Estefanía Prado: La Saxofonista Que Decidió Seguir Su Corazón Y Descubrió Que Los Sueños También Se Ensayan

Con apenas 17 años, la saxofonista costarricense ha construido un camino marcado por la disciplina, la perseverancia y el amor por la música. Desde un inesperado encuentro con el saxofón durante la pandemia hasta escenarios de alto nivel, Estefanía Prado demuestra que los sueños más grandes comienzan con una decisión valiente.

«Los sueños sí se cumplen». Esa es la convicción que guía a Estefanía Prado, una saxofonista que inspira con su talento, su humildad y una historia que recuerda por qué el arte siempre vale la pena.

Foto de Estefanía Prado: La Saxofonista Que Decidió Seguir Su Corazón Y Descubrió Que Los Sueños También Se Ensayan

"Los sueños sí se cumplen"

Un sueño de tocar lira terminó convirtiéndose en una historia de amor con el saxofón. Así comenzó el camino que transformó un instante inesperado en el proyecto de toda su vida. Hay decisiones que parecen pequeñas, pero terminan definiendo una vida entera. En 2020, cuando Estefanía Prado Bolaños (San José, Costa Rica, 25 de octubre de 2008) audicionó para integrar la banda de marcha del Colegio María Inmaculada de Moravia, su objetivo era tocar lira durante las tradicionales celebraciones del 15 de septiembre. Sin embargo, el destino tenía preparado otro escenario. Durante aquel primer ensayo, mientras observaba la presentación de los distintos instrumentos, el saxofón capturó toda su atención. Fue un amor a primera vista.

«Cuando a una compañera le entregaron el saxofón quedé realmente sorprendida. Me pareció un instrumento hermoso y, aunque mi sueño siempre había sido tocar lira, el saxofón logró hacerme cambiar de opinión«, recuerda. Aquella imagen quedó grabada para siempre. Hoy, mirando hacia atrás, agradece a esa niña que decidió presentarse a una audición sin imaginar que encontraría la pasión que marcaría toda su vida.

La Pandemia

La pandemia detuvo los ensayos, pero nunca apagó su ilusión. Sus primeras clases fueron virtuales y su primer recital llegó por YouTube. Con disciplina y perseverancia, convirtió los obstáculos en el impulso para seguir creciendo.

Pocas semanas después, la pandemia interrumpió los ensayos de la banda y muchos proyectos musicales quedaron suspendidos. Para Estefanía, sin embargo, aquello no significó el final del camino, sino el verdadero comienzo.

En enero de 2021 inició sus estudios en el SINEM Mata de Plátano, bajo la guía del director Alberto Portugués Guillén y del profesor Rubén Mejía Mora, quien se convertiría en una figura clave dentro de su formación. Sus primeras clases fueron virtuales y también lo fue su primer recital, transmitido a través de YouTube. ¿Cómo aprender un instrumento tan complejo sin poder compartir un escenario? Para ella, la respuesta fue sencilla: con paciencia, disciplina y entusiasmo.

«Aprender un instrumento de manera virtual pudo ser complicado, pero nunca perdí las ganas de aprender. Disfruté muchísimo esa etapa y aún recuerdo con mucho cariño ese primer recital«, afirma. Aquella experiencia le enseñó que la perseverancia no depende de las circunstancias, sino de la convicción con la que se persigue un sueño.

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La Disciplina

Conforme avanzaban sus estudios en el SINEM, también crecía una certeza: la música sería su proyecto de vida. Cada ensayo, cada clase y cada presentación reforzaban esa decisión. Lejos de limitarse al programa académico, buscaba repertorio por su cuenta, estudiaba a través de videos y aceptaba cada oportunidad para tocar, incluso cuando la experiencia todavía era limitada.

Participó en recitales, conciertos y presentaciones de cuarteto de saxofones, actuó en escenarios emblemáticos como el Teatro Melico Salazar y el Teatro Eugene O’Neill, además de formar parte del Sax Fest Costa Rica 2024, donde volvió a presentarse en el Melico Salazar junto al cuarteto del SINEM.

