las texturas y las emociones.

Montserrat reconoce que sus experiencias personales se encuentran profundamente presentes dentro de las historias que construye.

La razón es sencilla: la música se convirtió en su forma de dialogar.

No soy una persona muy expresiva o extrovertida, entonces encontré la manera de expresarme y la música es mi principal herramienta junto con mi cuerpo de conectarme”.

Esta idea aporta una dimensión especialmente humana a Mon Soul.

Detrás de la energía, de los graves y de las atmósferas oscuras existe una persona que encontró en el sonido una forma de comunicación.

La cabina no es solamente un lugar desde donde se seleccionan canciones. También puede convertirse en un espacio de expresión corporal y emocional.

Aquello que no siempre se dice, puede sentirse.

Y quizá por eso sus experiencias personales aparecen filtradas en la narrativa de sus sets. No necesariamente como relatos literales, sino como emociones transformadas en secuencias, texturas y cambios de intensidad.

Cuando piensa en lo que le gustaría dejar en quienes viven uno de sus performances, Mon Soul no habla de una canción específica ni de un momento técnico.

Habla de una sensación.

Esa euforia melancólica que les causó mi performance”.

La combinación vuelve a aparecer. La euforia y la melancolía no se excluyen: conviven.

Para ella, existe algo capaz de trascender el paso del tiempo: el amor.

El amor es lo único que trasciende en el tiempo”, afirma. Y desde esa idea imagina la posibilidad de que una persona pueda volver, años después, a recordar la sensación provocada por una historia musical.

Si alguien logró anclarse emocionalmente a un momento, ese recuerdo puede regresar.

Una voz. Un sintetizador. Un cambio de energía. Una sensación que no tenía nombre en el momento en que ocurrió.

La música puede terminar, pero la experiencia permanece en otro lugar.

Una Disrupción Que Reescribe El Alias

Actualmente, Montserrat define el momento que atraviesa con una palabra contundente: disrupción.

Siento que estoy en completa disrupción, como en mi identidad que empieza a ser transformada dependiendo de lo que esté viviendo”, explica.

No habla de una etapa completamente resuelta. Habla de un proceso.

Estamos en constante renovación y sé que eso se verá presentado en mi alias”.

Esa declaración permite mirar hacia el futuro sin inventar una dirección que la propia artista todavía no ha definido. Lo que sí está claro es que la transformación continuará formando parte del camino.

La Mon Soul que existe hoy no necesariamente será la misma dentro de un tiempo.

Y esa posibilidad no representa una contradicción. Es parte de su esencia.

La intención de profundizar en una personalidad más destructiva y atemporal aparece ligada a esta renovación constante. No como una fórmula estética cerrada, sino como una búsqueda que continúa desarrollándose a medida que cambian las experiencias de Montserrat.

Si alguien descubriera la música de Mon Soul en el futuro sin conocer la historia de Montserrat Sánchez Reyes, ¿qué podría entender sobre la persona detrás del proyecto?

La respuesta vuelve a conducir hacia el centro de su propuesta.

“Que soy una persona que busca las texturas dentro de la oscuridad y esa esperanza o energía que tiene el abismo puede ser transformado en algo hipnótico”.

Ahí se encuentra una de las ideas que mejor define su universo.

El abismo no es solamente vacío. También puede contener energía.

La oscuridad no tiene por qué ser únicamente ausencia. Puede tener texturas.

Una pieza nostálgica no necesariamente debe quedarse en la tristeza. Puede provocar movimiento, intensidad y una conexión profundamente física.

La música es una invitación a algo introspectivo y cada quien puede tener su perspectiva, pero lo energético que hay dentro de una pieza nostálgica transmite mucho”.

En esa frase se concentra la identidad de un proyecto que todavía está escribiendo su historia.

Transformándose

Con más de 10 años construyendo sus bases musicales, 26 años de edad, una formación como ingeniera en audio, experiencia como productora musical y una exploración que conecta el sonido con el universo audiovisual, Mon Soul se encuentra en un momento de transformación.

Su historia no parece avanzar en línea recta.

Está formada por cambios, descubrimientos, catarsis y procesos de depuración. Desde aquel CD comprado al salir de la escuela hasta la experiencia que vivió en su primer festival; desde la epifanía de sentir los graves y las texturas de la música electrónica hasta el análisis minucioso de cada instrumento y cada efecto; desde el deseo de encontrar una voz propia hasta comprender que también es posible tener algo que decir sin palabras.

Mon Soul es el resultado de ese recorrido, pero también es una puerta hacia lo que todavía está por venir.

La artista no plantea una identidad definitiva. Al contrario: abraza la posibilidad de cambiar.

Su futuro artístico parece construirse desde una pregunta constante: ¿qué parte de mí necesita transformarse ahora?

Y quizá esa sea la razón por la que su propuesta busca lo atemporal. No porque pretenda permanecer inmóvil, sino porque entiende que las emociones capaces de atravesar el tiempo —la nostalgia, el miedo, el dolor, la esperanza, la euforia y el amor— continúan cambiando de forma sin desaparecer.

En el universo de Mon Soul, la oscuridad no es el final de la historia.

Es el lugar donde las texturas comienzan a aparecer.

Es el espacio donde el ruido puede convertirse en imagen, donde la melancolía puede elevarse hasta transformarse en energía y donde una identidad puede destruir ciertas versiones de sí misma para seguir avanzando.

Porque, para Montserrat Sánchez Reyes, la transformación no parece ser una etapa pasajera.

Es parte del lenguaje.

Y Mon Soul continúa hablándolo.

Foto de Mon Soul: La Búsqueda De Una Identidad Atemporal

Mon Soul no nació de una identidad terminada, sino de una transformación. Montserrat Sánchez Reyes convirtió una etapa de cambio y catarsis en un proyecto donde la oscuridad se transforma en energía, profundidad y emoción.

Más de 10 años de exploración musical llevaron a Montserrat desde su primer acercamiento a la electrónica hasta convertirse en ingeniera en audio y productora. Hoy, Mon Soul representa una nueva forma de expresarse sin necesidad de palabras.

House, indie dance, dark disco e Italo techno conviven en una propuesta marcada por ritmos profundos, sintetizadores, voces y texturas. Para Mon Soul, cada set es una historia que comienza en la nostalgia y puede terminar en un trance energético.

La oscuridad también puede esconder esperanza. Mon Soul encuentra en el abismo una fuente de inspiración para transformar el miedo, el dolor y la melancolía en algo hipnótico. Su objetivo: crear momentos que permanezcan incluso después de que la música termine.

“Solo quiero disfrutar la música sin caer en etiquetas, solo ser yo y no perderme”. En completa disrupción y renovación constante, Mon Soul prepara una evolución más destructiva, profunda y atemporal, donde sonido, cuerpo e imagen seguirán contando su historia.

Foto de Mon Soul: La Búsqueda De Una Identidad Atemporal