Anton#what: De Toluca A The NAMM Show, La Historia De….
Con 23 años, música que ha llegado a más de 20 países y una trayectoria entre la producción y las cabinas, Anton#what construye su identidad sonora mientras cuestiona las reglas de la industria electrónica.
De Una Colección De Discos Al Sueño De Vivir De La Música
Antes de convertirse en Anton#what, Antonio Enguilo ya había desarrollado una relación con la música que iba mucho más allá de escuchar canciones. Originario de Toluca, México, creció rodeado de sonidos gracias, principalmente, a la influencia de su madre, cuya colección de discos compactos se convirtió en una fuente permanente de descubrimientos. Aquella libertad de elegir qué escuchar, explorar artistas desconocidos y prestar atención a los detalles de cada composición terminó despertando una curiosidad que marcaría su futuro. Sus primeros acercamientos estuvieron relacionados con los instrumentos y la producción, aunque reconoce que nunca consiguió dominar aquella guitarra eléctrica que tuvo durante su infancia. El cambio llegó entre 2013 y 2015, cuando la expansión internacional del EDM despertó en él el deseo de crear su propia música. En una época dominada por los grandes festivales y el crecimiento de figuras como Martin Garrix, comenzó a descubrir las posibilidades de la producción digital. Firmar con Spinnin’ Records o presentarse en Tomorrowland eran entonces aspiraciones que parecían lejanas, pero que terminaron orientando sus primeros pasos. Lo que comenzó como una inquietud adolescente se transformó progresivamente en una decisión profesional: estudiar Ingeniería en Audio y Producción Musical y comprender que detrás de cada espectáculo existe una industria formada por productores, técnicos, ingenieros y profesionales que rara vez aparecen frente al público.
Del Open Format A Una Nueva Identidad Entre Afro House Y Melodic Techno
Su trayectoria como DJ no comenzó directamente en los géneros que hoy forman parte de su identidad. Durante sus primeros años trabajó dentro del Open Format, desarrollándose en celebraciones familiares, bares, clubes y eventos sociales. Aquella experiencia le permitió conocer uno de los aspectos más exigentes de la profesión: la responsabilidad de mantener conectada a una audiencia durante toda una noche. Sin embargo, la reactivación de la vida nocturna en Toluca y Metepec durante 2021, después de las restricciones sanitarias, modificó su percepción del circuito local. Según recuerda, las condiciones laborales comenzaron a deteriorarse, los honorarios perdieron importancia y las oportunidades dejaron de ofrecerle las mismas perspectivas. Ese escenario lo llevó a cuestionar el rumbo de su carrera. ¿Era necesario abandonar una etapa para descubrir una identidad musical más auténtica? La respuesta comenzó a aparecer gracias a dos amigos, Cavez y Daniel Zetter, quienes lo acercaron al Afro House y al Melodic Techno. Curiosamente, aquellos sonidos no despertaron entusiasmo inmediato. Anton los consideraba repetitivos y demasiado parecidos entre sí. Pero la escucha constante cambió su percepción hasta convertir esos géneros en una nueva dirección artística.
El momento decisivo llegó en 2024, cuando Daniel Zetter organizó un evento en el que Anton tuvo la oportunidad de presentar un set que combinaba Melodic Techno, Latin House y Afro House. Aquella actuación representó algo más que una nueva selección musical: fue la posibilidad de trasladar sus intereses de producción a una experiencia frente al público. Desde entonces comenzó a distanciarse del circuito tradicional de Open Format para desarrollar una propuesta más vinculada con la electrónica contemporánea. Su presskit de 2026 recoge presentaciones en espacios y eventos como Marea Rooftop, GPi Social Club, Eternal en Ciudad de México, Disco Infierno y Ardiente Rooftop, además de otras participaciones en Toluca y Metepec. Su recorrido también incluye una actuación consignada en AMMA Club, Cancún, en 2019, reflejo de una actividad anterior a su actual orientación musical. Más que un cambio de géneros, esta evolución plantea una búsqueda de identidad: conservar la experiencia adquirida durante años frente a públicos diversos, pero aplicarla ahora a una selección con mayor intención narrativa, donde la construcción de atmósferas y la progresión emocional ocupan un lugar central.
El Productor Detrás Del DJ
Aunque el público pueda identificarlo principalmente con las cabinas, Anton asegura que su faceta más personal aparece cuando trabaja en el estudio.
“El Anton más auténtico aparece en el Anton productor”, afirma al explicar una relación creativa que no se limita a sus propios lanzamientos.
