Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Desde los audífonos de su infancia hasta las cabinas de la escena electrónica en CDMX, Bren Carza ha construido Cynamoon como un proyecto íntimo, mutable y sensorial, donde cada set busca dejar una sensación que permanezca mucho después de que termine la música.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

¿Quién Es Cynamoon?

Para entender quién es Cynamoon, primero hay que mirar más allá de la cabina. Detrás del proyecto está Bren Carza, DJ y curadora sonora de Ciudad de México, una artista de 24 años que ha encontrado en la música electrónica mucho más que un género o una profesión en construcción: un lenguaje para expresar aquello que, durante mucho tiempo, no sabía cómo sacar de sí misma.

Su relación con la música comenzó desde muy pequeña. Recuerda pasar horas con los audífonos puestos, explorando lo que escuchaban su padre, su madre y sus tíos. Su universo musical fue amplio desde el inicio: desde Onda Vaselina y el rock en español hasta sonidos mucho más pesados. A los nueve años ya tenía una USB que utilizaba como reproductor y, movida por una curiosidad casi obsesiva, buscaba artistas, canciones y nuevas conexiones entre un descubrimiento y otro.

La música siempre fue un respiro para mí, explica.

Esa necesidad de buscar sonidos, construir playlists y descubrir universos musicales terminaría convirtiéndose, años después, en una de las bases de su identidad como artista.

El Club Que…

Hubo, sin embargo, un momento en el que la música dejó de ser solamente compañía y se transformó en una puerta. Bren acababa de salir de su casa y estaba viviendo sola por primera vez. Atravesaba una etapa de incertidumbre en la que no tenía demasiadas respuestas sobre lo que estaba ocurriendo en su vida. Sus audífonos, sus playlists y la ciudad se habían convertido en una especie de refugio.

Un día terminó en un club de música electrónica. Nunca había vivido realmente una noche así y el sonido que encontró fue Progressive House. No recuerda con precisión cómo explicar lo que sintió, pero sí conserva la imagen: por un momento respiró, observó y escuchó.

A su alrededor, la gente bailaba sin preocuparse por lo que sucedía fuera de aquel espacio. Ella estaba sola, con el nerviosismo de quien entra por primera vez a un mundo desconocido, hasta que una idea se abrió paso entre la música: “Fuck, qué buena música. Quiero bailar”.

Y bailó.

Aquella noche no fue simplemente una salida. Fue el descubrimiento de un nuevo territorio emocional. Bren comenzó a asistir a más eventos, a conocer personas y a entender que la música electrónica podía hacer algo que hasta entonces había experimentado desde otro lugar: desconectarla del ruido exterior para conectarla con lo que estaba ocurriendo dentro de ella.

¿Qué Está Haciendo Esa Persona Para Lograr Que Tanta Gente Sienta Algo?

La pregunta apareció después, frente a una cabina: ¿qué está haciendo esa persona para lograr que tanta gente sienta algo?

No comenzó con una obsesión por convertirse en DJ, ni con un plan trazado para llegar a determinado escenario. Su primer impulso fue mucho más sencillo: quería entender. Quería saber cómo funcionaba todo aquello que estaba viendo.

Comenzó a tomar clases de manera intermitente. No tenía equipo propio, el tiempo no siempre estaba de su lado y su situación personal continuaba cambiando. Durante aquella primera etapa, además, reconoce que todavía estaba descubriendo la diferencia entre disfrutar la fiesta y asumir la música como un proceso creativo propio.

Pero algo empezó a cambiar.

Bren llevaba años haciendo playlists con una atención casi curatorial. Podía pasar horas buscando canciones, seleccionándolas, ordenándolas, pensando en una portada y preguntándose por qué determinado track pertenecía a un universo y no a otro. Con la llegada de una computadora, programas, formatos digitales y una cabina, descubrió que aquella curiosidad infantil podía transformarse en algo mucho más profundo.

“Esto que hacía conscientemente por hobby ahora realmente se puede convertir en algo”, recuerda.

