Diego Flores (Contact) Presenta Tessellate: Un Álbum Que Resume Una Vida Entera
Con 14 años de trayectoria, tres países como hogar creativo, más de 100 lanzamientos y un inminente sexto álbum, Diego Flores llega a una nueva etapa con Tessellate, un proyecto que resume años de búsqueda artística, aprendizaje y evolución constante.
Carrera
Hablar de Diego Flores es hablar de un artista que se niega a limitarse a una sola etiqueta. Productor, DJ, compositor, instrumentista y educador, su recorrido ha estado marcado por una búsqueda permanente de nuevas formas de entender la música. Con 14 años de experiencia, una trayectoria desarrollada entre tres países y un catálogo que supera las 100 canciones publicadas, Flores se prepara para presentar su sexto álbum de estudio, Tessellate, un lanzamiento que representa un nuevo capítulo dentro de una carrera caracterizada por la exploración y el crecimiento constante.
El calendario ya está definido: el primer sencillo llegó el 10 de julio, el segundo se publica el 24 de julio, mientras que el lanzamiento oficial del álbum está previsto para el 7 de agosto. Más que una sucesión de fechas, este cronograma refleja una estrategia para presentar un proyecto que sintetiza más de una década de experiencias musicales.
Toda carrera tiene un punto de inflexión. En el caso de Diego Flores, ese instante llegó cuando apenas tenía once años.
"Escuchar a Skrillex fue como cuando Dorothy entra a Oz y todo pasa de blanco y negro a tecnicolor."
La comparación resume perfectamente el impacto que produjo descubrir «Scary Monsters and Nice Sprites». Hasta ese momento, la música era simplemente parte del paisaje cotidiano. En casa sonaban artistas como Rocío Dúrcal, Luciano Pavarotti, Air Supply, Rod Stewart, Barbra Streisand y The Police, influencias que convivían naturalmente dentro de su entorno familiar.
Sin embargo, aquella primera escucha transformó por completo su manera de entender el sonido.
«Era música, pero al mismo tiempo sonaba como si Transformers estuvieran peleando. Había una energía enorme, una pared de sonido que literalmente te sujetaba por el cuello.»
Desde entonces, explica, gran parte de su carrera ha consistido en perseguir aquella sensación de sorpresa y excelencia sonora que experimentó ese día.
Tres Países, Tres Formas De Entender La Música
¿Cómo se construye una identidad artística cuando la vida transcurre entre diferentes culturas?
Para Diego Flores, la respuesta está repartida entre Nueva York, Panamá y Guatemala, tres lugares que moldearon distintas facetas de su personalidad musical.
Durante casi una década en Nueva York, desarrolló su gusto por la música electrónica. Sellos como Firepower Records, Circus Records y OWSLA, junto a plataformas como UKF y MrSuicideSheep, ampliaron constantemente su panorama musical.
Paradójicamente, reconoce que nunca fue un estudiante ejemplar desde el punto de vista académico.
«Aprobé la secundaria por un solo punto… y ese punto extra fue por participación.»
Mientras otros asistían normalmente a clases, él prefería pasar horas en el estudio multimedia de la escuela aprendiendo Ableton Live y produciendo música. Sus profesores conocían perfectamente su rutina: le daban algunos minutos antes de ir personalmente a buscarlo para llevarlo al aula.
Aquellas tardes frente al computador terminarían siendo una inversión decisiva para el futuro.
El Jazz
Aunque la electrónica fue el primer gran amor musical de Diego Flores, pronto apareció otro universo completamente distinto.
El clarinete, elegido inicialmente porque «se veía brillante y tenía muchos botones», terminó convirtiéndose en una herramienta fundamental para desarrollar su oído musical.
Más adelante, el descubrimiento de Snarky Puppy provocó una segunda revolución artística.
«Escuchar ‘Lingus’ y el solo de Cory Henry redefinió completamente mi concepto de lo que la música podía llegar a ser.»
Durante casi un año escuchó exclusivamente a la banda estadounidense, aprendiendo cada arreglo y cada solo instrumental. Esa curiosidad terminó llevándolo hacia el bebop, explorando el legado de figuras como Charlie Parker y Dizzy Gillespie, mientras participaba en un programa de ensambles de Carnegie Hall, donde adquirió experiencia en interpretación colectiva, musicalidad y disciplina dentro de un grupo.
Aquella formación sería determinante años después.
Panamá
En 2018, Diego Flores se trasladó a Panamá, una decisión que marcaría uno de los períodos más importantes de su carrera.
Después de crecer lejos de Guatemala, encontró allí un equilibrio entre sus raíces latinoamericanas y el ambiente internacional que había conocido en Nueva York.
«Fue el punto medio perfecto entre la cultura latinoamericana que tanto extrañaba y la diversidad internacional con la que crecí.»
Durante esta etapa fue aceptado como becario de la Fundación Danilo Pérez, donde profundizó en la historia del jazz, perfeccionó la improvisación y acumuló una intensa experiencia sobre los escenarios junto a algunos de los músicos más destacados del país.
