Diegucci: Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras

Desde Tlaxcala, Diegucci construye un proyecto entre ritmos latinos, electrónica y odontología. Su historia reúne apoyo familiar, aprendizaje en cabina y la ambición de llegar a escenarios más grandes.

Foto de Diegucci: Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras

Una Controladora Y La Primera Oportunidad De Creer

Antes de presentarse como Diegucci, Diego Sarmiento encontró en los instrumentos una primera forma de acercarse a la música. Tenía alrededor de 15 o 16 años cuando comenzó a tomar clases, principalmente de batería y teclado; con la guitarra, reconoce, nunca terminó de entenderse. Después llegaron algunos cursos de producción musical y DJ, en una etapa en la que el EDM ocupaba un lugar importante en sus escuchas. La curiosidad estaba instalada, pero todavía cursaba la preparatoria y comprar equipo propio quedaba fuera de sus posibilidades. Aproximadamente dos años y medio después, su mamá le regaló una Pioneer DDJ-400. Aquella primera controladora convirtió el entusiasmo en una práctica concreta: horas de mezclas dentro de su habitación, con sus propias paredes como audiencia. “Para mí fue un sueño hecho realidad”, recuerda sobre un regalo que conserva un lugar central en el origen de su proyecto.

El siguiente cambio no llegó con un escenario multitudinario, sino con una conversación en casa: la primera vez que pudo contarle a su mamá que tenía un evento y que le habían pagado por tocar.

“Ahí entendí que aquello podía convertirse en algo más que un pasatiempo”.

En ese reconocimiento inicial encontró una razón para seguir, incluso entre los nervios y errores propios del comienzo. Hoy, después de cerca de cinco años en la música, Diego conserva esa experiencia como una referencia para entender su recorrido. El nombre artístico también viene de su entorno familiar: desde pequeño lo llamaban “Diego Gucci” o “Dieguchi”, un apodo cariñoso al que más adelante dio una forma comercial, inspirado en la sonoridad de una marca reconocida. Sin embargo, detrás del nombre no plantea una ruptura con su vida cotidiana. “Diego y Diegucci no son dos personas diferentes”, explica. Aunque puede ser reservado al conocer gente, en cabina encuentra espacio para mostrarse energético, observador y extrovertido, con un perfeccionismo que aprende a conciliar con la posibilidad de equivocarse.

Tlaxcala

Construir su proyecto desde Tlaxcala ha significado aprender dentro de una escena donde muchas personas se conocen y las relaciones pueden facilitar un primer acercamiento, aunque las oportunidades exigen iniciativa. Diegucci destaca el talento de los DJs de su estado y valora haber convivido y trabajado con artistas de mayor experiencia, algunos vinculados con clubes reconocidos del circuito local. Sus consejos y críticas constructivas le han permitido identificar aspectos que necesita fortalecer. Desde su propia experiencia, también percibe un cambio entre los asistentes: donde antes encontraba un predominio casi absoluto del reguetón, ahora observa mayor apertura hacia la electrónica y otras propuestas. Esa lectura alimenta su interés por explorar diferentes sonidos sin perder de vista a quienes tiene enfrente. “Representar a Tlaxcala es un orgullo”, afirma. Llevar el nombre de su estado a otros escenarios y, eventualmente, representar a México son aspiraciones que conectan su crecimiento personal con el lugar del que viene: quiere que nuevas audiencias conozcan lo que pueden aportar los artistas de su comunidad.

Ritmos Latinos

La propuesta musical de Diegucci ha cambiado a medida que experimenta y descubre qué sonidos le permiten expresarse mejor. Actualmente encuentra especial afinidad con el afro house, el Latin House y el reguetón, tanto en su vertiente comercial como underground. Le interesa la convivencia de los ritmos latinos con la electrónica y la posibilidad de que una noche de fiesta también sea una oportunidad para descubrir canciones. Pero ¿cómo reconocer que un set consiguió conectar? Para él, la respuesta aparece muchas veces al terminar, cuando alguien se acerca para contarle que disfrutó la selección o que la pasó bien. “Para mí, ser un buen DJ no depende de cuántos seguidores tengas ni de qué tan conocido seas”, sostiene. Su criterio está en la lectura de pista y en encontrar la canción adecuada para cada momento. Las fiestas sociales le han enseñado especialmente esa flexibilidad: una reunión familiar requiere decisiones distintas a las de un club. Observa al público en conjunto, prueba una dirección y modifica el recorrido cuando la respuesta lo pide. “Para mí, leer la pista es justamente eso: probar, observar y volver a probar”. El reguetón sigue teniendo un peso importante en esas experiencias, mientras él busca momentos para introducir otros sonidos.