También llegaron las inseguridades. Los comentarios, las miradas y la presión por hacerlo todo correctamente comenzaron a pesar. Con el tiempo entendió una lección que hoy forma parte de su evolución: no se puede exigir perfección a una persona que todavía está aprendiendo.

En paralelo, comenzó a tomar forma el nombre que acompañaría al proyecto. Tras perder una cuenta por un hackeo y no querer desaparecer por completo de la comunidad que ya había comenzado a construir, Bren jugó con las palabras. De “Cinnamon” surgió una nueva identidad al mezclarse con “moon”.

Así nació Cynamoon.

Un Ritual

La propuesta de Cynamoon no se define únicamente por los géneros que atraviesa. House, Techno, Progressive, Organic y otras exploraciones forman parte de un camino que continúa abierto. Lo que permanece es su manera de acercarse al sonido.

Para ella, un set puede ser un ritual.

No se trata de llegar a un venue, conectar una USB y reproducir una selección previamente almacenada. Antes de tocar, intenta comprender el espacio: quién asistirá, qué tipo de ambiente se busca, cómo es el diseño del lugar, qué concepto existe detrás del evento y qué energía parece circular en él.

“No quiero imponer mi música sobre el lugar. Quiero aportar a lo que ya está sucediendo”, explica.

Esa filosofía combina preparación e intuición. Cuando el contexto lo permite, organiza sus playlists pensando en una narrativa: subir, bajar, volver a elevar la energía y construir un recorrido. Uno de sus profesores le dejó una frase que todavía acompaña su manera de trabajar: “Cuéntales una historia”.

Por eso, para Cynamoon, mezclar no consiste solamente en enlazar canciones. Un track debe poder conversar con el siguiente. Incluso la improvisación necesita una dirección, una sensibilidad para leer lo que ocurre frente a la cabina y una disposición para modificar el rumbo si el momento lo exige.

Su objetivo es que, al terminar, algo permanezca.

No necesariamente una explosión visual ni un momento diseñado para convertirse en video. A veces basta con que alguien se pregunte: “¿Qué fue lo que acaba de pasar?”

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Una Vibe Antes Que Un Género

En una industria que constantemente busca etiquetas, Cynamoon ha aprendido a desconfiar de los límites demasiado rígidos.

Durante un tiempo sintió que debía elegir. Progressive, Techno, House, Organic. Como si definir una sola dirección fuera la condición necesaria para pertenecer. Sin embargo, después de casi tres años construyendo el proyecto, descubrió que esa búsqueda podía convertirse en una limitación.

“Yo soy multifacética”, afirma. “Yo soy una vibra. No soy un concepto”.

Esa idea atraviesa su propuesta. Puede construir un set de House clásico y romántico con vocales que dialoguen con un momento personal, explorar un Techno más oscuro y agresivo cuando su estado emocional lo pide o acercarse al Tech House desde una energía completamente distinta.

No se trata de una falta de identidad. Para ella, ocurre lo contrario: la identidad está precisamente en la libertad de moverse.

Sus primeros encuentros con la electrónica también explican esa apertura. Antes del Progressive House, tuvo un acercamiento al Psytrance. Más adelante escuchó Techno y descubrió otros lenguajes de club. Hoy, además, se encuentra explorando con mayor profundidad el House de décadas anteriores, especialmente sonidos más contundentes, mientras estudia producción musical y comienza a observar los tracks desde otra perspectiva: no solamente cómo mezclarlos, sino cómo están construidos.

Una Forma De Decir Algo

Hay una regla sencilla detrás de su selección: si una canción no le provoca algo, difícilmente podrá provocar algo en otra persona.

Cynamoon toca música que también quiere bailar. Busca sonidos extraños, ácidos, hipnóticos o capaces de generar movimiento. Algunos le despiertan imágenes imposibles de describir técnicamente, pero muy claras en su imaginación: una nave espacial, una carrera a través de la selva o escenas que parecen salir de los sueños extraños que dice tener con frecuencia.

Esa relación visual con el sonido también apunta hacia una de sus aspiraciones creativas. Algún día le gustaría contar con un equipo de diseño capaz de acompañar sus sets con ilustraciones o animaciones en tiempo real, trasladando al espacio visual aquello que ocurre dentro de su cabeza mientras escucha y mezcla.