Con esa combinación de formación jazzística y producción electrónica, comenzó a consolidar una identidad artística única.
Más De Cien Canciones Como Resultado De Una Búsqueda Permanente
A lo largo de estos 14 años, Diego Flores ha construido un repertorio que supera las 100 canciones, además de múltiples colaboraciones que reflejan su constante interés por experimentar con nuevos lenguajes musicales.
Lejos de conformarse con una fórmula establecida, su carrera parece responder a una pregunta permanente: ¿hasta dónde puede expandirse una idea musical cuando convergen diferentes culturas, géneros e influencias?
Ese espíritu explorador también se refleja en su labor como educador, una faceta que complementa su trabajo como productor e instrumentista y que demuestra su interés por compartir conocimiento con nuevas generaciones de músicos.
Más que perseguir un estilo fijo, Diego Flores reconoce que su mayor interés siempre ha sido construir universos sonoros. Explica que, aunque existen artistas que han marcado profundamente su desarrollo —como Skrillex, Snarky Puppy, Noisia y Flume—, su objetivo nunca ha sido imitarlos, sino comprender la manera en que desarrollan una idea musical y la transforman en una experiencia completa. «No siento que tenga un sonido definido; quizá eso les corresponde decidirlo a quienes escuchan mi música… o tal vez necesite otros seis álbumes para descubrirlo», comenta entre risas.
Después de cinco producciones discográficas, Tessellate llega como el proyecto más reciente dentro de una trayectoria marcada por la evolución constante.
Si existe un proyecto capaz de resumir todas esas influencias, ese es Tessellate. Diego Flores considera que este sexto álbum es, hasta ahora, la representación más fiel de su identidad musical. Cada composición nace del encuentro entre referencias distintas y aparentemente lejanas: desde la sensibilidad armónica de Hiatus Kaiyote, la producción de Flume y KOAN Sound, hasta la fuerza cinematográfica de Hans Zimmer, el lenguaje jazzístico de Robert Glasper y la energía de ritmos como el Jersey Club y patrones brasileños. Más que un ejercicio de mezcla de géneros, el disco busca demostrar hasta dónde puede llegar el diseño sonoro cuando convive con arreglos profundamente musicales.
El lanzamiento se desarrollará en tres momentos clave:
Para Flores, el verdadero reto no fue seguir una tendencia, sino encontrar la manera de llevar sonidos experimentales a un contexto que también pudiera disfrutarse en una pista de baile. Durante años produjo música motivado únicamente por aquello que despertaba su curiosidad. Hoy esa filosofía permanece intacta, aunque con un nuevo objetivo: crear canciones que puedan conectar tanto con el oyente como con otros productores y DJs dentro de sus propios sets.
Más allá de las fechas, el proyecto representa una oportunidad para observar cómo convergen todas las experiencias acumuladas durante más de una década de carrera: la energía de la música electrónica, la sensibilidad del jazz, el aprendizaje instrumental y la riqueza cultural adquirida entre distintos países.
¿Será este el álbum que mejor sintetiza la identidad artística de Diego Flores? La respuesta comenzará a revelarse conforme el público descubra cada nuevo lanzamiento.
Si Tessellate representa el cierre de una etapa, también marca el comienzo de otra. Diego Flores explica que su interés actual está puesto en desarrollar una propuesta mucho más orientada al directo como DJ, creando música que conserve la complejidad de su diseño sonoro, pero que al mismo tiempo funcione naturalmente en una pista de baile. Las nuevas herramientas de producción, como la separación de stems en Ableton Live 12, también han abierto un nuevo espacio creativo para reinterpretar canciones, desarrollar bootlegs y construir versiones exclusivas para sus presentaciones. Más que perseguir tendencias, busca encontrar un equilibrio entre la experimentación y la energía del club, una dirección que promete definir los próximos capítulos de su carrera.
Con 14 años de trayectoria, más de 100 lanzamientos, una carrera desarrollada entre Guatemala, Nueva York y Panamá y un sexto álbum a punto de ver la luz, Diego Flores demuestra que la evolución artística no consiste en encontrar respuestas definitivas, sino en seguir haciendo preguntas a través de la música. Esa misma filosofía también guía el consejo que ofrece a quienes comienzan su camino: descubrir qué quieren decir antes de pensar en cómo venderlo. Para él, construir una carrera implica aprender a comunicar el propio trabajo sin perder la esencia creativa, entendiendo que el arte y la industria son dos partes de una misma ecuación.
Con Tessellate, el productor no solo presenta un nuevo álbum: abre la puerta a una etapa en la que su faceta como DJ ocupará un lugar cada vez más importante, llevando al escenario una propuesta donde la experimentación, la musicalidad y la energía de la pista de baile conviven de forma natural. El próximo capítulo de Diego Flores no busca seguir el rumbo de la escena; busca aportar una nueva perspectiva dentro de ella.





