MVVM: El Renacer Desde Las Cenizas Del Sonido
Tras una pausa marcada por la pérdida, el DJ y productor salvadoreño Harold Matheu revive el proyecto MVVM con una nueva fuerza creativa. Una historia de duelo, promesa y reconstrucción artística que redefine lo que significa volver.
Un Proyecto Nacido De La Hermandad Y La Ausencia: Del Cuarto A Los Escenarios Globales
En diciembre de 2014, MVVM nació como un dúo formado por Josh Madrid y Harold Matheu, dos jóvenes productores salvadoreños que compartían una misma pasión: construir universos sonoros desde su habitación. “Éramos orgullosamente bedroom producers”, recuerda Harold, con una sonrisa que mezcla nostalgia y gratitud.
Solo un año después, en 2015, el proyecto firmó su primer contrato discográfico, un logro que abrió puertas a escenarios que, hasta entonces, solo existían en la pantalla. Pronto, MVVM comenzó a actuar como opening act de nombres globales como Marshmello, Deorro, BassJackers, Sam Feldt y Thomas Jack, consolidándose como una de las propuestas electrónicas más prometedoras de El Salvador.
Pero el sueño tomó un giro inesperado. Pocos meses después del debut, Josh Madrid falleció tras una dura batalla contra el cáncer, dejando a Harold frente al abismo de una pérdida que trascendía lo artístico. “Lo poco que me quedó de su material lo he usado en alguna producción; siempre trato de mantener elementos que sé que a Josh le hubieran gustado”, confiesa.
MVVM se convirtió entonces en un compromiso emocional, una promesa cumplida desde la memoria. “De alguna manera, Josh siempre está presente en cada sesión. Incluso en el nombre: las dos V son A’s ocultas. Es como si nuestros apellidos, Madrid y Matheu, siguieran juntos.”
Esa conexión invisible define la identidad del proyecto. Lo que comenzó como una dupla musical se transformó en una alianza eterna, un diálogo entre el recuerdo y la creación.
Del Duelo Al Propósito
Tras el fallecimiento de Josh, Harold siguió adelante con MVVM, lanzando en 2017 su primer single, “Moonlight”, un tema compuesto y producido en una sola jornada, que capturaba una energía creativa cruda e instintiva. Sin embargo, la vida tenía más pruebas por delante. En 2018, su padre sufrió un paro cardiorrespiratorio que lo dejó en estado vegetativo hasta su fallecimiento en 2020.
“Mi padre fue quien más me apoyó para que fuera artista, y al perderlo sentí que ya no tenía sentido continuar”, cuenta. “No me di tiempo para sanar. Entré en depresión. ¿Cómo continúas cuando tu compañero de equipo y tu mayor apoyo ya no están?”
Durante ese periodo, MVVM quedó en silencio, pero no desapareció. “Llegó un punto en que entendí que era afortunado por haberlos tenido, aunque fuera por poco tiempo. Ahí decidí volver. Por mí, por lo que me hace feliz.”
El Regreso: Una Nueva Etapa, Una Nueva Intención
Hoy, MVVM renace con una claridad artística que va más allá del éxito comercial. “Solo quiero entregarle a la gente algo auténtico. Que mi música los haga sentir algo. Que sepan que del dolor puede salir arte.”
Su nueva etapa se construye sobre una premisa simple y poderosa: la honestidad emocional. Cada track busca transmitir esa mezcla de melancolía, resiliencia y fe que define su historia. “Ahora mi música va orientada a un viaje de autodescubrimiento; incluso las letras hablan de esa evolución personal.”
Uno de los hitos de este renacer es su colaboración con Cannibal Children, otro DJ y productor salvadoreño, con quien trabaja un nuevo tema. “Hacía muchos años no tenía un brote creativo así. Todo fluyó en una sola sesión, como si el universo me dijera que estaba listo para volver.”
Aprendizajes De Una Escena Que Se Construye
Hablar con Harold es entender la realidad de la industria musical salvadoreña desde adentro. No hay romanticismo, sino verdad. “En El Salvador, la mayoría de artistas viven del trabajo diario y hacen música en su tiempo libre. No es una queja, es el panorama real.”
Su consejo a las nuevas generaciones es claro:
Priorizar la calidad del material.
Cuidar el branding del proyecto.
Rodearse de personas correctas: promotores, patrocinadores, aliados.
Solo así, dice, se puede aspirar a un proyecto autosostenible. “Los artistas deben entender que su valor empieza por la música, no por los números.”
Reconstruir Desde Las Cenizas
Cuando se le pregunta qué representa esta nueva etapa, Harold no duda: “Es como reconstruir una casa que se quemó. Me siento como el ave fénix renaciendo de las cenizas.”
Después de años de silencio, MVVM emerge con una visión más introspectiva, con un sonido que refleja el viaje emocional de su creador. No busca ocupar un trono, sino volver a disfrutar el proceso. “Lo importante no es llegar, sino mantenerse. Y hoy vuelvo con la misma motivación y disciplina del inicio.”
El Futuro: Un Colectivo Y Una Comunidad
Entre sus nuevos proyectos destaca la creación de un colectivo de artistas emergentes enfocado en streamings de DJ sets y sesiones de producción musical. La idea, explica, es generar una comunidad que conecte con la audiencia desde la autenticidad, con potencial de llevar el concepto a eventos pop-up presenciales.
“Quiero que este regreso también sirva para construir algo más grande que MVVM, para abrir espacios a otros artistas que sueñan como nosotros soñábamos en 2014.”
Soñar De Nuevo, Sin Miedo
Cuando se le pregunta qué sueña hoy, Harold responde con calma: “Quiero tocar fuera de El Salvador. Empezar por Centroamérica, y luego llegar a Estados Unidos o Europa. Ya he viajado por trabajo, pero quiero viajar por mi música.”
Y si el MVVM del 2014 pudiera ver al Harold del 2025, probablemente le diría: “Disfruta el viaje, porque la vida se esfuma, las heridas sanan, y lo que queda es el aprendizaje.”
MVVM no es solo un nombre, ni un proyecto musical. Es la constancia de una promesa, la voz de dos almas unidas por el sonido y el reflejo de un artista que decidió volver a creer en sí mismo.
El renacer de Harold Matheu no busca aplausos, sino conexión. Y cuando su nueva música vea la luz, quizás, más de uno sienta lo mismo que él sintió al volver al estudio: que incluso en el silencio, el arte sigue respirando.





