Dedicarse A La Música En Guatemala: El Sueño Que Jhony M Logró Convertir En Realidad
Su historia es la prueba de que los sueños pueden sostenerse desde la convicción. “Muchos piensan que el éxito es tener hits o presentarse en festivales, pero para mí el verdadero logro fue poder dedicarme completamente a lo que amo”, afirma con serenidad.
Los Primeros Pasos De Un Sueño Inesperado
Jonathan Márquez, conocido artísticamente como Jhony M, nunca imaginó que aquel evento de música electrónica al que asistió en 2014, Neon Beat, sería el punto de partida de su historia. “Siempre fui una persona introvertida y casi no me gustaba salir, pero ese día sentí algo distinto. Me gustó todo lo que conllevaba ser DJ, lo que transmitía el artista en el escenario”, recuerda con una sonrisa.
Aquel impulso fue suficiente para marcar un antes y un después. Con el apoyo de su padre, quien le compró su primer controlador, comenzó a practicar en el comedor de su casa, tocando en cumpleaños o en los recreos del colegio. Su laptop, vieja y con la batería dañada, fue su primera herramienta de creación. “Tenía que mantenerla conectada siempre; además, el flex de la pantalla estaba roto. Pero con eso empecé a producir mis primeras canciones”, confiesa.
Su determinación lo llevó a estudiar la carrera de Licenciatura en Tecnología Acústica y Sonido Digital en la Universidad Galileo de Guatemala, donde descubrió que la pasión no basta: hay que comprender la música desde su raíz.
Aprender Para Enseñar: La Transformación Del Artista
Durante sus años universitarios, Jhony conoció a Ludwyn Díaz, profesor a quien le debe gran parte de su enfoque actual. “Él me hizo entender que si quería dedicarme a la música, debía saber lo que estaba haciendo o diciendo. Gracias a eso, hoy puedo enseñar con esa misma filosofía”, comenta.
Actualmente, Jhony M es profesor en BPM Academy, donde forma a las nuevas generaciones de DJs y productores. En sus clases, combina técnica, disciplina y emoción. “Trato de enseñarles que la música no solo se toca, se comprende. Que cada decisión sonora tiene un porqué”, explica.
Enseñar se ha convertido en su segunda pasión. “Mis estudiantes me recuerdan por qué amo lo que hago y me obligan a mantenerme actualizado”, confiesa. Para él, cada alumno es un espejo del joven soñador que fue alguna vez, buscando su lugar entre cables, controladores y sintetizadores.
El Premio Que Confirmó Un Camino
En 2018, el nombre de Jhony M resonó en la escena electrónica guatemalteca al ganar el Premio Estela en la categoría “Mejor Canción Electrónica” con su tema “Never Say Goodbye”. Aquella noche marcó un punto de inflexión. “Llegué sin expectativas. Estaba acostumbrado a no ganar, así que cuando anunciaron mi nombre no lo podía creer. No tenía discurso preparado, y eso hizo que mis palabras fueran las más sinceras”, recuerda.
El reconocimiento no solo validó su talento, sino su esfuerzo. “Ese día me demostré que no me había equivocado de carrera ni de sueño”, afirma. Desde entonces, su nombre ha seguido creciendo, sumando logros como ganador del concurso “Sample This” de Slate Digital y demostrador de Serato en IMSTA FESTA IF2022MEX.
Vivir De La Música En Guatemala: Un Acto De Fe
Dedicarse al arte en Guatemala no es tarea fácil. “Aquí es muy complicado vivir de la música al 100%. Lo logré cuando dejé de pelearme con la idea de hacerlo solo por ser famoso. Aprendí que si el reconocimiento no llega, igual puedes crear, enseñar y vivir de esto”, comparte Jhony con honestidad.
Su historia es la prueba de que los sueños pueden sostenerse desde la convicción. “Muchos piensan que el éxito es tener hits o presentarse en festivales, pero para mí el verdadero logro fue poder dedicarme completamente a lo que amo”, afirma con serenidad.
Los Sonidos De Guatemala En Su Música
La identidad guatemalteca también vibra en sus producciones. “Aquí el instrumento nacional es la marimba, y me gusta recrear escenarios sonoros que evoquen lugares como el lago de Atitlán o las ruinas de Tikal. A veces pienso en canciones que ‘se sientan azules’ o que suenen a historia”, explica con entusiasmo.
Su proceso creativo es tan visual como auditivo. “Puedo inspirarme en una imagen, un color o un recuerdo”, dice. Además, utiliza la iluminación para potenciar su estado creativo: luces naranjas o amarillas cuando busca calma, rojas para un sonido más agresivo, y azules cuando quiere transportar al oyente a una atmósfera fiestera o nostálgica.
El Maestro Detrás De Los Beats
Ser DJ, productor y profesor no es una triple carga para Jhony, sino un equilibrio perfecto. “La ventaja de dar clases en BPM es que escucho a mis alumnos producir géneros distintos cada día: house, reguetón, rap… Eso me mantiene despierto y creativo”, comenta.
Cuando le preguntamos qué intenta transmitir a sus estudiantes, no duda: “Que sí se puede vivir del arte, aunque parezca imposible. Hay que entender que la música no solo se trata de fama; también hay carreras detrás de bambalinas: técnicos, ingenieros, productores. La música tiene muchos caminos, y todos son válidos”.
Más Allá De Los Premios: La Evolución Interior
A pesar de los reconocimientos, Jhony asegura que su logro más grande ha sido personal. “La música me ayudó a vencer mi timidez y a confiar en mí mismo. Antes tenía miedo al qué dirán, hoy ya no. Me gusta quién soy gracias a la música”, confiesa.
Sobre los premios, reflexiona con madurez: “Al principio sirven para motivarte, pero con el tiempo te das cuenta de que el verdadero valor está en seguir creando. Los trofeos se quedan en la repisa; el aprendizaje sigue contigo”.
Una Escena Limitada, Pero Viva
La escena electrónica en Guatemala sigue latiendo, aunque enfrenta desafíos. “Hay talento, pero pocos espacios. Existen clubes, colectivos underground y movimientos como el Hard Dance, Bass Music y el EDM, que están haciendo mucho por mantener viva la cultura electrónica. Falta apoyo comercial, pero hay pasión y ganas. Con poco, seguimos vigentes”, afirma Jhony con convicción.
Su visión del futuro es clara: quiere seguir enseñando, formando artistas capaces de poner el nombre de Guatemala en el mapa mundial. “Me encantaría algún día dar clases en instalaciones más grandes, con mejor equipo, para que el talento guatemalteco tenga la oportunidad que merece”, sueña en voz alta.
Hoy, Jhony M combina la enseñanza con nuevos proyectos musicales. “Estoy explorando sonidos más complejos, con modulaciones y ambientes cinematográficos. Quiero que cada track cuente una historia, como si fuera una escena de película”, revela.
Su frase de vida, “viviendo entre beats y lecciones”, resume su presente. “Todos los días aprendo algo nuevo, en la música y en la vida. La música está en todo: en el tráfico, en las clases, en mis momentos de calma. Es mi manera de entender el mundo.”
Al final, su mensaje es claro y esperanzador: “Si no tienes miedo de empezar, el arte siempre encontrará la forma de sostenerte.”
Jhony M continúa marcando el ritmo de una generación que se atreve a soñar. Desde Guatemala para el mundo, su historia demuestra que el talento, cuando se cultiva con disciplina y pasión, no necesita herencia: solo fe, constancia y una gran cantidad de beats.





