Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

Desde una adolescencia marcada por la búsqueda compulsiva de música hasta conquistar escenarios como Bahidorá y encontrar un hogar creativo en Dopamine Records, Chillanga está construyendo una identidad que apuesta por la curaduría, el groove y la autenticidad por encima de las fórmulas establecidas.

Foto de Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

Principios

«La mera mera, la más Housera» no es solo una frase. Es una declaración de principios construida entre groove, estilo, curaduría musical y un profundo amor por la Ciudad de México que inspira cada uno de sus sets. Ganó BeTheDJ, debutó en Bahidorá y encontró en el house el lenguaje perfecto para contar historias. Hoy, Chillanga se abre paso en la escena electrónica mexicana sin perder de vista sus raíces underground. Pero antes de convertirse en una de las DJs emergentes más interesantes de la escena electrónica de la Ciudad de México, Abril Mejías ya dedicaba buena parte de su tiempo a una actividad que hoy define su propuesta artística: descubrir música. Mucho antes de pensar en festivales, clubes o cabinas, existía un iPod, horas de exploración digital y una curiosidad casi obsesiva por encontrar canciones que merecieran formar parte de una colección cuidadosamente seleccionada.

«Todo empezó con mi primer iPod cuando era adolescente y el acceso a la música digital», recuerda. Lo que comenzó como un pasatiempo pronto se convirtió en una disciplina personal. Rock, hip-hop, soul, reggae, indie pop, indie rock y, finalmente, electrónica. Su biblioteca musical crecía al mismo ritmo que su sensibilidad como oyente.

Esa pasión por descubrir sonidos terminaría convirtiéndose en el corazón de su proyecto artístico. Porque antes que DJ, Chillanga fue una curadora.

Identidad

En una industria donde abundan los nombres ambiguos o internacionalizados, Abril tomó una decisión distinta. Eligió llamarse Chillanga, una declaración de identidad tan directa como poderosa.

La elección no fue casual. Su proyecto rinde homenaje a la Ciudad de México, al ritmo inagotable de la vida urbana y a una cultura que forma parte esencial de su personalidad.

«Le tengo un gran cariño a esta mi ciudad, que sin duda alguna es parte importante de mi identidad. Buscaba un nombre memorable, fácil de recordar y considero que la palabra, fuera de México, pudiera mantener cierto misterio sin ser impronunciable», explica.

Cuando se le pregunta cómo sonaría la Ciudad de México si fuera un género musical, la respuesta surge con naturalidad: house. Un género construido a partir de múltiples influencias culturales y temporales, capaz de generar ritmos diversos, cálidos y profundamente bailables. Exactamente como la ciudad que la vio crecer.

Foto de Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

La Mera Mera, La Más Housera

Si hay una frase que resume el universo creativo de Chillanga es aquella que aparece como una declaración de principios: «La mera mera, la más Housera. Siempre fancy y con todo el groove.»

Más que un eslogan, funciona como una extensión de su personalidad.

El groove representa su conexión con el house y con esa capacidad única que tiene el género para generar movimiento, energía y sensualidad desde la pista de baile. Lo fancy, por otro lado, nace de una dimensión más personal.

«He desarrollado un estilo personal para vestir. Siempre me verán con algo colorido, texturas interesantes o prendas únicas que parecieran más caras o difíciles de conseguir de lo que fueron», comenta entre risas.

La imagen y la música conviven naturalmente dentro de una propuesta donde la autenticidad pesa más que cualquier tendencia pasajera.

El House

Aunque su curiosidad musical la llevó por múltiples géneros, hubo un momento en que el house comenzó a ocupar cada vez más espacio dentro de su colección.

No fue una decisión consciente ni una estrategia artística. Simplemente ocurrió.

«Poco a poco en mi colección empezó a dominar el house y me di cuenta de que me siento yo misma al tocarlo», afirma.

La amplitud del género también le ha permitido mantenerse abierta a la experimentación. Deep house, minimal, tech house y otras variantes conviven dentro de sets que buscan generar una narrativa progresiva antes que una sucesión de canciones.

Esa visión está alineada con el manifiesto que guía su proyecto:

  • Generar una atmósfera a partir de la progresión musical.
  • Utilizar la curaduría como una forma de contar historias.
  • Priorizar la autenticidad sobre los moldes establecidos.
  • Conectar la música underground con nuevas audiencias.
Foto de Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

Bahidorá

El año 2025 marcó un antes y un después en la carrera de la DJ mexicana.

Egresada de El Bedroom, Chillanga participó en el concurso BeTheDJ, una experiencia que inicialmente veía como una oportunidad para perfeccionar habilidades y divertirse. Sin embargo, el resultado terminó modificando por completo sus perspectivas.

«Hasta que quedé como finalista y gané el concurso fue que me planteé la posibilidad de salir al mundo, que quizás mi mensaje y mi curaduría valen la pena para más oídos cada vez», recuerda.

El premio la llevó directamente a uno de los festivales más importantes del país: Bahidorá, donde debutó en febrero de 2025.

Los minutos previos fueron menos glamorosos de lo que cualquiera podría imaginar.