El Aprendizaje De Pasar Del Público A La Cabina

Entre sus presentaciones en clubes locales y Ciudad de México, Diegucci evita elegir una sola noche como explicación de su crecimiento. Algunas experiencias le enseñaron a conectar correctamente un equipo; otras, a utilizar dispositivos nuevos o interpretar mejor las reacciones de la gente. Su participación en la convocatoria de Sodoma P, en el club 512 de la Roma, ocupa un lugar particular porque significó trabajar con equipo profesional en un espacio al que antes había asistido como público. El cambio de posición también le permitió reconocer la distancia entre su preparación de entonces y el nivel al que quería llegar. Identificó tareas concretas: mejorar la selección musical, la calidad de sus mezclas, la interacción con los asistentes y la difusión del proyecto. 

“En lugar de verlo como una razón para detenerme, lo tomé como una señal de que necesitaba seguir trabajando”, explica.

Esa evaluación sigue presente en su manera de avanzar. Agradece a quienes le han abierto sus espacios, pero entiende que aprovechar una oportunidad requiere preparación propia. Además, reconoce la necesidad de construir una estructura de trabajo y contar con personas que lo ayuden a atender aspectos organizativos mientras él se concentra en la música. Su objetivo abarca crecer como DJ, como marca y como profesional.

Foto de Diegucci: Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras

Prepararse Para Lo Que No Sale Según El Plan

La cabina también le ha enseñado que una buena preparación debe incluir la capacidad de reaccionar. Un equipo desconocido puede generar dudas sobre cuestiones tan concretas como la respuesta de un botón o el tiempo que tarda una función en ejecutarse. Una mezcla ensayada puede escucharse diferente frente al público y obligarlo a corregir el rumbo sin interrumpir la continuidad de la sesión. Diegucci admite que antes sus expresiones delataban con mayor facilidad los errores; ahora procura mantener la calma y resolver. “A veces el público ni siquiera nota lo que sucedió, y otras veces sí, pero tu reacción también influye en cómo se percibe el momento”. El ensayo constante y el conocimiento de la música son sus principales herramientas para ganar seguridad, aunque también reserva espacio para innovar. Esa preparación comienza antes de llegar al lugar: asegura que cuida la puntualidad, la comunicación con el organizador y la revisión del repertorio, el equipo, los audífonos, las baterías y las cámaras que pueda necesitar. “Creo que un DJ es como el guía de una fiesta”, señala. Desde esa perspectiva, cada contratación exige entender el evento, aclarar expectativas y ofrecer una experiencia que motive una nueva invitación. La reputación que busca construir depende tanto de lo que ocurre durante el set como de la manera en que asume el trabajo.

Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras De Diegucci

Sus sets en YouTube y su presencia en redes sociales forman parte de una búsqueda por dar a conocer la amplitud de su propuesta. Quiere construir un catálogo en el que puedan escucharse sus diferentes facetas sin que el proyecto quede limitado a un solo género. Para conseguirlo, prefiere que cada grabación tenga una identidad definida: cuando prepara electrónica, desarrolla la sesión alrededor de ese sonido; cuando elige reguetón, concentra allí la selección. Considera las tonalidades, incorpora canciones nuevas y suele ensayar durante los días previos, dejando margen para improvisar, probar efectos o sumar alguna técnica distinta. La producción visual cambia según las posibilidades: en ocasiones graba con el teléfono y en otras utiliza cámaras o programas para presentar el material de otra manera. Busca ofrecer sesiones que acompañen al oyente durante unos minutos o varias horas, con energía, continuidad y descansos que tengan sentido dentro del recorrido. Para un artista que trabaja desde Tlaxcala, entiende la difusión digital como una vía para llegar más lejos de lo que permite el boca a boca. Sin embargo, mantiene una exigencia sobre esa exposición: “La promoción debe ir acompañada de trabajo y calidad: lo que haces tiene que respaldar lo que muestras”.