Que la gente pueda ver, además de escuchar, cómo imagino la música.

En su proceso de curaduría también existen límites. Los breaks demasiado largos, por ejemplo, pueden romper la energía que busca construir. Pero no hay una fórmula absoluta. Si un track tiene algo especial, el desafío consiste en encontrar la manera de integrarlo a la narrativa.

Para Cynamoon, elegir música significa decir tantos “no” como “sí”. Cada canción necesita justificar su lugar dentro de la historia.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Janis Roma Y El Momento De Creer En Sí Misma

Uno de los momentos importantes en la evolución del proyecto llegó con el Artist Showcase de No Face Records, realizado en Janis Roma, Ciudad de México. Fue el primer concurso externo que ganó sin conocer previamente a quienes estaban detrás de la selección.

La experiencia tuvo un peso especial.

“Cuando alguien que no te conoce cree en lo que haces, te obliga a confiar un poquito más tú también”, reflexiona.

El día del showcase comenzó de manera caótica. Bren y su mejor amiga se bajaron en un lugar equivocado, el tiempo comenzó a correr y ella terminó literalmente corriendo para llegar. En medio de esa carrera apareció una certeza: no quería perderse ese momento porque amaba demasiado el proyecto que había construido.

Llegó.

Pero todavía quedaban otros desafíos. Al entrar, varias personas asumieron que no era la DJ que iba a tocar. Tuvo que explicar en más de una ocasión que era ella quien subiría a la cabina. Una situación que conecta con una realidad que también ha tenido que enfrentar como mujer dentro de la escena: la duda automática, las suposiciones y los comentarios que intentan reducir el trabajo a algo ajeno al talento o al esfuerzo.

Sin embargo, cuando comenzó a tocar, todo cambió.

“Ese día no solamente se demostró que ellos no se habían equivocado al escogerme. También se demostró a mí misma que yo no me había equivocado al seguir con esto”, recuerda.

El showcase le dejó una conclusión decisiva: necesitaba continuar creciendo, estudiar producción, acercarse a otros aspectos de la industria y, sobre todo, creérsela.

Porque, como ella misma lo resume, “necesitas confiar tú en lo que estás haciendo para que los demás también puedan confiar en ti”.

Cuando La Música, El Espacio Y Las Personas Se Encuentran

Entre los recuerdos que guarda con mayor emoción está Andrómeda, evento en el que participó el año anterior durante su cumpleaños y que se encontraba en una de sus primeras ediciones.

La cita tuvo lugar en Fauna, un espacio amplio que alcanzó aproximadamente 600 asistentes en su punto máximo. Cynamoon tocó alrededor de las 7 u 8 de la noche, justo cuando el lugar comenzaba a llenarse.

La coincidencia fue importante.

La propuesta del evento estaba alineada con sonidos de Progressive y Techno, territorios cercanos a los primeros pasos de la artista dentro de la electrónica. Había una coherencia entre la música, el concepto visual y el público. Quienes llegaban sabían que estaban ahí para bailar, escuchar y vivir la experiencia.

Para una DJ que entiende la música como una conversación con el entorno, esa conexión es fundamental.

El set le gustó tanto que decidió grabarlo y posteriormente compartirlo en YouTube como un especial de Halloween. Al bajar de la cabina tenía una sensación clara: el público había conectado, pero ella también había disfrutado cada momento.

“Wey, neta, esto es lo que quiero seguir haciendo”, pensó.

Desde entonces, continúa buscando precisamente ese punto de encuentro entre música, espacio y personas. También ha llevado su propuesta a aperturas de galerías y otros formatos donde la música forma parte de una experiencia más amplia. En algunos casos, los organizadores la han elegido precisamente porque sienten que puede comprender un concepto y traducirlo a una atmósfera sonora.

Ese es uno de los lugares donde su faceta de curadora sonora adquiere mayor sentido.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Construirse, Destruirse Y Volver Al Centro

El camino tampoco ha estado libre de dudas.

