El Próximo Nivel De Sergy: Desde Guatemala Hasta Nueva York
Desde Centroamérica hasta una de las escenas más exigentes del planeta, Sergy construye un lenguaje propio donde la técnica, la emoción y la identidad se funden en sets que priorizan la conexión humana por sobre cualquier fórmula.
Un Origen
Nacido en Guatemala y actualmente basado en Nueva York, Sergy no concibe la música como un simple ejercicio técnico ni como una herramienta de impacto inmediato. Su propuesta parte de un principio claro: no tocar para impresionar, sino para conectar. Esa filosofía atraviesa cada una de sus presentaciones desde que, en 2019, decidió instalarse en una de las ciudades más competitivas del circuito electrónico global.
“No siento que tenga que borrar mis raíces para encajar; al contrario, esas raíces son lo que le da carácter a mi sonido”, afirma. En sus sets todavía resuena el lugar de donde viene, la forma en que se formó y la necesidad de construir experiencias que apelan tanto al cuerpo como a lo emocional. Grooves cálidos, percusiones humanas y momentos de introspección conviven con pasajes de alta energía, generando un recorrido que se siente vivo y honesto.
Nueva York: La Ciudad Que No Regala Nada
Instalarse en Nueva York significó para Sergy enfrentarse a una escena donde nada se celebra demasiado y todo debe sostenerse en el tiempo. “Tocás en un buen lugar, abrís para alguien importante y al día siguiente volvés a ser uno más”, reflexiona. La dificultad no fue técnica, sino emocional: aprender a confiar en la intuición cuando la validación externa no llega de inmediato.
Sin embargo, fue esa misma exigencia la que confirmó que estaba en el lugar correcto. Una ciudad ya culturizada musicalmente, con una escena amplia, colectivos activos y oportunidades reales para quienes apuestan por la consistencia antes que la velocidad. Nueva York no te regala nada, pero cuando algo sucede, sabés que es real, resume.
Formación, Técnica Y Sensibilidad
Graduado en la Academy Record Studio de Nueva York, Sergy encontró algo más que herramientas técnicas. Allí incorporó valores fundamentales: el respeto por la industria, la seriedad profesional y la comprensión de que la música no es un juego improvisado, sino un oficio que se construye con disciplina.
En lo sonoro, entrenar el oído para percibir espacio, dinámica y textura redefinió su sensibilidad artística. “Un pequeño silencio o una variación mínima en el groove puede transformar una emoción”, explica. Esa mirada se trasladó directamente a la cabina: menos saturación, más aire entre los elementos y una narrativa que entiende la tensión y la espera como parte esencial del relato.
Un Lenguaje Que Cruza Géneros
Aunque su sonido dialoga con el Minimal Deep Tech, Tech House, Techno y House, Sergy evita pensar sus sets en términos de etiquetas. La decisión ocurre en tiempo real, leyendo el estado emocional de la pista: si la gente está curiosa, tensa, cómoda o dispersa.
“Lo que convierte un set en un viaje es que cada track responda al anterior, no a una idea previa”, sostiene. A veces, incluso, introduce momentos incómodos a propósito: un track más oscuro, más seco, menos obvio. Si la pista lo acepta, el viaje avanza; si no, vuelve, pero con información nueva. La historia siempre manda.
Escenarios, Públicos Y Lectura De Pista
Desde rooftops, clubes nocturnos, pool parties y barcos hasta bares y lounges, Sergy se ha presentado en espacios como ¡BOATNYC, Headliner, Lit 21, Destino Lounge and Bar, Sincerely Ophelia Bar, Barcode NJ, The Crown Hotel, Lounge Republic Latin Fusion y Vivo Lounge, entre otros, en Nueva York y New Jersey.
El público neoyorquino le enseñó que la energía no se impone: se negocia. “Acá la gente lo ha escuchado todo”, dice. Cada espacio tiene su propio pulso y exige presencia total. No basta con mezclar bien; hay que saber cuándo empujar, cuándo sostener y cuándo dejar respirar.
Centroamérica 2023: Volver Sin Retroceder
Uno de los momentos más simbólicos de su carrera llegó con su primera gira internacional por Centroamérica en 2023, con presentaciones en Guatemala y El Salvador, incluyendo escenarios como Memphis American Restaurant, Ibiza Discotec Sport Bar, Energy Radio Station y Beachlife SurfCity.
Lejos de sentirse como un regreso, fue una presentación definitiva: “esto es en lo que me convertí gracias a todo lo que viví”. La confirmación de que, aunque la técnica se pule afuera, la identidad se confirma en casa.
Una Noche Que Lo Cambió Todo
Entre tantos shows, hay uno que Sergy recuerda con especial claridad: noviembre de 2024, en Santa Catarina Mita, Jutiapa, el pueblo donde nació. Compartiendo cartel con familiares músicos, DJs, trompetistas y saxofonistas, sintió que el set dejó de ser suyo.
“El sonido ya no estaba en los parlantes, estaba atravesando a la gente”. Manos levantadas, ojos cerrados, cuerpos moviéndose en el mismo pulso. La conexión fue tan física como emocional. El set se convirtió en el de todos.
Compartir Cabina Y Aprender A Narrar
A lo largo de su recorrido, Sergy ha compartido cabina con artistas como Marcos Silva (Deep Root Record), Makarfin (Mimetio Music), Andrew Besada DJ (Massive Sounds), Jayess (Minimal Nest Records), Raf Cordero (La Onda Record) y Alberto Dimeo, entre otros.
Esa experiencia le dejó una diferencia clara: mezclar bien no es lo mismo que contar una historia. Mientras lo primero asegura transiciones limpias y groove estable, lo segundo implica sostener la tensión más allá de lo “seguro” y entender que un set no tiene que gustar todo el tiempo, sino marcar momentos.
Presente Y Proyección: El Próximo Nivel
Mirando hacia adelante, Sergy identifica tres ejes que lo desafían creativamente:
Producción propia, donde cada track sea reconocible por su esencia más allá del género.
Cruces culturales, integrando de forma sutil sus raíces centroamericanas en un lenguaje electrónico contemporáneo.
Sets menos previsibles, con storytelling, silencios y riesgo real en cabina.
No solo hacer bailar, sino hacer sentir. Ese es el norte.
Intención Antes Que Hype
Cuando un promotor escucha su nombre por primera vez, Sergy quiere que imagine una experiencia intensa y bien curada. No una sucesión de hits, sino un viaje con intención, profesionalismo y personalidad clara. Un artista con raíz latinoamericana, formación en una escena exigente y una manera propia de leer la pista.
En un contexto acelerado, lo que lo mantiene conectado es recordar por qué empezó: la música como refugio, como lenguaje y como puente humano. Venir de Guatemala y construir el proyecto lejos de casa no es casualidad; es privilegio y responsabilidad.
¿El resultado? Un DJ que no busca encajar, sino aportar. Y en una ciudad como Nueva York, eso ya dice mucho.





