BEING ME: “No hago Tech House de manual. Hago techno su…»

En menos de dos años, BEING ME pasó de debutar por una invitación inesperada a consolidar una identidad propia dentro del underground de Hidalgo. Sold outs, residencias y un sonido que busca sentirse más que escucharse.

Foto de BEING ME: “No hago Tech House de manual. Hago techno su…»

“Me di cuenta de que BEING ME ya no era solo un proyecto cuando..."

Hay artistas que pasan años buscando una identidad. Otros simplemente la encuentran en el momento exacto en el que dejan de interpretar un personaje y empiezan a mostrarse tal como son. En el caso de BEING ME, el punto de quiebre llegó mucho antes de lo esperado. Apenas con 1 año y 9 meses en escena, el DJ y productor ya construyó una propuesta sólida dentro del circuito underground de Hidalgo, impulsada por una mezcla de House, Tech House, Indie Dance y Percussive House que prioriza el groove antes que el impacto fácil.

Me di cuenta de que BEING ME ya no era solo un proyecto cuando dejé de ser el tipo que aburría a la gente y me convertí en el que hace que todos se paren de sus asientos a bailar”, cuenta. La frase no suena ensayada ni calculada. Suena vivida. Porque detrás del concepto hay una idea clara: convertir la cabina en una extensión emocional de sí mismo.

Desde su residencia en Altos Ángeles, hasta sus apariciones en venues clave como Lucca Roof 303, Teo Stage, Black Empire, La Belga Bar, Xolot, Bunker, Izar o La Cigarra Studio, el proyecto comenzó a expandirse rápidamente gracias a una característica que hoy pocos artistas logran mantener: una identidad reconocible.

¿Qué diferencia realmente a BEING ME dentro de una escena saturada de drops explosivos y fórmulas repetidas?

La respuesta aparece constantemente en su discurso: la atmósfera. Su propuesta no busca bombardear al público. Busca sostenerlo.

Inspirado en la energía orgánica de Tulum y en los sets frente al mar, el artista construye sesiones que pueden ir desde una hora hasta ocho, siempre bajo una misma lógica narrativa: hacer bailar sin romper el viaje emocional. Por eso habla de “drops medidos”, un concepto que define gran parte de su identidad sonora.

Aprendí que la gente no siempre quiere que le grites al oído. A veces solo quieren bailar sin que el drop les reinicie el cerebro cada 32 beats”, explica entre risas. La observación, aunque parece simple, refleja una lectura profunda de pista. En una era donde muchos DJs compiten por quién genera el momento más viral, BEING ME apuesta por algo menos inmediato pero mucho más difícil: construir permanencia.

La gente no recuerda el drop más brutal… recuerda la noche completa en la que no paró de bailar”, asegura.

Y quizá ahí está una de las claves de su crecimiento. Sus sets no buscan impresionar durante quince segundos para una historia de Instagram. Buscan dejar una sensación física que permanezca después de que termina la música.

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De Utopia Party A Los Sold Outs En Hidalgo

Toda historia tiene un primer momento decisivo. Para BEING ME, ese instante ocurrió en Utopia Party, el evento donde debutó gracias a una invitación inesperada. Lo recuerda como una experiencia casi surrealista.

Subí a cabina con más nervios que ego”, admite. Pero hubo un instante específico que cambió todo: ver a las primeras personas levantarse a bailar sin que nadie las obligara. “Ahí entendí que ya no era yo tocando para mí… era BEING ME conectando de verdad”.

Desde entonces, el crecimiento fue constante. Sus presentaciones comenzaron a registrar sold out y el proyecto empezó a ganar fuerza dentro de la escena local. Sin embargo, más allá de las cifras, hubo una noche que terminó confirmándole que el fenómeno ya era real.

Venía de cuatro fechas en un fin de semana y un domingo miré a la pista. Nadie quería irse. Ahí entendí que esto ya no era suerte”.

El impacto también se reflejó en los espacios que comenzó a recorrer. Entre los más importantes aparecen:

  • Lucca Roof 303 en Tula
  • Teo Stage, Hot Wings Bar, Black Empire, La Belga Bar y Xolot en Tlahuelilpan
  • Los Maderos Grill, Izar y Bunker en Mixquiahuala
  • Plan Madero en Tepatepec
  • La Cigarra Studio en Pachuca
  • Altos Ángeles en Progreso

Además, formó parte de colectivos y eventos como Mad Music MX, LVTT, Ñätho Collective, Fenix Music Session, Asimetría, Blu Rooftop y Xtay.

La Importancia De Leer La Pista

Muchos DJs hablan de “leer al público”, pero pocos logran explicar realmente qué significa. Para BEING ME, esa lectura ocurre casi de manera intuitiva.

Yo veo tres cosas: los ojos, los pies y las caras cuando cae un break”, explica. Los ojos indican expectativa. Los pies revelan si el cuerpo sigue conectado con el beat. Y las expresiones durante los silencios funcionan como termómetro emocional.

La descripción tiene lógica cuando se entiende que sus sesiones funcionan más como conversaciones que como exhibiciones técnicas. No intenta imponer energía: intenta dirigirla.

Es como hablar con alguien. No gritas de la nada, vas subiendo el tono”.

