WHTS: De Reggaetón A House —Open Format En Ecuador
De reggaetón a house y merengue, WHTS —Bryan Alexander Salvador Hinojosa— transformó la curiosidad de un adolescente con un controlador en una carrera de nueve años que domina desde clubes íntimos hasta shows masivos de más de 3.000 personas.
Trayectoria Y Origen
La historia de WHTS comienza con un gesto familiar: un controlador que su hermano mayor le regaló cuando tenía 18 años. Lo que arrancó como una curiosidad se volvió una práctica obsesiva y, con el tiempo, una forma de expresión. “Diría que todo inició como una curiosidad sobre qué se siente estar del otro lado de la fiesta… luego se fue volviendo una forma de expresión de mis sentimientos”, recuerda Bryan. Ese primer contacto con la cabina marcó el pulso de una carrera que, tras 9 años de evolución, lo posiciona hoy como referente del Open Format en Ecuador.
Identidad Musical
El sello de WHTS no es solo la mezcla de géneros —reggaetón, hip-hop, house, merengue— sino su capacidad de leer la pista. “Me gusta jugar con eso, retirar melodías y que entre otra melodía de una canción muy conocida y ver el hype de las personas en ese preciso instante”, explica. Esa lectura fina, aprendida de forma empírica observando a los referentes, es lo que lo diferencia: no se trata solo de tocar canciones, sino de instrumentar emociones colectivas.
Escenarios
La carrera de WHTS abarca desde eventos privados hasta presentaciones ante más de 3.000 personas. Ha hecho vibrar pistas emblemáticas en Quito como Katari (Plaza, Cumbayá y Quito), Sexy Fish, Zens, Shot Mey, Plaza Whymper y proyectos como Love Me (Quito y Manta). Además, la experiencia de compartir tarima con DJs y artistas extranjeros en espacios como Soundgarden lo obligó a elevar su nivel técnico y su presencia escénica. ¿Qué exige cada lugar? Para WHTS, cada venue es un ejercicio distinto: “En Katari… controlar varios tipos de públicos; en Love Me… ser el centro de atención y dar todo tu potencial”.
Metodología Y Profesionalismo
A diferencia de quienes buscan atajos, Bryan apostó a la constancia. Su formación fue práctica: horas de ensayo, observación de audiencias y una agenda de prueba y error. “Controlar el público, saber si lo estás haciendo bien o mal, y mantener la calma ante toda situación”, sintetiza sobre lo aprendido fuera de las escuelas. Esa disciplina se traduce en fiabilidad para marcas, clubs y promotores que lo convocan: confianza, responsabilidad y una experiencia consistente en cada noche.
Crisis, Resiliencia Y Crecimiento
No todo ha sido ascenso lineal. Hubo voces que dudaron de él en los inicios y una pausa global que sacudió a la industria: la pandemia. “A mis inicios hubieron personas que nunca vieron un potencial en mí… pero a pesar de todo seguí esforzándome”, cuenta. En tiempos de incertidumbre, WHTS buscó formas de mantener la práctica y la conexión con su público. Esa resiliencia confirmó una convicción: un resultado real se construye con trabajo y constancia.
La Experiencia Del Público
Para Bryan, el objetivo no es que el público recuerde cada canción sino la sensación vivida. “Los nombres de las canciones se olvidan y las listas de reproducción se pierden, pero la memoria del cuerpo no falla”, afirma. Esa filosofía explica por qué sus sets buscan sincronizar picos de energía y momentos de intimidad sonora: a fin de cuentas, su éxito se mide en la euforia colectiva, en las miradas y en los gritos que confirman una conexión genuina.
Logros Concretos
9 años de actividad profesional.
Presentaciones en venues clave de Quito y Manta: Katari, Love Me, Sexy Fish, Zens, Shot Me, Plaza Whymper.
Experiencia en eventos con asistencia superior a 3.000 personas.
Reconocimiento por marcas, clubes y promotores nacionales.
Estos hitos no aparecen como medallas vacías; son la prueba de una carrera construida sobre la adaptabilidad y la lectura instantánea de la pista.
Mirada Hacia Adelante
La ambición de WHTS va más allá de la cabina: este año busca consolidarse también como DJ-productor y estrenarse con producciones propias. “Algo que me desafía mucho y espero empezar este año es volverme DJ productor, producir mi propia música, crear algo nuevo”, cuenta con la claridad de quien ya domina el oficio técnico y ahora quiere llevar su identidad sonora al terreno de la composición. Además, aspira a compartir tarimas con DJs de mayor peso y tocar frente a públicos más amplios —objetivos que parecen naturales en la trayectoria que ha trazado.
¿Qué diferencia a un buen DJ de uno que deja huella? En el caso de WHTS, la respuesta aparece en tres planos: técnica, empatía y persistencia. Técnica, por su dominio del open format; empatía, por su capacidad de transformar emociones individuales en un clímax colectivo; y persistencia, por su recorrido sin atajos. Como él mismo lo resume: “mi parte mayormente intacta es el amor por crear algo nuevo… y lo que tuvo que cambiar fue mi forma de ser para poder ser lo que soy hoy”.
¿Dónde seguirlo? Si su objetivo es contar su historia y seguir expandiendo su propuesta, las próximas semanas serán clave para ver sus primeros pasos como productor y nuevas fechas en clubs y festivales locales. Para quienes buscan una noche que recuerden en el cuerpo y no solo en la playlist, WHTS promete —y hasta ahora cumple— ofrecer una experiencia que trasciende el hit del momento.





