Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico

Comenzó explorando ritmos afro-house, atraída por los tambores tribales y su conexión con la raíz humana. Pero pronto su brújula interior giró hacia territorios más profundos: el techno melódico, el progressive house y el indie dance.

Foto de Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico

Más Allá del Beat

En una era donde la música electrónica a veces parece perderse entre algoritmos y fórmulas, emerge una figura que desafía la estructura convencional de la pista de baile. Ella no busca simplemente hacer bailar: quiere detener el tiempo, abrir portales emocionales y guiar a su audiencia por un viaje entre décadas, dimensiones y deseos. Su nombre es Natha Amores, y aunque su historia como DJ apenas comienza a escribirse, su narrativa personal resuena con fuerza en la escena costarricense.

Desde clubes íntimos como Antik y Mambo, hasta festivales donde ha compartido escenario con nombres como Lee Ann Roberts, Reinier Zonneveld y Briela Veneno, la artista costarricense no solo marca presencia: marca memorias.

Raíces Que Cantan: Infancia, Íconos y Primeras Revelaciones

¿Cuándo empieza el llamado? Para Natha, fue temprano, muy temprano. “Mi mamá dice que siempre fui una niña muy feliz porque pasaba cantando y bailando a mi ritmo —desde los 4 o 5 años”, cuenta entre risas nostálgicas. Pero sería a los 10 años, mientras vivía en Estados Unidos, cuando el destino le entregaría un momento clave: descubriendo CDs de INXS, Boy George y Duran Duran en un estuche familiar, sintió cómo el tiempo se detenía.

Esa escena de niñez —eligiendo música con devoción casi sagrada— resuena aún hoy en sus sets. “Girls on Film” de Duran Duran, por ejemplo, sigue siendo una referencia estilística: “ese track con sus bajos melódicos y sintetizadores cargados de energía me recuerda cómo quiero que suene mi set”.

Foto de Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico

Del Afro House al Techno Melódico

Formada en la academia DJ Lab Costa Rica, Natha comenzó explorando ritmos afro-house, atraída por los tambores tribales y su conexión con la raíz humana. Pero pronto su brújula interior giró hacia territorios más profundos: el techno melódico, el progressive house y el indie dance. Influencias como Korolova o Eric Prydz la guiaron a un terreno que definió su firma artística: melodías hipnóticas, bajos contundentes y atmósferas nostálgicas con energía futurista.

Siento que hay canciones atemporales que siempre despiertan magia pura”, confiesa. Esa mezcla entre lo clásico y lo nuevo es intencional: en cada set construye puentes emocionales entre lanzamientos recientes y breakdowns con esencia vintage, generando una narrativa que “te ancla al momento presente, pero con el alma viajando en el tiempo”.

El Ritmo Como Ritual: Más Allá del Setlist

Para Natha, tocar música es más que ejecutar una lista: es un ritual íntimo. Antes de cada presentación, cultiva un espacio de calma: “Me gusta empezar el día con una vela encendida, hacer tapping para calmar la incertidumbre… conectar conmigo antes de conectar con la audiencia”.

Una semana antes de cualquier set importante, ya ha sentido la música en su cuerpo. “No toco nada que no haya sentido antes de presentarlo en público”, dice con firmeza. Su visión no es solo musical, sino profundamente intencional y emocional.

Foto de Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico

Productora En Gestación: El Arte de Componer Sentimientos

Uno de los proyectos más emocionantes en su horizonte es la transición hacia la producción musical. ¿Cómo suena el universo de Natha cuando no solo lo mezcla, sino que lo crea?

Quiero que mi primer track cuente una historia interminable, con bajos que te atrapan, vocales hipnotizantes y breakdowns melódicos imposibles de ignorar. Quiero que transporten a un rave donde lo único que importa es ese instante sonoro”, revela. Además, confiesa estar fascinada con el renacer del trance, y tiene claro que su sonido estará impregnado de esas texturas espaciales.

Y aunque confiesa que el día en que toque una canción propia en vivo probablemente llorará, también espera que sea un momento de catarsis y conexión absoluta: “un pedacito de mi mundo compartido con todos”.

El Dancefloor Como Destino

¿Es la pista de baile un escape o un llamado? Para Natha, ha sido ambos. “En momentos difíciles fue refugio, y hoy es mi canvas para experimentar, crear y conectar”. Nunca se fue del todo: la música siempre volvió a encontrarla.

Más allá de los beats, también comunica con su estilo, su presencia y su energía. Antes de tocar una nota, ya transmite cercanía, propósito y pasión. “Quiero que vean a alguien que está haciendo lo que ama, y que se atreve a soñar en voz alta”, afirma con una sonrisa.

Foto de Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico

Más Que Una DJ: Una Estratega Emocional

Lo que muchos desconocen es que Natha también es mercadóloga de estrategia, un mundo aparentemente opuesto a los sintetizadores y los strobes. Pero, para ella, es complemento. “El marketing me enseñó a leer audiencias, a entender entornos, y eso lo aplico en mis sets. No es manipulación, es empatía musical”.

Su visión artística es también una construcción estratégica, pero no calculada: intencional. En cada transición hay una historia, en cada selección hay una emoción buscada.

Proyectos, Conexiones y Futuro

En poco tiempo, Natha Amores ha logrado lo que muchos tardan años: crear una identidad sonora clara, tejer redes colaborativas (como sus alianzas con los colectivos Sip n’ Tea y Avante Garde) y presentarse junto a figuras reconocidas del techno internacional.

Con una nueva etapa como productora en el horizonte y una creciente comunidad que la sigue por su pasión auténtica, el 2025 se perfila como un año crucial en su evolución artística.

Foto de Natha Amores: Desde Costa Rica, Del Afro House al Techno Melódico