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La Odontología, Su Madre Y Las Decisiones Que Marcaron El Camino

En la vida de Diego, la odontología y la música están unidas por una presencia fundamental: su mamá. Además de regalarle la primera controladora, ella es odontóloga y fue la referencia cercana que lo llevó a elegir esa carrera. Compartir la profesión y poder trabajar juntos tiene para él un significado familiar que excede lo laboral.

“Para mí representa a mi familia, mis raíces y la persona de la que vengo”, expresa.

Durante la universidad, sostener ambos caminos implicó renuncias concretas: recibía invitaciones para tocar entre semana y muchas veces debía rechazarlas para cumplir con sus estudios. Con el tiempo, algunas personas dejaron de considerarlo para ciertos eventos debido a esa disponibilidad limitada. Diego asumió ese costo porque terminar su formación era una prioridad. Ahora que concluyó la carrera, tiene mayores posibilidades de organizar sus horarios entre el trabajo y las presentaciones. Reconoce en la odontología aprendizajes de disciplina, puntualidad, organización y responsabilidad; en la música, una forma de comunicarse y relacionarse con personas distintas. “No quiero abandonar ninguna de las dos”, afirma. Su intención es desarrollarse en ambas, aceptando que cada etapa puede exigir un reparto diferente del tiempo y del esfuerzo.

Escenarios Más Grandes

Cuando imagina el próximo año, Diegucci apunta a escenarios más grandes, clubes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, y futuras presentaciones internacionales. Entre sus referencias menciona escenarios de Coca-Cola y festivales de la magnitud de EDC, como metas que le gustaría alcanzar. Al mismo tiempo, reconoce que todavía necesita desarrollar áreas como la producción musical. En ese proceso, también encuentra valor en la labor del DJ que descubre, selecciona y comparte el trabajo de otros: quiere dar espacio en sus sesiones a canciones, IDs y producciones de artistas que aún no tienen gran alcance.

“Creo que también se puede aportar mucho a la escena ayudando a que la música de otros llegue más lejos”, reflexiona.

Su ambición incluye ampliar la audiencia, fortalecer su marca y lograr que las redes reflejen el trabajo que sostiene el proyecto. Las sesiones que comparte bajo el nombre Diegucci y su perfil @dieguccioff permiten acercarse a esa propuesta mientras continúa buscando nuevas oportunidades.

La idea de éxito que describe también tiene una dimensión personal. Si llega a contar con mayores recursos, le gustaría ayudar a quienes lo necesiten, una intención que vincula con su interés por la caridad. Quiere seguir aprendiendo, reconocer sus limitaciones y conservar una relación clara con sus orígenes. “Me gustaría que la gente recordara a Diegucci como un DJ talentoso, pero también como un hombre de bien”, dice. En esa aspiración conviven el joven que comenzó mezclando en su habitación, el profesional que terminó una carrera y el artista que busca más espacios para tocar. Por ahora, cada sesión, cada ensayo y cada evento forman parte de una trayectoria que él mismo considera todavía en construcción. Su deseo final tiene un lugar de partida preciso: “Me encantaría que, algún día, cuando la gente escuche el nombre Diegucci, reconozca a uno de esos DJs que nacieron en Tlaxcala y consiguieron llevar su música al mundo”.

Foto de Diegucci: Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras

Tocar en un club al que antes asistía como público le mostró cuánto le faltaba por aprender. Su experiencia en el 512 de la Roma lo impulsó a trabajar sus mezclas, su selección musical y su conexión con la gente.

Durante la universidad tuvo que rechazar eventos para priorizar sus estudios. Hoy, con la carrera de odontología concluida, Diegucci busca crecer en dos mundos unidos por la disciplina y su historia familiar.

Afro house, Latin House y reguetón forman parte del universo de Diegucci. Su objetivo es leer la pista, compartir nuevos sonidos y lograr que alguien que llegó sin conocerlo termine conectado con su música.

De mezclar para las paredes de su habitación a cobrar por su primer evento: Diegucci encontró en una controladora regalada por su mamá el impulso para comenzar a construir su camino como DJ desde Tlaxcala.

Diegucci sueña con llegar a grandes festivales y llevar el nombre de Tlaxcala a otros países. También quiere dar espacio a artistas con menor alcance y que su crecimiento le permita ayudar a otras personas.

Foto de Diegucci: Sesiones Que Muestran Las Distintas Caras