Disfruta de transformar las ideas de otros músicos en producciones concretas, aportar soluciones y experimentar con elementos que, en principio, pertenecen a universos musicales diferentes. Su experiencia incluye trabajos de Pop, Reggaetón, R&B, House, Techno, Regional Mexicano y Big Band Jazz, una diversidad que considera fundamental para mantener abierta su capacidad creativa. Esa libertad también aparece en la estructura de sus canciones: composiciones que compara con una montaña rusa, llenas de ascensos, descensos y pequeños detalles destinados a sorprender al oyente. El piano ocupa un lugar recurrente, acompañado por cuerdas discretas, sintetizadores atmosféricos, referencias a la electrónica de principios de la década de 2010 y tratamientos vocales que incluyen efectos, voces invertidas y capas adicionales. Las voces femeninas también forman parte habitual de sus producciones. “Nunca respeto reglas, más que la estructura”, explica sobre su manera de producir, convencido de que algunas de las ideas musicales más memorables surgen precisamente cuando alguien decide experimentar. Para Anton, encontrar un sonido propio no significa repetirse, sino conseguir que incluso los elementos más inesperados puedan convivir dentro de una misma composición.
La Pista De Baile Como Escuela: El Valor De Escuchar Al Público
Hay conocimientos que ningún estudio de grabación puede enseñar completamente, y Anton identifica uno de ellos en la psicología de la pista de baile. Su experiencia como DJ de Open Format le permitió comprender que una presentación no depende únicamente de seleccionar buenas canciones, sino de interpretar las reacciones de quienes están frente a la cabina. Saber cuándo modificar la energía, cambiar una dirección musical o abandonar una selección previamente preparada puede determinar el desarrollo de una noche. Por eso cuestiona a quienes repiten el mismo set durante meses sin introducir variaciones, especialmente cuando el público paga una entrada y espera una experiencia particular. Su posición no implica rechazar la preparación técnica, sino entender que la planificación debe convivir con cierta espontaneidad. Para él, tocar ante una persona o ante mil exige el mismo compromiso profesional. Esa filosofía también explica cómo aborda sus producciones: si una idea no funciona, prefiere dejarla descansar y comenzar de nuevo antes que forzar un resultado. Muchos de esos proyectos terminan archivados, aunque algunos pueden transformarse posteriormente en demos para otros artistas. El fracaso de una composición no siempre representa una pérdida; en ocasiones, simplemente indica que aquella idea necesita otro destino.
Endlessly Collective: El Proyecto Que Busca Llevar Un Pedazo De Ibiza A Toluca
La evolución de Anton también lo llevó a preguntarse qué podía aportar a la escena de su ciudad más allá de sus presentaciones individuales. En 2024, junto a otros tres amigos, fundó Endlessly Collective, una iniciativa concebida para organizar eventos de música electrónica, impulsar la curaduría musical y construir un vínculo más cercano entre artistas y asistentes. Su inspiración se encuentra, en parte, en la cultura de Ibiza, no solamente por sus sonidos, sino por la manera en que la música puede convertirse en una experiencia colectiva.
“Mi mente siempre piensa en brindar ese pedacito de Ibiza a Toluca”,
señala al describir una ambición que busca demostrar que la escena local también cuenta con artistas capaces de desarrollar propuestas interesantes dentro del Afro House y el Melodic Techno. El colectivo logró conectar con un público propio, aunque su continuidad ha enfrentado dificultades relacionadas con la competencia entre proyectos similares y las condiciones económicas del circuito. Para Anton, uno de los principales problemas es la expectativa de que numerosos DJs acepten actuaciones sin honorarios o participen en eventos únicamente mediante intercambios de favores. Su experiencia le ha permitido comprender que impulsar una comunidad también implica defender el valor del trabajo artístico. No basta con abrir espacios: es necesario construir condiciones que permitan mantenerlos.
The NAMM Show: La Invitación
Entre los episodios más significativos de su trayectoria aparece una historia que comenzó en abril de 2022, cuando Anton cursaba el cuarto semestre de su carrera universitaria. Conocía The NAMM Show, una de las convenciones internacionales más reconocidas de la industria de los instrumentos musicales y la tecnología de audio, pero asistir parecía un sueño reservado para un futuro lejano. Días antes había comentado con su madre que esperaba recibir una invitación dentro de diez años. Sin embargo, al revisar su correo electrónico encontró un mensaje que anunciaba su invitación a la edición presencial de 2022, celebrada del 3 al 5 de junio en Anaheim, California. Tenía apenas 19 años. La emoción pronto se encontró con un obstáculo: el encuentro coincidía con sus exámenes universitarios. Mientras algunas respuestas institucionales fueron poco alentadoras, su profesora Diana Urquiza comprendió la relevancia profesional de la oportunidad. “El examen no es tan importante como ir a NAMM”, recuerda que le dijo. Anton finalmente viajó solo a la convención, donde descubrió una dimensión de la industria que hasta entonces había conocido principalmente mediante videos, clases y referencias profesionales. Aquella experiencia quedó resumida en una reflexión que todavía conserva: “No sé… pero llegué… y no me pienso ir”.