Uno de los mayores desafíos para Bren ha sido aceptar que su entrada a la música electrónica no fue igual a la de muchas personas que la rodeaban. Al llegar a la escena se encontró con artistas y asistentes que conocían profundamente la historia de los festivales, los productores y los géneros. Ella, en cambio, había llegado desde un lugar mucho más personal: una conexión emocional con aquello que escuchaba.

Durante un tiempo sintió que debía saber más para merecer estar ahí.

Con el tiempo entendió que no necesitaba tener exactamente la misma historia que los demás para construir una conexión auténtica. También aprendió a escuchar las críticas sin permitir que cada opinión definiera su camino.

Ha escuchado de todo: que tiene buena música pero debe mejorar su técnica, que toca bien pero su selección no convence, que necesita más seguridad o que tiene demasiada. La experiencia le enseñó a separar aquello que puede ayudarla a crecer de lo que simplemente pertenece a la percepción de otra persona.

“El proyecto más importante no es lo que la gente piensa de ti. El proyecto eres tú”, sostiene.

Cynamoon también la ha obligado a mirarse de frente. A reconocer sus habilidades, sus límites y las áreas que necesita trabajar, no solamente como DJ, sino emocionalmente y en sus relaciones dentro de una industria que, según reconoce, puede ofrecer experiencias extraordinarias y también mostrar un lado mucho más complejo.

Su manera de explicarlo es casi una filosofía personal: somos energía en constante destrucción y creación. Uno se construye, algo sucede, vuelve a romperse y encuentra nuevamente la forma de regresar al centro.

En ese movimiento, Cynamoon sigue creciendo.

El camino tampoco ha estado libre de dudas.

Uno de los mayores desafíos para Bren ha sido aceptar que su entrada a la música electrónica no fue igual a la de muchas personas que la rodeaban. Al llegar a la escena se encontró con artistas y asistentes que conocían profundamente la historia de los festivales, los productores y los géneros. Ella, en cambio, había llegado desde un lugar mucho más personal: una conexión emocional con aquello que escuchaba.

Durante un tiempo sintió que debía saber más para merecer estar ahí.

Con el tiempo entendió que no necesitaba tener exactamente la misma historia que los demás para construir una conexión auténtica. También aprendió a escuchar las críticas sin permitir que cada opinión definiera su camino.

Ha escuchado de todo: que tiene buena música pero debe mejorar su técnica, que toca bien pero su selección no convence, que necesita más seguridad o que tiene demasiada. La experiencia le enseñó a separar aquello que puede ayudarla a crecer de lo que simplemente pertenece a la percepción de otra persona.

“El proyecto más importante no es lo que la gente piensa de ti. El proyecto eres tú”, sostiene.

Cynamoon también la ha obligado a mirarse de frente. A reconocer sus habilidades, sus límites y las áreas que necesita trabajar, no solamente como DJ, sino emocionalmente y en sus relaciones dentro de una industria que, según reconoce, puede ofrecer experiencias extraordinarias y también mostrar un lado mucho más complejo.

Su manera de explicarlo es casi una filosofía personal: somos energía en constante destrucción y creación. Uno se construye, algo sucede, vuelve a romperse y encuentra nuevamente la forma de regresar al centro.

En ese movimiento, Cynamoon sigue creciendo.

Sin Etiquetas Ni Prejuicios

La diversidad es uno de los aspectos que Bren más valora de la escena electrónica de Ciudad de México. Desde su mirada, conviven artistas que llegan desde la producción, los clubes, los colectivos, el arte visual, la organización de eventos y, simplemente, desde el amor por la música.

Ese movimiento constante es también parte de lo que la mantiene curiosa.

Cynamoon todavía está descubriendo la escena y no considera esa condición una debilidad. Al contrario, la posibilidad de seguir aprendiendo se ha convertido en una de las fuerzas que mantienen vivo el proyecto.

Su lugar dentro de ese ecosistema quizá sea difícil de definir, y ella parece sentirse cómoda con esa ambigüedad.

No quiere que la conversación se limite a una frase como “Cynamoon toca este género”. Preferiría que alguien, después de escucharla, pudiera decir: “Cynamoon tiene una vibra”.