«Llegué corriendo, hacía muchísimo calor y estaba muy nerviosa. Me tranquilicé cuando vi que había poca gente. El pensar en lo especial que estaba viviendo vino hasta que me bajé del escenario», cuenta.

Aquella presentación terminó convirtiéndose en la puerta de entrada hacia una nueva etapa profesional.

Dopamine Records

Con Dopamine Records como casa creativa y la producción musical en el horizonte, la DJ mexicana ya tiene una meta clara: conectar con más de mil personas y convertirse en la próxima reina mexicana del house.

Poco después de Bahidorá, Chillanga encontró otro punto de inflexión en su carrera al integrarse a Dopamine Records, anteriormente conocido como Disco Dopamine.

Más que un sello o colectivo, encontró una comunidad.

«Al día de hoy puedo contarlos entre mis amigos. Me hicieron sentir parte porque todos son muy talentosos y musicalmente abiertos», señala.

Desde entonces ha participado activamente en eventos, podcasts para SoundCloud y distintas iniciativas impulsadas por el colectivo, consolidando su presencia dentro de la vida nocturna de la Ciudad de México.

También ha compartido cartel con artistas como Oscar Velázquez y Ramón Bedoya, además de llevar su propuesta a espacios emblemáticos como Bar Oriente, Mamba Club, Bajo Mundo, Copperstill Speakeasy y Legacy Speakeasy, entre otros.

Foto de Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

El Valor De La Curaduría En Tiempos De Algoritmos

¿Qué significa ser una curadora musical en una época dominada por recomendaciones automáticas y playlists infinitas?

Para Chillanga, significa confiar en el instinto.

Uno de los elogios que más atesora no tiene relación con la técnica ni con la popularidad. Tiene que ver con la selección musical.

«Me han dicho que les encanta mi selección. Lo valoro especialmente cuando viene de desconocidos. Mi curaduría se ha cocinado durante años y saber que fue del agrado del público me da ánimos para seguir mis instintos.»

Su fascinación por la narrativa musical incluso antecede a su carrera como DJ. Durante la universidad creó una playlist llamada Music For A Film, imaginando que algún día podría utilizar esas canciones para musicalizar una película.

La primera pieza que agregó fue «A New Life», de Jim James.

Años después, esa misma necesidad de contar historias sigue guiando cada uno de sus sets.

El Próximo Paso: Encontrar Su Propio Sonido

Actualmente, Chillanga atraviesa una nueva etapa: la producción musical.

La artista reconoce que el desafío no está en expresar quién es, porque considera que ya logra hacerlo desde la cabina. El verdadero reto es otro.

«Producir rolitas a la altura de lo que yo tocaría.»

Mientras trabaja en definir su identidad sonora, hay elementos que considera innegociables.

Un bajo sabroso.
Un groove interesante.

Dos conceptos aparentemente simples que resumen perfectamente la esencia de una DJ que entiende la música desde la emoción, el movimiento y la conexión humana.

Una Meta Clara En El Horizonte

A pesar de los logros acumulados en un corto periodo, Abril mantiene los pies sobre la tierra.

Reconoce que todavía trabaja en desarrollar confianza frente a públicos más amplios y que continúa aprendiendo a leer audiencias diversas. Sin embargo, también ha aprendido una lección fundamental: dejar que las cosas fluyan.

«Mientras yo esté haciendo lo que me toca para conseguir algo, sin rendirme, llegará cuando tenga que llegar.»

Quizá esa filosofía explique por qué muchas de las oportunidades que han marcado su carrera han llegado de forma orgánica, sin necesidad de perseguirlas desesperadamente.

Y aunque todavía quedan muchos capítulos por escribir, hay una imagen que permanece fija en su horizonte: conectar con más de mil personas a través de la música.

¿Y cómo le gustaría ser recordada dentro de diez años?

La respuesta llega sin titubeos:

«La reina mexicana del House.»

Una meta ambiciosa, sí. Pero también coherente para una artista que convirtió años de búsqueda musical, intuición y amor por la cultura underground en una propuesta que hoy comienza a resonar con fuerza dentro de la electrónica mexicana.

Foto de Chillanga: «La mera mera, la más Housera»

De coleccionar canciones en un iPod durante la adolescencia a hacer bailar a miles de personas. La historia de Chillanga demuestra que la obsesión por descubrir música puede convertirse en una identidad artística única y auténtica.

Ganó BeTheDJ, debutó en Bahidorá y encontró en el house el lenguaje perfecto para contar historias. Hoy, Chillanga se abre paso en la escena electrónica mexicana sin perder de vista sus raíces underground.

«La mera mera, la más Housera» no es solo una frase. Es una declaración de principios construida entre groove, estilo, curaduría musical y un profundo amor por la Ciudad de México que inspira cada uno de sus sets.

Mientras muchos siguen fórmulas, Chillanga apuesta por la sorpresa. Su misión es rescatar joyas escondidas del underground y convertir cada presentación en un viaje musical donde la narrativa importa tanto como el baile.

Con Dopamine Records como casa creativa y la producción musical en el horizonte, la DJ mexicana ya tiene una meta clara: conectar con más de mil personas y convertirse en la próxima reina mexicana del house.