Antonio Monterroso: El Arte De Ser Side-Man, La Vocación Silenciosa Del Guitarrista Que Sostiene A Otros

Tras años enfocado en la producción y la docencia, el guitarrista guatemalteco retoma los escenarios mientras consolida Aura Recordings, en una etapa de madurez artística marcada por introspección y oficio.

Foto de Antonio Monterroso: El Arte De Ser Side-Man, La Vocación Silenciosa Del Guitarrista Que Sostiene A Otros

Herencia Del Jazz Guatemalteco

Hablar de Antonio Monterroso (Guatemala, 1990) es recorrer una biografía atravesada por disciplina, migración y búsqueda interior. Comenzó a estudiar guitarra en 1999, cuando apenas tenía ocho o nueve años, bajo la guía del músico clásico William Orbaugh. “Mi cerebro y mis manos absorbieron casi sin esfuerzo una técnica rigurosa”, recuerda. Aquellos años de repertorio clásico construyeron una base mecánica sólida, aunque —admite— también estaban llenos de lagunas por explorar.

La adolescencia trajo la electricidad y, con ella, el encuentro con Germán Giordano, pionero del jazz en Guatemala. Giordano no solo le mostró el rol de la guitarra en la música contemporánea; le abrió una forma de pensar. “Nunca escondió nada. Compartía todo lo que sabía”, afirma Monterroso. Esa ética de transmisión marcaría más tarde su propia vocación docente. Aunque hoy reconoce que toca “muy diferente” a sus maestros, su formación está anclada en esa genealogía del jazz local que entiende el virtuosismo como servicio musical, no como exhibición.

Londres: Rigor, Escena Y Una Historia Surrealista

Tras la secundaria, Monterroso audicionó para Guitar-X en Londres —hoy BIMM Institute London— y fue aceptado. Allí estudió con músicos vinculados a figuras como Amy Winehouse y Jamiroquai. Más allá del aprendizaje técnico, absorbió algo más determinante: actitud, precisión y ética profesional. “Los ingleses no se andan con rodeos”, dice. “La seriedad con la que se preparan para un ensayo es admirable”.

En 2007, con 17 o 18 años y poco dinero en el bolsillo, tocaba en bares del Soho y en clubes exclusivos donde la opulencia contrastaba con su prudencia juvenil. Una noche, tras un set en un club de alto perfil, una joven elegante se acercó a conversar y lo invitó a quedarse a la fiesta. Monterroso decidió irse para no perder el bus nocturno hacia Chiswick, donde alquilaba una habitación. Al día siguiente descubrió que aquella mujer era una duquesa británica. La anécdota parece salida de una novela, pero revela algo más profundo: el músico siempre eligió el oficio antes que el brillo pasajero.

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Minnesota: Validación, Intensidad Y Sonido Propio

Una beca completa lo llevó al McNally Smith College of Music, en Estados Unidos. Allí estudió con Bobby Stanton y Dave Jensen —trompetista vinculado a Prince— y vivió uno de los momentos clave de su formación: el Outstanding Recognition en el Elmhurst College Jazz Festival (2011), en Chicago. “Fue una confirmación externa de que estábamos haciendo algo bien”, admite.

Pero la verdadera transformación ocurrió en 2012. Durante tres meses practicó entre seis y ocho horas diarias. “Sabía que probablemente nunca volvería a tener ese tiempo”. Al final de ese período sintió que manos, mente y corazón se sincronizaban sin fricción. La guitarra dejó de ser herramienta para convertirse en traductor interno. Esa experiencia consolidó su sonido y su criterio artístico.

Carretera, Ritmo Y Sensación Expansiva

Tras graduarse, se unió a New Sound Underground y recorrió el Medio Oeste estadounidense. Ensayos intensos, repertorios complejos, canciones de doce minutos con estructuras progresivas: la exigencia era total. “Cuando la música está memorizada, se convierte en un viaje”, explica.

De esa etapa conserva una idea que hoy guía tanto su producción como su ejecución en vivo: la sensación rítmica expansiva. No se trata solo de precisión, sino de energía colectiva. ¿Puede una banda sonar sólida sin perder libertad? Monterroso aprendió que sí, siempre que exista preparación rigurosa y escucha activa.

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Regreso A Guatemala Y Vocación Docente

En 2016 regresó a Guatemala. Impartió talleres en Fundadela, Musicartes y la Universidad del Valle de Guatemala, colaboró con Imox, Fabiola Rodas y Kathy Palma, y continuó su formación con Berklee College of Music (programa online), donde obtuvo la Cris Williamson Scholarship.

Desde 2010 ejerce la docencia. Es catedrático en la FAMUSAV y se integró a la Facultad de Música y Artes Visuales de la Universidad DaVinci de Guatemala. ¿Qué intenta transmitir primero a sus estudiantes? “Criterio y discreción artística”. Se define como un guitarrista que evita acrobacias innecesarias. Utiliza una metáfora automotriz: “Me gustan los músicos que se manejan como si condujeran un Porsche. No aceleran todo el tiempo, pero cuando la carretera lo permite, liberan la potencia con control”.

Aura Recordings: Construir Un Espacio Propio

En 2019 fundó Aura Recordings en Ciudad de Guatemala. La idea germinó tras visitar Toy Factory, el estudio de Phil Vinall en Ciudad de México. Comprendió que podía crear un espacio íntimo y cuidado, con piezas analógicas seleccionadas con precisión.

Le tomó siete años sentirse verdaderamente confiado en grabación, mezcla y masterización. Se define como un “productor facilitador”: su tarea es crear condiciones para que el artista brille. Sin embargo, reconoce que su experiencia como compositor y arreglista le permite intervenir cuando es necesario. Trabajos como el EP de su amigo Luis Pablo (de la banda Asimov) le cambiaron la forma de escuchar.

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Los Sencillos Íntimos Y El Algoritmo

El año pasado lanzó dos sencillos propios en Spotify: “Lobo” y “Espejo”. No tuvieron gran promoción. Tampoco la buscaban. Fueron creados como cierre de un ciclo personal tras la muerte de su madre. “Son páginas de un diario”, explica.

  • “Lobo” destaca por su puente instrumental, el fragmento donde siente que su sonido lo representa con mayor claridad.

  • “Espejo” posee una cualidad somnolienta, como un sueño del que cuesta despertar.

En tiempos dominados por métricas y visibilidad digital, Monterroso admite que las redes sociales no le resultan naturales. ¿Cómo competir con el algoritmo cuando la motivación es íntima? Para él, la respuesta no pasa por la competencia, sino por la honestidad.

El Regreso Al Escenario Y La Nueva Etapa

Aunque se había alejado de los escenarios para concentrarse en el estudio y la docencia, en el último año volvió a tocar en Nueva York con Casa de Kello y participó junto a Dina Ramírez y Kathy Palma en la apertura del IGA Jazz Festival. Ahora anuncia una decisión clara: dedicarse full a Aura Recordings y retomar la guitarra en vivo con mayor intensidad.

“Quiero producir canciones de las que realmente me sienta orgulloso, trabajando en equipo”, afirma. Y en cuanto a la guitarra, habla de práctica seria, de preparación mental y espiritual. “Hoy disfruto más cada vez que me encuentro en un escenario”.

Define su presente con una imagen potente: “Acabo de salir de mis cuarenta días en el desierto”.

Después del silencio, vuelve el sonido.

Y cuando alguien escuche su música dentro de diez años, espera una sola cosa: que despierte emoción y transporte a quien la oiga a un buen lugar. En un mundo saturado de estímulos, esa aspiración —sencilla y profunda— es quizás el gesto más radical.

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