Rocket: El Arte De Acompañar Con Canciones Que Nacen Del Alma
Rocket sigue trabajando en nuevos lanzamientos que prometen continuar esta línea de conexión emocional y verdad artística.
Un Artista Que Conecta Más Allá De La Música
En una era donde las plataformas digitales saturan de canciones la vida diaria, encontrar un artista que busque algo más que ser escuchado es un soplo de aire fresco. Rocket, desde su primer lanzamiento en 2019, entendió que su verdadero objetivo no era solamente reproducirse en playlists, sino lograr que, en cada acorde, alguien se sintiera menos solo. «Si alguien me dice: ‘me dolió porque me acordé de tal cosa y me sentí comprendido’, para mí ya está logrado», confiesa Rocket en una entrevista que revela tanto su talento como su esencia humana.
El Origen De Una Voz Que Carga Historias
Detrás de Rocket está Mateo, un joven artista y productor musical egresado, que construyó su universo sonoro sobre las bases de un amor profundo por la escritura. Criado entre estanterías repletas de libros gracias a su abuelo —profesor de letras—, Rocket encontró en la literatura su primer lenguaje artístico. «Cada frase ‘más poética’ que sale en mis canciones es una forma de recordarlo», relata.
Esa conexión íntima se materializa en canciones como “La Niña De Papi”, homenaje a “Travesuras de la niña mala” de Vargas Llosa, o en «Crónica De Una Muerte Anunciada», inspirada en García Márquez. La literatura y la música se abrazan en su obra como dos viejos amigos que se entienden sin necesidad de palabras.
Un Reto De 366 Canciones: Disciplina, Alma Y Sudor
En 2025, Rocket decidió llevar su pasión al límite: componer y subir una canción diaria durante un año entero. Un desafío titánico que, más allá de la destreza creativa, puso a prueba su disciplina forjada desde la infancia.
«Nunca había puesto tan a prueba mi constancia como en el reto de las 366 canciones. Había días en los que regresaba de clases a las 11 de la noche solo para componer, editar y grabar», revela.
El proyecto no estuvo exento de momentos de crisis. La canción número 40, por ejemplo, fue un desafío emocional, ya que abordaba la compleja relación con quien considera su padre. «No fue fácil, al principio no apoyaba mi decisión de estudiar música. Pero el tiempo acomoda todo, y hoy está todo bien», comparte Rocket, mostrando que su arte es también un ejercicio de sanación personal.
Canciones Que Nacen Desde La Herida Y El Amor
En el océano de temas compuestos durante ese año, algunas canciones se destacaron por su carga emocional intensa. “Esquina” —nacida de un adiós imposible al gran amor de su vida— y “Cara Bonita” —una carta de amor y perdón a su madre— son testimonio de un artista que no teme explorar sus heridas más profundas.
«Cara Bonita es como hablarle a mi mamá desde mis 10 años. Fue muy difícil, pero necesario», cuenta con una sinceridad que conmueve.
Rocket entiende que no todas las canciones se escriben, algunas lo eligen a él. En ese fluir natural radica la magia de su arte: canciones vivas, que respiran emociones genuinas.
Caminar Para No Perderse: El Ritual De Acompañarse A Sí Mismo
La sensibilidad de Rocket no solo se encuentra en sus canciones. En su vida diaria, caminar durante horas se ha convertido en un ritual para «ser yo conmigo».
«No puedo meditar porque me distraigo, pero caminando encuentro mi refugio interno. Me resongo, me consuelo. Es mi forma de acompañarme», explica.
Esa búsqueda de compañía interna resuena en cada verso que escribe. Porque si bien Rocket busca acompañar a otros, primero ha aprendido a acompañarse a sí mismo.
De Rocket A Mateo: Una Máscara Que Se Volvió Piel
Rocket no siempre fue una extensión directa de Mateo. Durante mucho tiempo, fue una especie de alter ego necesario para sobrevivir en la escena musical. «Rocket era todo lo que yo quería ser: conversador, ágil, seguro. Mateo, en cambio, era más introvertido», recuerda.
Hoy, ambos se han fundido en una misma identidad artística, en una madurez creativa que se nota en cada lanzamiento y en cada interacción con su público.
«Rocket nació del deseo de ser feliz. Ahora Rocket y Mateo son uno mismo, y disfruto cada momento de este camino».
La Humanidad Que Trasciende La Entrevista
Cuando le preguntamos qué pregunta le gustaría recibir en una entrevista, Rocket no dudó: «¿Cómo estás?».
En un mundo obsesionado con la imagen pública, Rocket apuesta a mostrar que detrás de cada éxito, cada canción, cada show, hay una persona real. Una que también se cuestiona, que también celebra, que también a veces necesita parar, caminar y reencontrarse.
«La procesión siempre va por dentro», afirma. Y esa honestidad brutal es, quizá, la razón por la cual sus canciones no solo se escuchan: se sienten.