También busca construir una comunidad. Una comunidad cooperativa, libre de prejuicios y abierta a la posibilidad de que cada persona pueda ser quien es sin sentir que necesita pertenecer a un bando, defender un género o demostrar constantemente algo.

Tal vez esa sea una de las ideas más profundas detrás de su proyecto: la libertad que encontró en la música es la misma que espera compartir con quienes la escuchen.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Los Próximos Cinco Años: Música, Escenarios Y Una Chispa Que No Se Apague

Cuando imagina el futuro, Cynamoon no piensa únicamente en una lista de escenarios o reconocimientos. De aquí a cinco años tendrá 30 años, y espera haber construido algo que pueda reconocer como propio.

Entre sus objetivos se encuentran:

  • Lanzar su primer single, idealmente firmado.
  • Construir un EP que pueda escuchar y sentir: “Este sonido soy yo”.
  • Continuar desarrollando su identidad sonora y llegar a escenarios de mayor escala.
  • Tocar algún día en Bahidorá, uno de los festivales que le gustaría sumar a su recorrido.
  • Mantener una conexión con espacios y festivales como EDC.
  • Terminar su formación en producción musical.
  • Seguir aprendiendo sobre mezcla y masterización.
  • Construir, poco a poco, su propio estudio.

Pero sus aspiraciones van más allá de lo profesional.

Quiere conservar vínculos sanos, encontrar un equilibrio entre su vida personal y la música, cuidar de las personas que ama y continuar creciendo sin tener que atravesar siempre las experiencias más extremas para aprender.

Sobre todo, quiere conservar algo que considera irrenunciable: su chispa.

Porque puede llegar más música, más eventos, más escenarios y más experiencia. Pero si desaparece la pasión que la llevó hasta ahí, nada tendría demasiado sentido.

Aún Se Está Escribiendo

Quizá la forma más precisa de entender a Cynamoon sea aceptar que todavía no existe una definición definitiva.

El proyecto nació como una manera de sacar algo que Bren llevaba dentro y no sabía cómo expresar. Con el tiempo se convirtió en una carrera, en una identidad artística, en un espacio de aprendizaje y en una forma de conocerse a sí misma.

Pero no quiere que el futuro convierta esa historia en una fórmula.

Cynamoon quiere seguir siendo un lugar donde pueda experimentar, equivocarse, cambiar de opinión, enamorarse de un sonido inesperado y volver a empezar cuando sea necesario. Una propuesta que pueda crecer sin traicionar aquello que la hizo nacer.

Porque Bren Carza tardó en entender que no tenía que elegir una sola versión de sí misma.

Puede ser todas.

Puede cambiar, explorar y seguir siendo ella.

Y quizá eso sea lo que ocurre cuando alguien entra en uno de sus sets y termina sin saber exactamente cómo explicar lo que sintió. Tal vez no haya una definición precisa. Tal vez solo quede una sensación, un movimiento o una pregunta.

¿Qué fue lo que acaba de pasar?

Para Cynamoon, si la música consigue llegar hasta ahí, entonces el ritual ya cumplió su propósito.

Y lo más interesante es que la historia apenas comienza.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”

Cynamoon encontró en la música electrónica mucho más que un sonido: encontró un espacio para expresar lo que durante años llevaba dentro. Hoy, su proyecto transforma emociones en atmósferas.

Todo comenzó con unos audífonos, playlists y una noche inesperada frente al Progressive House. Aquel primer encuentro con la pista de baile abrió la puerta a un mundo completamente nuevo.

Para Cynamoon, cada set es un ritual. No se trata solo de mezclar canciones, sino de leer el espacio, sentir al público y construir una historia que deje algo vibrando por dentro.

Tras ganar el Artist Showcase de No Face Records en Janis Roma, CDMX, llegó una certeza: si otros podían creer en su proyecto, quizá era momento de que ella también aprendiera a creérsela.

A sus 24 años y con casi tres años construyendo Cynamoon, Bren Carza sigue explorando House, Techno y nuevos sonidos. Su meta no es encajar en un género: quiere que la gente recuerde su vibra.

Foto de Cynamoon: “La Música Siempre Fue Un Respiro Para Mí”