La importancia del viaje no estuvo únicamente en ingresar a una convención internacional, sino en las conversaciones que consiguió establecer. Anton relata encuentros con profesionales de la ingeniería y la producción como Chris Lord-Alge, Jaycen Joshua, Dave Pensado y Josh Gudwin, además de productores y artistas que admiraba. Una de sus experiencias más personales ocurrió al conocer a Dave Pensado, a quien considera una referencia por su disposición a compartir conocimientos con nuevas generaciones. Durante ese encuentro recibió un certificado con una dedicatoria que todavía recuerda: “Anton, Keep At It, See You At The Top”. También conserva el recuerdo de su conversación con Jaycen Joshua, quien, según cuenta, se tomó el tiempo de escucharlo y ofrecerle consejos. Otra anécdota ocurrió al presentar a la cantante y productora Karra un demo que desarrollaba junto a CHRLOTTE. La artista se interesó por el sonido de la grabación y preguntó qué micrófono habían utilizado. La respuesta resultó inesperada: habían grabado con un teléfono. Estos episodios reforzaron su convicción de que la experiencia, la curiosidad y la disposición a aprender pueden ser tan importantes como los títulos académicos. Sus posteriores visitas a NAMM también le permitieron mantener relaciones profesionales, incluyendo un contacto con un representante de FL Studio con quien, según relata, continúa comunicándose.
La Industria De Los Seguidores: Cuando La Popularidad Pesa Más Que La Propuesta Artística
El artista mantiene una relación crítica con la exposición digital y con los criterios utilizados para medir el éxito. Considera que una parte de la industria ha desplazado la atención desde la calidad musical hacia las reproducciones, los seguidores y la capacidad de generar contenido viral. Su cuestionamiento alcanza especialmente a los promotores que, desde su perspectiva, priorizan las cifras de Instagram por encima de la conexión real que un DJ mantiene con su comunidad. ¿De qué sirve acumular miles de seguidores si esa popularidad no se traduce en una audiencia presente en los conciertos? Anton sostiene que existen artistas locales con comunidades pequeñas, pero comprometidas, que frecuentemente son ignorados frente a proyectos con mayor exposición digital. También advierte sobre la necesidad de comprobar la información incluida en los presskits y escuchar grabaciones reales antes de contratar una presentación. Entre los cambios que propone aparecen una mayor transparencia en los bookings, la verificación de métricas, oportunidades para talentos emergentes y acuerdos económicos más claros. Su crítica no implica negar la utilidad de las redes sociales, sino cuestionar que se hayan convertido en un indicador casi absoluto del valor profesional. La música, insiste, no debería quedar subordinada a la necesidad de llamar la atención en internet.
El Trabajo Invisible, Los Sacrificios Y Una Carrera Que Todavía Se Está Escribiendo
Detrás de esta mirada crítica existe una experiencia personal atravesada por decisiones difíciles, expectativas familiares, sacrificios económicos y momentos de incertidumbre. Anton reconoce que perseguir una carrera musical exige mucho más que talento: requiere invertir en equipo, licencias, software, formación y relaciones profesionales que no siempre ofrecen resultados inmediatos. Por eso recomienda a quienes comienzan preparar un media kit completo, con una biografía concisa, fotografías de calidad, videos y, especialmente, un demo que permita escuchar su trabajo. También aconseja visitar los espacios donde desean presentarse, conocer a sus responsables y construir vínculos genuinos antes de solicitar una fecha. Una recomendación atraviesa todo su discurso: no confundir la búsqueda de oportunidades con la obligación de trabajar gratuitamente. Actualmente atraviesa una pausa en su actividad como DJ, un período que ha aprovechado para dedicar mayor tiempo al estudio y desarrollar nuevo material, sin anunciar todavía fechas concretas de lanzamiento. Esa etapa también le permite reflexionar sobre los aspectos de la profesión que no suelen aparecer en las publicaciones de los artistas.
“Detrás de esa imagen de artista hay una persona real”, recuerda
consciente de que las fotografías de una cabina iluminada apenas muestran una parte de la historia. Si pudiera conversar con el adolescente que comenzó a producir inspirado por los grandes escenarios, le aconsejaría tener paciencia, cuidar de sí mismo y no permitir que las críticas ajenas determinaran su camino. Entre la ingeniería de audio, las producciones inéditas y el desarrollo de una comunidad electrónica en Toluca, Anton#what continúa construyendo una carrera que todavía no pretende dar por terminada. Su historia deja una pregunta que trasciende su propio recorrido: en una industria que parece exigir resultados inmediatos, ¿cuánto espacio queda para quienes prefieren construir algo duradero?
De Toluca a la escena internacional, Anton#what construye su camino como DJ, productor e ingeniero de mezcla. Con apenas 23 años, su música ha llegado a audiencias de más de 20 países.
Su historia dio un giro inesperado en 2022, cuando recibió una invitación para asistir a The NAMM Show en California. Allí conoció a referentes de la industria que transformarían su visión profesional.
Entre Afro House, Melodic Techno y EDM, Anton#what desarrolla una identidad sonora que desafía las fórmulas tradicionales. Su experiencia en el Open Format le enseñó que conectar con el público va más allá de mezclar canciones.
¿Importan más los seguidores que el talento? Anton#what cuestiona una industria donde las cifras digitales parecen pesar más que la música, mientras defiende mejores oportunidades y condiciones para los DJs emergentes.
Con Endlessly Collective, Anton#what busca llevar un pedazo de Ibiza a Toluca. Entre nuevos proyectos de estudio, desafíos personales y grandes aspiraciones, el productor continúa escribiendo su propia historia.