Más allá de los logros, Estefanía destaca una enseñanza que cambió su forma de mirar el futuro. Su profesor Rubén Mejía Mora le dijo una frase que continúa acompañándola: «Soñá muy grande«. Ese consejo terminó convirtiéndose en una filosofía de vida.

«¿De qué serviría plantearnos metas muy pequeñas si alcanzarlas fuera tan fácil que luego ya no tuviéramos ningún sueño por el cual luchar?«, reflexiona. Esa idea continúa guiando cada una de sus decisiones.

La Universidad

El siguiente gran desafío fue ingresar al Programa Preuniversitario de la Universidad de Costa Rica (UCR). Durante meses se preparó intensamente junto a sus profesores, consciente de que competiría con jóvenes de gran nivel musical.

La audición llegó en febrero de 2025 y, un mes después, recibió la noticia que cambiaría una vez más su historia: había sido admitida. La emoción fue imposible de contener.

«Cuando vi que había ingresado no pude evitar llorar. Sentí que estaba entrando al lugar por el que tanto había trabajado y que me acercaría a cumplir muchos sueños«, recuerda.

Actualmente estudia con el Dr. Javier Valerio Hernández y el M.M. Harold Guillén Monge, experiencia que le ha permitido ampliar sus conocimientos y participar en diversas agrupaciones universitarias, entre ellas el Ensamble de Saxofones de Costa Rica, integrado por estudiantes de la UCR y del Instituto Nacional de la Música; la Banda Intermedia de la Escuela de Artes Musicales, dirigida por Juan Carlos Meza Solano; y el ensamble conducido por Santiago Segura Hidalgo.

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Mucho Más Que Un Escenario

Para Estefanía, tocar no consiste únicamente en ejecutar un repertorio. Cada escenario representa una oportunidad distinta para crecer como persona y como artista.

«Ser músico es hacer música cuando estamos felices, tristes, nerviosos, emocionados o con dudas. Cada una de esas facetas nos enseña algo nuevo«, explica.

Su participación como finalista en el Concurso de Solistas Preuniversitarios de la UCR, acompañada por el pianista Dr. Alonso Saavedra, confirmó esa visión. Más que enfocarse únicamente en el resultado, aprendió a valorar el proceso.

«Descubrí que muchas veces vale más todo lo que aprendemos durante el camino que el resultado final. Aprendí a confiar en mi sonido, a transmitir emociones y a disfrutar la música incluso frente a un jurado

Aprender También Es Compartir

Otro aspecto que ha marcado profundamente su crecimiento es la enseñanza. Como integrante de la CMI Marching Band, dirigida por Gabriel Calderón Blanco y Valeria Umaña Araya, ha impartido clases de saxofón y solfeo, descubriendo una nueva dimensión de su vocación.

«Mi amor por la música va más allá de tocar; también quiero transmitir lo que voy aprendiendo. Poder compartir ese conocimiento con niños y niñas que tienen sueños como el mío me llena de ilusión«, comenta.

Actualmente también integra el cuarteto de saxofones y percusión Sonoria, conformado por estudiantes de la cátedra de saxofones y percusión de la UCR, un proyecto que fortalece su experiencia dentro de la música de cámara y el trabajo colectivo.

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Obstáculos

Como ocurre en toda carrera artística, también han existido momentos difíciles. Durante su etapa en el SINEM audicionó en dos ocasiones para integrar la Orquesta Nacional de esta institución y no logró ingresar.

Lejos de convertirse en una derrota definitiva, aquellas experiencias redefinieron su manera de entender el éxito.

«Hay puertas que creemos que no podemos abrir, pero después descubrimos que la llave pertenecía a otro lugar. Las oportunidades llegan cuando tienen que llegar y cada dificultad termina convirtiéndose en un aprendizaje«, asegura.