Por eso también evita caer completamente en lo comercial, aunque sabe utilizarlo cuando la pista lo necesita. Su fórmula consiste en insertar pequeñas referencias de reggaetón, trap o dembow dentro de estructuras más profundas de Tech House y Percussive House. Lo define como “guiños” dentro del viaje.

La gente no quiere que cambies de género. Quiere que la lleves a un lugar nuevo sin darse cuenta cómo llegó”.

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Los Artistas Que Construyeron Su Biblioteca Sonora

Hablar del sonido de BEING ME implica inevitablemente hablar de sus influencias. Entre ellas aparecen nombres fundamentales de la electrónica global como The Martinez Brothers, Solomun y Mochakk.

Sin embargo, lejos de copiar tendencias, el artista explica que estudia elementos muy específicos de cada uno. De Brunello toma la elegancia percusiva; de The Martinez Brothers, el equilibrio entre groove callejero y sofisticación; de Solomun, la paciencia narrativa; y de Mochakk, la capacidad de mezclar técnica con espontaneidad escénica.

Ellos son mi biblioteca, pero el libro lo escribo yo”, resume.

La frase cobra aún más fuerza cuando describe su sonido con una definición que parece manifiesto artístico:

“Mi sonido es Tech House vestido de atardecer. Percussive House con arquitectura. Tomo la percusión, la elevo y le dibujo texturas que esta ciudad no había escuchado.”

No es casualidad que constantemente hable de texturas, paisajes y sensaciones físicas. Su proyecto parece construido más desde la experiencia emocional que desde la obsesión técnica.

Ocho Horas Para Contar Una Historia

Aunque muchos DJs actuales trabajan formatos rápidos y altamente editados para redes sociales, BEING ME encuentra su verdadera esencia en los sets largos. Ahí es donde siente que puede desarrollar una narrativa completa.

Una hora es un shot de tequila. Ocho horas es toda la botella compartida con amigos”, dice.

La comparación resume perfectamente su filosofía. En sesiones extensas puede jugar con silencios, errores, pausas y reconstrucciones emocionales. Puede subir la intensidad lentamente y generar esa sensación de viaje continuo que tanto busca.

Quiero que cuando la gente abra los ojos, extrañe el lugar al que la llevé”.

Ese objetivo emocional también explica por qué sus referencias estéticas están tan ligadas al atardecer, al mar y a la sensación de comunidad. No busca únicamente hacer bailar. Busca construir recuerdos.

Foto de BEING ME: “No hago Tech House de manual. Hago techno su…»

El EP Que Busca Consolidar Su Identidad

Actualmente, BEING ME trabaja en un EP programado para finales de 2026, un lanzamiento que promete consolidar definitivamente su propuesta dentro del Tech House y el Percussive House.

El proyecto mostrará dos facetas que, según él, siempre estuvieron presentes pero nunca convivieron de manera tan evidente: su lado más fiestero y su lado más ligado a las raíces rítmicas con las que creció.

Yo crecí escuchando salsa, cumbia y tambores de barrio. En este EP meto esos códigos vestidos de Tech House”.

La idea no es convertir esos elementos en samples obvios ni en recursos folclóricos superficiales. Su intención parece más profunda: trasladar el ADN emocional de esos sonidos hacia un lenguaje contemporáneo de club.

Y aunque todavía quedan meses para escucharlo, el artista ya deja claro qué quiere provocar con ese material:

“No hago Tech House de manual. Hago techno sudado con intención. De ese que no se graba para la historia de 24 horas. Se graba en la piel.”

El Sacrificio Detrás Del Crecimiento

Detrás del crecimiento acelerado también hubo decisiones difíciles. La más importante fue abandonar la carrera universitaria para apostar completamente por el proyecto.

No fue berrinche de artista, fue cálculo”, aclara.

El conflicto no solo fue profesional, también emocional y familiar. Apostar todo a la música sin garantías implica cargar con dudas constantes, especialmente en escenas locales donde abrirse camino suele ser mucho más complejo.

No romantizo dejar los estudios. Romantizo ser honesto con lo que te quema por dentro”.

La frase resume quizá el corazón entero de BEING ME. Más allá de los sold outs, las residencias o los nombres compartidos en cartel, el proyecto parece construido desde una necesidad genuina de expresión.

Una necesidad que, según él mismo admite, todavía está apenas comenzando.

Cuando se le pregunta qué quiere que la gente sienta después de un set suyo, no habla de admiración ni de técnica. Habla de ausencia.

Quiero que me extrañen desde que termina la última rola”.

Tal vez ahí está el verdadero diferencial de BEING ME dentro de la nueva generación underground: entender que la música electrónica no siempre necesita ser más fuerte, más rápida o más extrema para dejar huella. A veces basta con construir el momento exacto donde todo parece estar bien.

En menos de dos años, el proyecto ya encontró algo que muchos artistas persiguen durante toda una carrera: una voz propia.

Y mientras el circuito underground de Hidalgo sigue creciendo, BEING ME parece decidido a dejar claro que lo suyo no es una moda pasajera ni una búsqueda desesperada de atención. Es una identidad. Una narrativa. Una forma de existir arriba de la cabina.

Porque algunas pistas se olvidan cuando terminan.
Pero otras —como él mismo dice— se quedan grabadas en la piel.

Foto de BEING ME: “No hago Tech House de manual. Hago techno su…»