También reconoce que una de las pruebas más complejas para cualquier artista es aprender a convivir con las opiniones externas. Sin embargo, su convicción permanece intacta: seguir el corazón siempre será más importante que intentar cumplir las expectativas de los demás.

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Panamá, Nuevos Escenarios Y Sueños Internacionales

Representar a Costa Rica en Panamá, formar parte de Sonoria, llegar a la final del Concurso de Solistas Preuniversitarios y enseñar a nuevos músicos son solo algunos capítulos de una carrera que apenas comienza.

Uno de los momentos más importantes de 2026 será el viaje de la CMI Marching Band a Panamá, luego de obtener el tercer lugar en la competencia WAMSB 2025. Para Estefanía, esta experiencia representa mucho más que una competencia.

«Siempre soñé con salir del país gracias a la música. Poder representar a la institución donde comenzó todo este sueño me llena el corazón de ilusión. Además, llevar la música de Costa Rica a otro país nos permite aprender de músicos de distintas partes del mundo

Mirando hacia el futuro, su hoja de ruta ya está definida:

  • Realizar su recital de conclusión del Programa Preuniversitario durante el segundo semestre de 2026.
  • Ingresar en 2027 a la carrera de Música con énfasis en saxofón en la Universidad de Costa Rica.
  • Continuar su formación artística a nivel internacional.
  • Desarrollar una carrera que combine la interpretación musical con la enseñanza.

Una Historia Que Apenas Comienza

Cuando se le pregunta qué le gustaría que contara su saxofón si pudiera hablar, su respuesta resume perfectamente quién es.

«Narraría la historia de una niña que siguió su corazón y dejó que la música llenara su vida. No sería una historia donde todo salió perfecto, sino una donde el amor por la música hizo que todo aquello que no era perfecto sonara como si lo fuera.«

Quizá ahí reside la esencia de su historia. No en la cantidad de escenarios recorridos ni en los reconocimientos obtenidos, sino en la capacidad de seguir creyendo cuando aparecen las dudas, de trabajar con disciplina cuando los resultados aún no llegan y de mantener intacta la ilusión con la que todo comenzó.

Porque, como ella misma espera demostrar a las nuevas generaciones, los sueños sí se cumplen, siempre que exista la valentía de perseguirlos. Y en un mundo donde el arte muchas veces debe abrirse paso contra la incertidumbre, su reflexión adquiere un valor especial:

«El mundo necesita artistas. Habrá muchas personas que no crean que el arte vale la pena; lo importante es en lo que creemos nosotros.»

La frase con la que cierra esta etapa de su camino resume también la filosofía que la acompaña desde aquellos primeros días frente al saxofón:

«Yo le llamo arte a todo aquello que, de alguna manera, nos devuelve la vida.»Elena Poe.

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Un sueño de tocar lira terminó convirtiéndose en una historia de amor con el saxofón. Así comenzó el camino de Estefanía Prado, una joven que transformó un instante inesperado en el proyecto de toda su vida.

 

La pandemia detuvo los ensayos, pero nunca apagó su ilusión. Sus primeras clases fueron virtuales y su primer recital llegó por YouTube. Con disciplina y perseverancia, convirtió los obstáculos en el impulso para seguir creciendo.

 

Del SINEM a la Universidad de Costa Rica, pasando por escenarios como el Teatro Melico Salazar y competencias internacionales, Estefanía demuestra que los grandes sueños se construyen ensayo tras ensayo.

 

Representar a Costa Rica en Panamá, formar parte de Sonoria, llegar a la final del Concurso de Solistas Preuniversitarios y enseñar a nuevos músicos son solo algunos capítulos de una carrera que apenas comienza.

 

«Los sueños sí se cumplen». Esa es la convicción que guía a Estefanía Prado, una saxofonista que inspira con su talento, su humildad y una historia que recuerda por qué el arte siempre vale la pena.